
El aire acondicionado es responsable de los inesperados resfriados que aparecen en verano
Nos vemos afectados por el ambiente reseco que provoca el aire acondicionado, pero también por el cambio de temperatura repentino
El aire acondicionado es un habitual del verano, hasta el punto de que incluso sentencias de algunos tribunales lo consideran ya un avance tecnológico casi imprescindible para garantizar el confort en el hogar. Por eso, con un uso tan extendido, conviene tener en cuenta algo de lo que ya avisan los expertos: la importancia de mantener el aire acondicionado en buen estado.
En este sentido, la jefa de la Sección de Neumología del Hospital La Paz, Concepción Prados, advierte de algo que puede ocurrir si no se usa el aire acondicionado de forma correcta. Además, los expertos advierten de los problemas si no se realiza un mantenimiento adecuado de los filtros.
El peligroso aire acondicionado
En una entrevista realizada para La Sexta Noticias, la doctora Prados advierte que “esa diferencia de temperatura puede provocar una alteración del sistema mucociliar que favorece las infecciones”. El aire acondicionado puede afectar al funcionamiento de los cilios, unas pequeñas estructuras similares a pelos que ayudan a limpiar las vías respiratorias, y permitir así el paso de patógenos que deberían ser atrapados por estos mecanismos de defensa.
Los especialistas de KenPharma explican que los cambios bruscos de temperatura y la exposición continuada a un aire frío y seco pueden afectar a las defensas naturales de las vías respiratorias, ya que este tipo de ambiente favorece la sequedad de las mucosas, reduce la eficacia de los mecanismos de limpieza del sistema respiratorio y puede provocar irritación e inflamación. Todo ello facilita que virus y bacterias encuentren menos obstáculos para entrar y multiplicarse.
El aire acondicionado reseca el ambiente y, por eso, ya hemos hablado de la importancia de usar un humidificador o de adoptar unos trucos en casa para paliar este problema. Cuando el ambiente es demasiado seco, las mucosas se resecan y el moco pierde parte de su capacidad para atrapar gérmenes y partículas. De ahí que puedan aparecer resfriados inesperados en verano.
A esto se suma el llamado choque térmico. Pasar de golpe de un ambiente muy frío a otro muy caluroso, o al contrario, obliga al organismo a adaptarse rápidamente. Ese esfuerzo puede alterar de forma temporal la respuesta defensiva del cuerpo y aumentar la sensación de vulnerabilidad frente a infecciones.
Para reducir riesgos, desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomiendan usar el aire acondicionado con moderación, mantener la temperatura entre 22 y 24 ºC, evitar que el chorro de aire incida directamente sobre el cuerpo y procurar que la diferencia con el exterior no supere los 10 o 12 grados.
En Xataka SmartHome | Voy a poner un aire acondicionado en casa. Que sea legal y funcione bien depende de tener controlado todo esto
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