Ahora que llega el verano, cobra más importancia que nunca tener controlado lo que ocurre en casa. Si ya hemos visto la importancia de colocar correctamente las cámaras dentro de una vivienda, ahora toca conocer qué debemos tener en cuenta si estamos pensando en instalar una mirilla digital conectada.
Este tipo de elemento se ha convertido en una excelente forma de mejorar la seguridad y la comodidad en el hogar, ya que vigila el primer punto por el que pueden entrar en nuestra casa. Sin embargo, antes de instalar uno de estos dispositivos, debemos tener en cuenta una serie de aspectos, no solo para elegir el más adecuado en lo que a funcionamiento se refiere, sino también para evitar una posible denuncia.
Las mirillas digitales conectadas son elementos cada vez más habituales en muchos hogares. De hecho, ya tengo experiencia con una, y puedo decir que me ha evitado más de un susto. Estos pequeños dispositivos permiten ver quién llama a la puerta, aunque no estemos en casa. Cuando alguien llama o se acerca, podemos verlo en la pantalla del móvil, incluso aunque estemos a kilómetros de distancia. Pero no se trata solo de comprar la mirilla digital conectada que más nos guste.
Hay factores técnicos cruciales y, sobre todo, una estricta normativa legal (regulada por la AEPD en España) que debemos cumplir si no queremos enfrentarnos a multas importantes. Y eso es lo que vamos a explicar: todo lo que necesitas saber para elegir la mirilla adecuada y cómo instalarla de forma completamente legal.
Aspectos técnicos
La mirilla nueva y la antigua
A la hora de comprar una mirilla digital conectada, lo primero que debemos tener en cuenta son las dimensiones de la puerta —especialmente el grosor— y del agujero existente. Para no llevarte ningún chasco, conviene medir antes el grosor de la puerta. Aunque la mayoría de modelos vienen con adaptadores, no está de más tener claras las medidas.
Desmontada y en las manos
Una mirilla digital conectada debe contar con una serie de características fundamentales para ofrecer una buena calidad de imagen, tanto en la pantalla como a la hora de capturarla. La resolución, la capacidad para ver con poca luz o el ángulo de visión pueden ser aspectos fundamentales.
En lo que respecta a la resolución, es interesante buscar modelos que ofrezcan al menos 1080p —Full HD—. Menos de eso puede dar como resultado una imagen demasiado pixelada.
Además, otro aspecto fundamental es que tenga un sistema de visión nocturna. Ya sea para instalarla en un rellano con poca luz o en una puerta exterior durante la noche, la cámara debe contar con sensores infrarrojos.
El ángulo de visión es otro de los aspectos que debes tener en cuenta, y cobra especial importancia en un rellano donde el espacio es reducido. Un ángulo de entre 120º y 160º es ideal para ver no solo la cara de quien llama, sino también si hay alguien agachado o paquetes en el suelo. Ojo, este punto es clave para la legalidad, como veremos más adelante.
La mirilla digital conectada se conecta directamente a una pantalla interior, que puede ir fijada en la puerta o colocarse a distancia. Fíjate en el tamaño, que suele ir de las 3 a las 5 pulgadas. Una pantalla más grande es ideal si en casa hay personas mayores o niños que no van a usar la aplicación móvil y necesitan ver bien quién está al otro lado.
Si vas a instalar una mirilla digital conectada, asegúrate de que la señal WiFi llega bien al sitio en el que la vas a colocar. En mi caso llega, aunque no con toda la fuerza. Normalmente funcionan en la banda de 2,4 GHz por su mayor alcance a través de las puertas.
Además, ten en cuenta la autonomía y si funciona con una batería recargable o con pilas. La que tengo en casa funciona con batería integrada y se carga por USB-C. Fíjate también en la capacidad, medida en mAh: cuanto mayor sea, menos veces tendrás que desmontarla para cargarla. En mi caso, con un uso normal, dura unos dos meses. Otras funcionan con pilas tradicionales, lo que puede suponer un gasto continuo.
También debes tener en cuenta el sistema de almacenamiento. La mayoría de modelos ofrece la posibilidad de guardar fotos o vídeos en la nube, normalmente mediante una suscripción, y también en local mediante una tarjeta microSD. Esta última es la opción más privada y no implica costes mensuales.
La legalidad
Este es el punto más delicado. En España, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es muy estricta con las cámaras que apuntan a zonas comunes. Si tu mirilla digital solo funciona como un espejo electrónico, es decir, si la pantalla solo se enciende cuando tú pulsas un botón desde dentro y no graba nada, no debería haber problema.
Pero si la mirilla graba vídeo, toma fotos o tiene sensor de movimiento, pasa a considerarse un sistema de videovigilancia. Para que sea legal y evitar sanciones, debes cumplir una serie de condiciones.
No puedes grabar zonas comunes. La AEPD establece que la mirilla solo puede captar el espacio estrictamente necesario para identificar a quien llama. No puedes grabar el rellano al completo, ni la puerta del vecino, ni las escaleras, ni el ascensor. Si tu mirilla tiene un gran angular y capta el tránsito habitual de los vecinos por las zonas comunes, estarás vulnerando su privacidad y te expones a multas que pueden oscilar entre los 300 euros y varios miles de euros.
¿Y si la cámara capta más allá de mi puerta? En ese caso tienes dos opciones. Si tu mirilla permite establecer zonas de exclusión de la grabación —es decir, indicarle al dispositivo qué áreas no quieres grabar—, debes activarlas. De esta forma podrás limitar el campo de visión y ajustarte mejor a la normativa.
Mirilla digital que no graba, solo muestra cuando se enciende
Si no cuenta con esa función, otra opción es desactivar la detección por movimiento en caso de que la mirilla grabe a todo el que pase por el rellano, aunque no llame a tu puerta. Lo recomendable es configurar el dispositivo para que solo grabe cuando alguien pulse físicamente el timbre.
¿Necesito permiso de la comunidad? Este es otro de los puntos problemáticos, especialmente por la relación con los vecinos. Hay que tener claro cuándo hace falta permiso de la comunidad y cuándo no.
En principio, no necesitarás permiso si la cámara no altera la estética de la puerta y no graba zonas comunes. En ese caso, sería similar a sustituir la mirilla tradicional por una nueva que solo permite ver quién llama a tu puerta.
Sin embargo, sí necesitarás permiso de la comunidad si la cámara graba y afecta a zonas comunes. Según la Ley de Propiedad Horizontal, para instalar un sistema de videovigilancia que capte zonas comunitarias se requiere la aprobación de la Junta de Propietarios, normalmente por una mayoría de tres quintas partes.
¿Y si pongo un cartel de “Zona videovigilada”? En este sentido, ya hemos contado que se trata de algo necesario siempre que el dispositivo grabe imágenes y se haya considerado imprescindible captar parte de una zona común, siempre con el debido permiso y una causa justificada. En ese caso, estarás obligado a colocar un cartel informativo de videovigilancia en un lugar visible, por ejemplo junto a la puerta, indicando quién es el responsable del tratamiento de los datos y dónde se pueden ejercer los derechos de privacidad.
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