Dennis Godynuk, experto en electrodomésticos: "Cuando se cubren de polvo y suciedad, es como si se cubriera el radiador con una manta"

Las bobinas del condensador expulsan el calor del frigorífico y una capa de pelusas puede obligar al compresor a trabajar durante más tiempo

Bobinas De Un Frigorifico
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Manuel Naranjo

Editor

El frigorífico funciona las 24 horas, pero una parte decisiva de su mantenimiento queda escondida detrás, debajo o, en algunos modelos, en la zona superior. Allí están las bobinas del condensador, encargadas de liberar en la habitación el calor que el circuito ha retirado del interior.

Limpiar esa zona no es una recomendación idéntica para todos los aparatos. Hay modelos con serpentines accesibles y otros con condensadores cerrados que no requieren una intervención doméstica. Por eso, antes de mover nada, merece la pena revisar los cuidados que ayudan a que el frigorífico funcione mejor y, sobre todo, el manual concreto.

El frigorífico necesita expulsar calor

Dennis Godynuk, experto principal en electrodomésticos de una empresa de reparación de Tennessee, compara las bobinas con un radiador. El refrigerante transporta hasta ellas el calor absorbido dentro del frigorífico y los tubos lo ceden al aire de la cocina. Para hacerlo bien, necesitan ventilación y una superficie libre.

Godynuk lo explica con una imagen muy gráfica: «Cuando se cubren de polvo y suciedad, es como si se cubriera el radiador con una manta». Esa capa puede estar formada por polvo, grasa, cabellos y pelo de mascota. Al actuar como aislante, dificulta que el calor salga con la misma facilidad.

El especialista cuenta que ha visto serpentines cubiertos de pelo hasta el punto de que el aparato tenía problemas para enfriar. Tras retirar la acumulación, el frigorífico volvió a trabajar con menos ruido y redujo de forma apreciable su gasto energético.

El compresor acaba pagando el esfuerzo

Bobinas De Un Frigo

Si el condensador no disipa bien, el sistema debe funcionar durante ciclos más largos para alcanzar la temperatura seleccionada. Eso puede elevar el consumo y añadir desgaste al compresor. Una factura que sube, un motor que apenas descansa, ruido inhabitual o alimentos que no se conservan a una temperatura uniforme son señales que justifican una revisión.

Las bobinas sucias no son la única causa de esos síntomas. Una junta que no cierra, una puerta abierta con frecuencia, poco espacio de ventilación o una avería también pueden explicar por qué el frigorífico dispara el consumo eléctrico. Si la limpieza no cambia el comportamiento, toca acudir a un técnico.

La temperatura ambiente influye igualmente. En episodios de calor, los electrodomésticos necesitan más margen para ventilar y evacuar la temperatura, de modo que pegar el aparato a la pared o bloquear sus rejillas agrava el esfuerzo.

La frecuencia depende de la casa y del modelo

La referencia de Godynuk para un hogar corriente es sencilla: "Una vez al año funciona". En viviendas con animales que sueltan pelo o mucho polvo, aconseja reducir el intervalo a unos seis meses. Algunos fabricantes recomiendan incluso revisiones cada tres o seis meses en ambientes especialmente polvorientos o tras unas obras.

El manual manda sobre cualquier pauta general. Ciertos modelos modernos llevan un condensador encapsulado que no se limpia de la misma manera; otros reservan el acceso al servicio técnico. Forzar un panel o introducir herramientas donde el fabricante no lo indica puede ocasionar una avería en vez de prevenirla.

Para limpiarlo, primero hay que localizar las bobinas en el manual y desconectar el frigorífico de la corriente. Si está unido a una toma de agua, no debe desplazarse hasta tensar el tubo. Tampoco conviene intentar mover a solas un aparato pesado.

Cuando el acceso está previsto para el usuario, una aspiradora con boquilla estrecha y un cepillo blando para serpentines permiten retirar la suciedad sin doblar aletas ni tuberías. Hay que limpiar también la rejilla, volver a montar cada cubierta y dejar el espacio de ventilación indicado por el fabricante.

Ese gesto complementa otras medidas básicas, como evitar que los alimentos tapen salidas de aire y vigilar el polvo que se acumula en la rejilla trasera. Si aparecen cables dañados, restos de plagas, piezas inaccesibles o el aparato sigue caliente y ruidoso, la limpieza doméstica debe terminar ahí.

Imágenes | Dall-E con edición

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