Los techadores avisan de las rejillas contra hojas en los canalones porque suele llevarse el problema a otro lado

Desde el suelo, el canalón puede parecer despejado mientras la madera que lo sostiene pasa semanas mojada. La primera pista suele aparecer después de varias lluvias

Canalones Con Hojas
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Manuel Naranjo

Editor

Las rejillas, mallas y espumas para canalones tienen una función útil: impedir que las hojas entren en la canaleta y bloqueen la bajante. El problema comienza cuando se instalan con la idea de no volver a mirar el tejado. Las hojas pueden quedarse encima, apelmazarse con el agua y formar una barrera justo donde antes había un hueco abierto.

Si el agua no atraviesa bien la protección, puede rebosar, correr hacia atrás y mantener mojada la tabla de alero situada detrás del canalón. La rejilla no causa el daño por sí sola: influyen el tipo de protector, la instalación, la pendiente, la capacidad del canalón y el mantenimiento.

La hoja se queda arriba, pero el agua también puede hacerlo

Una malla limpia deja pasar la lluvia y retiene los residuos grandes. Cuando se acumulan hojas húmedas, agujas de pino, musgo o arenilla del tejado, disminuye la superficie por la que entra el agua. Durante un aguacero, el caudal puede superar lo que admite la parte que permanece libre.

El agua puede saltar por delante o buscar la parte trasera del canalón. Este segundo recorrido es el más difícil de detectar: moja la tabla de alero, el sofito o los extremos de la estructura del tejado. Los canalones obstruidos favorecen precisamente las humedades y filtraciones que se intentan evitar.

También puede ocurrir que la rejilla esté limpia y el agua rebose. Una pendiente incorrecta, una bajante parcialmente atascada, un canalón pequeño o una zona donde confluyen dos faldones concentran mucha agua en pocos segundos. Culpar únicamente a las hojas retrasaría la reparación real.

Cada protector se atasca de una manera

Las rejillas abiertas detienen hojas grandes, pero permiten el paso de semillas, agujas y partículas pequeñas. Las micromallas filtran más residuos; a cambio, el polvo del tejado y la materia orgánica pueden formar una película sobre su superficie. Los cepillos y las espumas colocados dentro de la canaleta dejan menos espacio para el agua y retienen suciedad en su interior.

Los sistemas curvos que aprovechan la tensión superficial también tienen límites. Si el agua llega muy deprisa, puede sobrepasar el borde en lugar de seguir la curva. Por eso no existe una protección adecuada para todas las cubiertas. El tipo de árboles cercanos, la inclinación del tejado y la intensidad habitual de la lluvia importan tanto como el tamaño de la hoja.

Canalones

La rejilla reduce la limpieza, pero no la elimina

Incluso los fabricantes de estos sistemas piden revisar la superficie y retirar periódicamente la suciedad, sobre todo en los encuentros de dos vertientes. La guía de mantenimiento de Gutterglove indica que, si el agua pasa por encima, primero hay que comprobar si existen residuos sobre la malla y si esta encaja bien con el borde delantero del canalón.

El contratista Tom Silva explica en This Old House que las protecciones de pantalla dejan pasar partículas pequeñas que terminan formando lodo. Es aconsejable revisar las micromallas una o dos veces al año y las rejillas más abiertas entre dos y cuatro, aunque una casa rodeada de árboles puede exigir más controles.

El mejor momento para comprobar el sistema es durante una lluvia moderada, observando desde el suelo. Así se ve si el agua entra en el canalón, salta por delante o aparece por detrás. Subir a una escalera con el tejado mojado añade un riesgo innecesario; si no existe un acceso seguro, la limpieza debe dejarse en manos de un profesional.

Hay señales antes de que la madera empiece a ceder

Las marcas oscuras bajo el canalón, la pintura levantada, los chorretones en la fachada y una tabla de alero blanda indican humedad repetida. También conviene vigilar si la bajante expulsa muy poca agua mientras el borde superior rebosa, o si el canalón se ha separado de la madera por el peso de la suciedad acumulada.

En el interior, una mancha cerca del encuentro entre pared y techo puede señalar que el agua ya ha superado el alero. La humedad sostenida facilita que aparezca moho incluso sin una fuga visible. Esperar a que gotee dentro de casa deja que el deterioro avance oculto.

Canalones En Una Casa

Antes de instalarla, hay que revisar todo el recorrido del agua

Una rejilla nueva colocada sobre un canalón deformado o una bajante medio bloqueada tapa el síntoma, pero conserva el fallo. Antes de montarla, conviene limpiar canalón y bajantes, comprobar la pendiente, revisar las uniones y localizar los puntos donde llega más caudal. Tras la instalación, hay que hacer otra prueba con agua y repetir la observación cuando llueva de verdad.

En edificios residenciales, los canalones y las bajantes suelen formar parte de los elementos comunes: el artículo 396 del Código Civil incluye las cubiertas, las fachadas y las conducciones de desagüe. Una intervención que afecte a esos elementos debe comunicarse a la comunidad antes de colocar un sistema por cuenta propia. Revisar canalones, bajantes y cubiertas antes de las lluvias permite detectar atascos, fugas y roturas sin esperar a que el agua llegue a una vivienda.

La protección contra hojas puede ahorrar trabajo si está bien elegida y se mantiene despejada. Lo que no puede hacer es convertir el canalón en una parte de la casa que ya no necesite revisión.

Imágenes | Xataka con edición

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