El truco de dejar la persiana unos centímetros abierta para despertarnos mejor es un clásico del saber popular. La idea de base es correcta y avalada por diferentes expertos que coinciden en lo siguiente: el cerebro necesita luz para despertarse con facilidad.
Hasta aquí todo bien y parece algo de lo más recomendable, pero hacer esto cada día puede tener varias consecuencias negativas que a la larga pueden terminar por afectar a nuestra calidad del sueño.
Bajar o no bajar las persianas por completo
Las persianas son un imprescindible en nuestros hogares españoles, aunque un misterio mágico para muchos turistas que vienen a visitarnos. Y sí, está claro que ofrecen beneficios como protección térmica, privacidad o bloqueo de ruidos, pero también que su uso excesivo puede resultar contraproducente.
La neuroarquitecta María Gil advierte que vivir aislados de la luz natural puede provocar irritabilidad, falta de claridad mental e incluso afectar negativamente al sistema inmunológico:
"La luz natural es una necesidad biológica fundamental. Evolucionamos durante millones de años bajo el sol, y solo en los últimos 150 años introdujimos luz artificial. Nuestros cuerpos necesitan sincronizarse con la luz solar como principal regulador del reloj biológico".
Esto hace que la costumbre en muchas casas de bajar las persianas por completo para dejar la habitación completamente a oscuras pueda ser interpretado por el organismo al despertarnos como una señal de amenaza, lo que a la larga podría derivar en diversos problemas de salud como estrés, cuadros de depresión, e incluso el riesgo de desarrollar enfermedades más graves.
Imagen: José Antonio Carmona
Y de ahí lo de dejar la persiana del dormitorio un poco abierta, lo suficiente como para que entre la luz del sol al amanecer. Pero esto tiene algunos inconvenientes importantes y puede acabar convirtiéndose en una trampa.
El problema es que dejar que entre luz durante toda la noche al dormitorio procedente de la iluminación artificial de la calle y no solo al amanecer, acaba por reducir la cantidad de melatonina producida por el organismo, lo que puede terminar por fragmentar el sueño haciendo que nos despertemos más veces o que no durmamos de forma profunda como explica María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño (SES).
Además, dependiendo de la hora a la que solamos despertarnos para cumplir con nuestras tareas cotidianas, como ir al trabajo o a estudiar, si somos muy madrugadores puede que por mucho que dejemos la persiana levantada el sol todavía no haya hecho acto de presencia y acabemos despertándonos a oscuras.
¿La solución? Pues para estos casos una opción sencilla es apostar por simuladores de amanecer artificiales que podemos tener en la mesilla o el dormitorio y cuya misión es funcionar como una especie de despertador que se activa unos minutos antes de la hora marcada para ir generando luz de forma progresiva y activar así nuestro organismo de forma más natural.
Simuladores de amanecer para tu dormitorio
Si estás pensando en darle una oportunidad a este tipo de dispositivos, conviene aclarar que no son nada mágico ni pueden sustituir a la luz del sol. Simplemente te permiten bajar del todo las persianas para que no te moleste la luz de fuera de la calle y simular de forma gradual la salida del sol emitiendo luz en diferentes tonalidades e intensidades.
Hay modelos de lo más variado en el mercado, aunque en general casi todos suelen ofrecer más o menos lo mismo: una luz programable que se enciende a la hora que le digamos y va subiendo de intensidad e incluso cambiando de tono para parecerse todo lo posible al sol.
También suelen contar con funciones como despertador tradicional, con diferentes tipos de alarma y sonido variados, incluso hay algunas con sintonizador de radio y que pueden funcionar como una lámpara más de la casa. ¿Y los precios? Pues tenemos modelos básicos que parten de unos 30 euros hasta algunos más avanzados llenos de funciones que rondan los 200 euros. Elegir uno ya depende de nuestras necesidades y presupuesto.
Artinabs despertador con luz
Si tenemos sitio suficiente en la mesilla, este modelo de Artinabs puede ser ideal, ofreciendo simulación de amanecer y atardecer, cuatro alarmas diferentes, calibración automática de hora, siete sonidos diferentes y hasta 12 colores. Su precio es de 39,99 euros.
ARTINABS Despertador Luz, Wake Up Light, Despertador con Simulación de Amanecer y Atardecer, App Control, 4 Alarmas, Snooze, Calibración Automática de Hora, Radio FM, 7 Sonidos, 12 Colores
Philips Wake-up Light HF3531/01
Este modelo de Philips es todo un clásico entre los despertadores con luz. Ofrece siete sonidos naturales, radio FM, alarma, cargador móvil y la pantalla inteligente se atenúa automáticamente cuando la habitación está oscura. Eso sí, es un poco más caro que el modelo anterior, costando 136 euros.
Philips Wake-up Light HF3531/01 Despertador de luz natural, 7 sonidos naturales, radio FM, alarma, con cargador móvil, plástico, Blanco, Con cargador móvil, 1 kilogramo
Lumie Bodyclock Glow 150
Este modelo de Bodyclock ofrece duraciones ajustables de amanecer y atardecer de 20, 30 y 45 minutos junto con diez sonidos opcionales para dormir o despertar que incluyen ruido blanco, olas y mirlos. También funciona como lámpara para el dormitorio con luz personalizable en intensidad y alarma despertador. Su precio es de 139 euros.
Lumie Bodyclock Glow 150 - Despertador con Luz, Simulación de Amanecer y Atardecer Graduales, Luz Regulable, 9 Sonidos
Imagen portada | Generada con IA
En Xataka SmartHome | Por esta zona de la persiana estás tirando el dinero de la calefacción: arreglarlo es así de fácil y barato
Nota: Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Xataka Home
Ver 0 comentarios