A veces no los vemos de esa manera, pero los espacios naturales, y sobre todo los protegidos, son patrimonio de todos. Hay zonas que tienen usos compartidos y es quizás en ellas donde aparecen con más frecuencia los conflictos. Los que tienen propiedades en ellos, en ocasiones no saben qué pueden y qué no pueden hacer en ellas, y otras, simplemente no le dan la suficiente importancia a las normas y se las saltan. Lo vemos a menudo con la construcción de "casas de aperos" y es algo parecido a lo que ocurre con esta historia, que si bien no sucede en nuestro país, puede servir de ejemplo para quienes tengan la tentación de "moldear" el medio ambiente por un capricho egoista.
... y llegó la multa
En Estados Unidos, Alan y Teresa Salzman, una pareja de California, que habitualmente reside en exclusivas zonas como Beverly Hills y Montecito, decidió hacerse con una lujos segunda residencia junto a un lago en Connecticut. Concretamente, su mansión estaba en Southbury, en una ladera orientada a un lago, el Lillinonah, pero sin vistas a éste. No por situación, sino por el bosque que la rodeaba. Así que decidieron que lo mejor que podían hacer era deshacerse de unos cuantos de ellos: talaron 59 y dañaron otros 79, algunos con más de 140 años, en una superficie equivalente a un estadio de fútbol. Eso ocurrió en 2018. La respuesta llegó más tarde, este mismo año 2026.
Según el medio americano CT Insider, el caso llegó a los tribunales tras ser demandados por la ciudad de Southbury y concluyó de la peor manera para ellos, que perdieron el juicio con una sanción inicial de 598.476 dólares por vulnerar la Ley Antiinvasión del Estado por un acto de "egoísmo" y destrucción ambiental intencionada según el juez John W. Vacchelli.
Además, la sentencia no sólo los obliga a pagar, sino que también les obliga a reponer y restaurar la zona afectada, replantando los árboles alrededor de la casa usando especies autóctonas.
La pareja, cuya propiedad está valorada en 1.100.000 dólares, apeló, alegando que desconocían estar entrando en propiedad del Estado de Connecticut y que dicha cantidad les parecía exagerada e irracional, estimando que el coste debía estar en torno a los 121.000 dólares.
De cualquier forma, en el mes de marzo, el caso concluía con la pareja desistiendo de sus apelaciones y pagando finalmente 683.337 dólares para cubrir multas y gastos legales.
Este caso ha servido para sentar precedente en la protección de espacios naturales frente a intereses privados en un país en el que gente con alto poder adquisitivo suele tratar ecosistemas públicos a su antojo.
Imágenes | Barnabas Davoti, Tom Fisk
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