Jason Voorhees odiaría vivir en 2026: la domótica está matando los sustos en casa

  • En 2026, el terror doméstico tiene un enemigo inesperado: la casa cotilla. 

  • En cuanto algo se mueve donde no debería, se enciende una luz, salta una alerta o aparece una cámara en una pantalla

Jason de Viernes 13 en una casa moderna
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Manuel Naranjo

Editor

Jason Voorhees, protagonista de las películas Viernes 13, tenía dos aliados perfectos: oscuridad, silencio y esa sensación de que en casa no pasa nada… hasta que pasa.

El problema es que en 2026 una casa ya no se comporta como un escenario vacío. Se comporta como un animal nervioso, con ojos, oídos y reflejos automáticos. Y cuando algo se mueve donde no debería, lo normal es que la casa te lo cuente antes incluso de que tú hayas decidido mirar.

Lo bueno es que esto no va solo de tener cámaras. Va de que todo el ecosistema ha aprendido a reaccionar: sensores que encienden luces, teles que cambian de modo cuando detectan actividad, neveras con pantalla que te enseñan lo que hay sin abrir la puerta (momento muy típico para que ataque el malo) y plataformas que empiezan a unirlo todo sin pedirte ingeniería.

De hecho, Samsung lleva meses empujando esa idea de hogar conectado con intención en funciones vistas en el CES 2026, donde enseñó desde vigilancia doméstica hasta servicios pensados para mascotas.

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El susto clásico se está quedando sin su mejor truco: la oscuridad

Jason sin ocuridad

El terror doméstico siempre ha vivido del mismo truco: no ver. Un pasillo a oscuras, una cocina con una luz mínima, un sonido raro y tu cabeza rellenando el resto con imaginación. En una casa con domótica, ese truco dura poco. En cuanto entras en un radio de movimiento, se enciende la luz que toca. En cuanto abres una puerta, otra luz se levanta. En cuanto detecta presencia, el sistema pasa de modo noche a modo estoy aquí.

Y esto no es ciencia ficción ni casa de ricos. Hoy hay sensores de movimiento baratos, sensores de presencia más finos que detectan si hay alguien quieto, sensores de puerta y ventana que actúan como alarma silenciosa, y enchufes y bombillas que convierten cualquier lámpara tonta en luz que reacciona.

El segundo aliado de Jason también se complica: el silencio

Jason sin silencio

Antes, el silencio era un arma. Si cortabas el teléfono, estabas aislando la casa. En 2026 el teléfono fijo ya no es el tótem del hogar: hay móviles, altavoces, relojes, televisores y hasta electrodomésticos con micrófonos y asistentes.

Aunque la idea de llamadas de emergencia por voz es más simple y más útil: pedir ayuda sin llegar al móvil o avisar a alguien cuando hay un problema real, es una función que mucha gente activa en su Galaxy precisamente por tranquilidad.

Cámaras con IA: no es solo grabar, es interpretar

Jason en una cámara

Las cámaras han pasado de ser un ojo pasivo a intentar entender lo que ven. Y aquí está el punto que asusta incluso a Jason: la casa no solo observa, intenta clasificar. Persona, mascota, paquete, movimiento extraño, ruido.

Samsung está empujando esa línea por dos vías. Por un lado, con Vision AI en sus teles para ampliar lo que “sabe” el televisor del entorno y del contenido.

Por otro, con SmartThings ampliando compatibilidades para que la casa no sea un puzle de apps, como cuando la plataforma empezó a dar soporte a cámaras compatibles con Matter dentro de esta app, abriendo la puerta a mezclar marcas sin volverte loco.

¿Significa esto que la casa “pilla” a Jason siempre? No. Significa que el susto cambia de naturaleza. Ya no es un “no sé qué ha pasado”, es “sé que ha pasado algo, pero quiero confirmar qué”. Pasas del terror a la comprobación.

Family Hub, o el giro cómico: verías a Jason desde la nevera en la cocina

Jason en la nevera

Si hay un icono perfecto de este 2026, es la nevera con pantalla. Porque es el electrodoméstico más cotidiano y el que más rompe la idea de la casa en silencio. El Family Hub de Samsung lleva tiempo convirtiéndose en un punto central del hogar: lista de la compra, calendario, contenido, control del ecosistema… y, lo importante aquí, acceso a lo que pasa en casa desde un sitio tan doméstico como la cocina.

La escena lo describe todo: imagina que estás cortando pan y, en la pantalla de la nevera, aparece la cámara del recibidor. No es un susto. Es un spoiler del susto. Jason se queda sin el plano bueno.

El susto moderno no desaparece, solo cambia de sitio: ahora está en la privacidad

Aquí viene el giro serio del artículo. Si la casa te protege del susto clásico, te abre una inquietud nueva: cuántos ojos y oídos has metido en casa y qué pasa con los datos. En 2026, el miedo ya no es solo que alguien entre; es no tener claro qué ha quedado expuesto si un dispositivo se configura mal o si una app tiene más permisos de los que debería.

En el mundo Samsung, esto conecta con Knox en televisores, porque la tele ya no es un panel tonto: hay cuentas, apps, historial, micrófonos, integración con el hogar… y por eso tiene sentido que exista una capa de seguridad pensada para proteger el sistema y tus datos.

La conclusión práctica es sencilla: la domótica puede matar sustos, pero solo si está bien configurada. Si dejas cámaras con contraseñas flojas, si activas micrófonos sin saberlo, si das permisos a lo loco, entonces cambias un tipo de susto por otro.

En 2026, el susto no muere. Se muda. Ya no suele venir de no saber qué pasa, sino de ver demasiado rápido que algo está pasando. La diferencia es que ahora puedes encender luces, revisar una cámara, hablar con alguien por voz o mirar la cocina y ver el recibidor sin moverte. Jason odiaría eso: el terror necesita silencio, oscuridad y tiempo.

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