El problema de los diálogos bajos en películas y series tiene una solución evidente, pero difícil de hacer en casa

Una situación de lo más habitual sobre todo en los títulos de acción y que requiere estar todo el rato con el mando subiendo y bajando el volumen.

Paco Rodríguez

Editor Senior

Uno de los inconvenientes más molestos de los últimos años a la hora de disfrutar de películas y series en casa es el de la falta de comprensión de los diálogos, que quedan enmascarados por la música y efectos especiales obligándonos a estar subiendo y bajando el volumen todo el rato.

Entre sus causas más frecuentes ya hemos visto algunas como una mala gestión de la conversión multicanal a estéreo, o puede que sea culpa de los creadores del contenido o de factores externos en la configuración de nuestros equipos

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El caso es que, sea por lo que sea, al final las voces de los actores quedan siempre con un nivel de volumen por debajo del resto de banda sonora haciendo difícil seguir algunas veces las conversaciones. Y ya cuando susurran es misión imposible entender nada, a no ser que pongas los subtítulos.

Un problema evidente pero con una solución compleja

En otras ocasiones ya hemos comentado diferentes trucos y optimizaciones que podemos hacer en nuestra tele para minimizar este problema, como ecualizar, activar funciones de mejora de los diálogos, cambiar la pista del sonido o directamente comprar un equipo de sonido externo. Pero puede que ni aún así logremos los resultados que deseamos.

Y básicamente hay dos formas de abordar esta cuestión y obtener un resultado decente: si tenemos un equipo estéreo o bien ajustamos la matriz de conversión multicanal en algún punto de la cadena de tratamiento de la señal de sonido, o bien añadimos más altavoces en casa.

En el caso de los equipos estéreo, como la mayoría de teles y muchas barras de sonido, el problema más habitual reside en cómo se transforma una pista de sonido grabada en origen en formato multicanal (por ejemplo 5.1, 7.1 o Dolby Atmos) a sonido estéreo de dos canales para emitirla vía la TDT o incluso plataformas de streaming.

Este proceso es clave para poder tener unos diálogos comprensibles y a buen volumen, ya que de él dependerá que se dé o no prioridad al canal central donde residen dichos diálogos.

Se trata de un problema típico de administración de recursos. Tenemos dos canales de sonido con una capacidad limitada por los que tenemos que hacer pasar 5.1, 7.1 o más canales y queremos que quepan todos sin distorsionar. Aquí podemos optar por innumerables opciones de valoración de cada canal dando prioridad a distintas configuraciones posibles a través de la llamada matriz de conversión multicanal, algo que ya comentamos a fondo en su día en este artículo.

Transformar esta matriz para que se dé prioridad a los diálogos es sencillo, pero no está al alcance de todos los usuarios (en este artículo veíamos un ejemplo concreto con un buen resultado), ya que necesitas un software especial en el caso de que quieras hacerlo tú, y muchas veces se hace de forma incorrecta en origen (por ejemplo la emisora de TDT), con lo que el sonido que nos llega a casa ya está mal y hay poca solución.

La otra opción es más que evidente: si la vida (tu servicio de streaming, Blu-ray, etc.) te da 5.1 o 7.1 canales, pues usa 5.1 o 7.1 altavoces para reproducirlos. Es decir, un altavoz por canal para que no sea necesario realizar ninguna conversión y las voces tengan el nivel que eligió el creador del contenido.

Imagen: Klipsch

Esto es fácil de decir, pero no todo el mundo puede poner en casa un sistema de sonido de 5.1 canales, por ejemplo, ya sea sobre todo por falta de espacio o presupuesto. Y si ya hablamos de 7.1 o más canales con altavoces Atmos en el techo, mejor ni pensarlo para viviendas pequeñas con salas de estar todoterreno.

Pero la verdad es que para mejorar los diálogos tampoco es imprescindible contar con todos los altavoces, ya que lo esencial sería poder disponer de por lo menos un equipo 3.1. Es decir, por lo menos los dos altavoces estéreo izquierdo y derecho más un altavoz central que se encargue de las voces y un subwoofer que trabaje con las frecuencias bajas liberando al resto de tener que lidiar con ellas y consiguiendo un sonido más limpio.

De hecho, el contar con un subwoofer en casa, más allá de dar mejores graves puede ser la solución para evitar que los altavoces principales se saturen y emborronen el sonido final. Y si no quieres muchos graves siempre puedes bajar su volumen de forma independiente dando así más claridad a las voces que no usan frecuencias tan bajas.

Imagen portada | Fotograma 'Sherlock Holmes: Juego de Sombras'

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