He conectado un Walkman de casi 40 años a un altavoz Bluetooth: no recordaba lo diferente que era escuchar música así

El sonido es más apagado, más encajonado, nada que ver con el Hi-Fi de Spotify, Apple Music o un CD

Walkman
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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Entre terremoto y terremoto, las vacaciones han sido el periodo que he aprovechado para poner un poco de orden en casa. Y, rebuscando entre cajas y cajones, me encontré con mi antigua colección de casetes y varios Walkman. Fue entonces cuando me asaltó la curiosidad: ¿podría conectarlos por Bluetooth?

Me puse manos a la obra. Aunque buena parte de aquellas canciones ya las tengo en formato digital, conservo algunas cintas que esconden auténticas joyas que no he podido encontrar en ninguna plataforma de audio en streaming. Por eso me propuse volver a escucharlas con ese toque añejo tan característico de las cintas de casete de toda la vida.

Todo sin cables

Prueba

Para la prueba utilicé tres Walkman y otro reproductor con grabadora que tenía guardados. Fue entonces cuando me di cuenta de que solo en dos de ellos seguía funcionando correctamente el mecanismo de arrastre de las cintas. Para sacar el audio únicamente tenía disponible la toma de auriculares, así que tocaba tirar de inventiva.

Lo que hice fue utilizar un pequeño adaptador Bluetooth que tenía por casa. Es de la marca Ugreen y tenía la esperanza de que funcionase. De hecho, el adaptador cuenta con dos modos: uno para funcionar como transmisor y otro en el que actúa como receptor.

Adaptador

Y el funcionamiento no puede ser más sencillo. Basta con conectar el adaptador Bluetooth a la salida jack de 3,5 mm del Walkman y encender el altavoz. Para la prueba utilicé el Xboom de LG que ya analicé para Xataka. Tanto el altavoz como el adaptador se encontraron fácilmente después de mantener pulsado durante unos segundos el botón de este último para ponerlo en modo de emparejamiento.

Para la prueba utilicé tanto el modo radio de cada Walkman como el modo casete, que era el que más me interesaba. Al escuchar la radio, el resultado no me sorprendió demasiado: el sonido es bastante parecido al que podemos obtener hoy con cualquier aparato que cuente con sintonizador FM. La prueba la tienes en el vídeo que aparece bajo estas líneas.

Donde sí que noté un cambio importante fue al probar el modo casete. Acostumbrado a la limpieza y definición que ofrecen plataformas como Spotify o Apple Music, volver a escuchar una cinta fue casi como viajar en el tiempo. Pero antes de seguir, te dejo con el resultado en el vídeo que aparece justo debajo de este párrafo.

Ese sonido más apagado, algo encajonado y con sus pequeñas imperfecciones está muy lejos de la calidad a la que estamos acostumbrados hoy, pero precisamente ahí está buena parte de su encanto.

Al mismo tiempo, el experimento me sirvió para comprobar que, a pesar de haberlos guardado con mimo y sin pilas en su interior, dos de mis queridos y añejos Walkman ya no eran capaces de mover una cinta de casete. Algo que, aun así, no impedirá que siga guardándolos con todo el cariño.

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