Las macetas más bonitas y decorativas no siempre son lo mejor para tus plantas. Esto es lo que conviene tener en cuenta 

Hay modelos de lo más bonito que quedan espectacularmente bien en el salón, pero harán que nuestras vegetales sufran más

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Tener plantas dentro de casa es una bendición. No solo ayudan a mejorar la calidad del aire, sino que alegran la vista, mejoran el grado de humedad ambiental, regulan la temperatura e incluso adaptan la acústica de la sala.

Sin embargo, en ocasiones solemos hacer primar el aspecto decorativo del conjunto planta-maceta, más allá de las ventajas antes citadas, apostando por recipientes que si bien pueden ser uy bonitos, llamativos, con formas y materiales de lo más vistoso, al final no son apropiados para las plantas que vamos a tener en ellos.

La importancia de la maceta

Seguramente habrás ido alguna vez a una tienda a buscar una maceta para poner en ella una planta de interior y lógicamente habrás ido buscando, más allá del tamaño adecuado para el espacio y la planta que quieras sembrar, un modelo que sea bonito.

Las típicas de barro o plástico marrones o negras suelen ser las que vienen "de serie" en muchas plantas de interior. Son sosas, aburridas, si me apuras un poco cutres y no suelen quedar bonitas dentro de casa. Por ello solemos apostar más por modelos más atractivos hechos con cerámica, barnizados y esmaltados en colores llamativos. No hay nada de malo en este tipo de macetas, pero conviene asegurarse de varias cosas:

Que tengan un buen drenaje. Es esencial para que con el riego periódico no se encharque el sustrato y puedan llegar a pudrirse las raíces de las plantas. Por ello al comprar la maceta conviene asegurarse de que tiene agujeros de drenaje en su base para que el exceso de agua pueda salir.

En los modelos de plástico, si no los tiene, es posible en general hacerlos con unas tijeras u objeto punzante, pero en las de cerámica no podremos hacerlo. ¿Por qué se venden entonces macetas sin drenaje? Pues porque su misión no es sembrar las plantas directamente en ellas, sino más bien usarlas como capa decorativa de otra maceta más básica que pondremos dentro y que sí tendrá drenaje.

Pexels Jose Canisio 1182416335 30730539 Imagen: Jose Canisio

Esta segunda maceta exterior será de un material más bonito, como una cerámica, y el agua sobrante se quedará atrapada entre ella y la maceta de plantación. Algo así como el efecto de tener un plato bajo la maceta para contener el agua sobrante.

Si los agujeros de drenaje son muy grandes, conviene taparlos ligeramente. Podemos usar piedrecitas, trozos de corteza de árbol o cosas similares de forma que, al regar, no se vaya saliendo el sustrato, solo el agua sobrante.

Del tipo de material de tu maceta dependerá la frecuencia del riego. De hecho, si buscamos macetas con buena aireación habrá que apostar por modelos en barro o terracota, que son porosas y permiten una cierta ventilación de las raíces protegiendo a las plantas frente al encharcamiento. Por ejemplo son ideales para cactus y otras plantas que no conviene regar en exceso.

En el caso de querer macetas que conserven más la humedad nos interesará ir a por modelos de plástico, cerámica esmaltada o resina. Ideales para plantas como potos, helechos y especies que necesiten tener humedad permanente en el sustrato, especialmente durante el verano. Eso sí, deberemos estar atentos a que dicha humedad no se convierta en encharcamiento, ya que esto puede dañar las raíces.

Vía | Libertad Digital

Imagen portada | Engin Akyurt

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