¿Eres de los que cierra la puerta y deja la llave puesta por dentro antes de irse a dormir? Es algo de lo que hemos hablado largo y tendido. Una experiencia que ha provocado más de un susto, y lo sé de primera mano. Por eso, los técnicos lo desaconsejan.
Esta costumbre, tan arraigada en muchas casas, no es tan buena idea como parece. Y es que mucha gente no sabe que, de esta forma, puede estar poniendo en riesgo su vida en caso de que alguien necesite entrar en la vivienda por una emergencia.
Nos quedamos encerrados en casa
Imagen: Cerradura Tesa de doble embrague en Amazon
Y por eso lo primero es tener claro cómo funciona un bombín por dentro. Su mecanismo cuenta con una serie de pequeños pasadores y muelles. Al introducir la llave correcta, estos pasadores se alinean comprimiendo los muelles, lo que libera el sistema y permite que la cerradura gire.
El inconveniente surge cuando dejamos la llave metida durante horas. Al hacerlo, sometemos esos muelles a una tensión continua y totalmente innecesaria. Esta práctica aumenta considerablemente el riesgo de que el mecanismo acabe fallando.
Aunque es cierto que están fabricados para soportar el desgaste, los expertos advierten de que este sobreesfuerzo prolongado acaba pasando factura, especialmente en cerraduras que ya tienen unos años.
En casa es algo que ya solucioné cuando, durante un tiempo, usé una cerradura conectada: un bombín de doble embrague acabó con el problema. Pero este tipo de cerraduras no son las habituales (los normales son de embrague simple) que se instalan en los pisos y este gesto, dejar la llave puesta, puede terminar siendo un problema.
El falso mito de la seguridad extra
El segundo gran argumento para dejar la llave puesta es la creencia de que, al bloquear el mecanismo desde dentro, se lo ponemos más difícil a los ladrones. Sin embargo, esto es una verdad a medias.
Si tu cerradura cuenta con un cilindro de doble embrague —la clásica función de emergencia que permite abrir desde fuera aunque haya una llave puesta por dentro—, el mecanismo de apertura sigue siendo accesible para los ladrones si utilizan las herramientas adecuadas.
En realidad, la resistencia de una puerta frente a un robo no depende de si la llave está puesta o no, sino de la calidad de la cerradura y de los escudos de protección que incorpore, como sistemas antibumping, antitaladro, antiganzúa o antiextracción.
El clavo ardiendo de los seguros
El bombín que puse en casa
Aquí es donde la cosa se complica, ya que entran en juego los seguros del hogar y las aseguradoras. En primer lugar, para que la póliza te cubra en caso de allanamiento, la inmensa mayoría de aseguradoras exige que la puerta esté cerrada con las vueltas de llave dadas, y no solo de un portazo.
En el mercado existen alternativas al hecho de dejar la llave puesta por dentro. Es el caso de los cilindros con pomo interior, que permiten cerrar la puerta con llave desde dentro simplemente girando una rueda o pomo, sin necesidad de usar la llave.
Tesa Assa Abloy, TX853035N, Cilindro de Alta Seguridad, TX80, Doble Embrague, Leva Larga, Llave - Llave, Niquelado, 30 x 35 mm
También existen las cerraduras antipánico, que, gracias a un diseño especial, permiten que, aunque la puerta esté bloqueada desde el exterior, desde dentro baste con bajar la manilla para que los pestillos se liberen instantáneamente.
¿Y qué pasa con las cerraduras inteligentes?
Las cerraduras conectadas tienen la ventaja de poder abrirse desde dentro rápidamente, siempre que tengan batería. El problema es que muchos modelos, para funcionar, necesitan tener la llave puesta —salvo que se trate de un cilindro con pestillo interior—, por lo que el mecanismo sigue soportando esa presión constante. Eso sí, no sufre tanto como cuando se mete y se saca la llave de forma repetida.
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