
El problema no es dejarlo puesto durante horas, sino usar una temperatura demasiado baja
Además influyen otros factores como que sea un equipo Inverter, el aislamiento de la habitación o hasta la temperatura exterior
Con noches de temperaturas tórridas como las que estamos padeciendo estos días, dormir se vuelve todo un reto y el aire acondicionado, un aliado para intentar lograrlo. Y si te preocupa el consumo, este asesor energético tiene la clave de dónde debes tener cuidado.
Porque mucha gente piensa que usar el aire acondicionado es como tirar el dinero directamente por el retrete, pero aunque es cierto que consume más que un ventilador, eso no quiere decir que, bien usado, sea un pozo sin fondo. Y ahí es donde pone el ojo Álex Bermúdez, asesor energético.
Cuidado con la temperatura
Conocido por divulgar contenido en redes sociales, en su cuenta de TikTok detalla cómo el problema, más allá de usar el aire acondicionado y dejarlo puesto durante toda la noche, está en la temperatura a la que lo usamos.
@alexbermudez_asesor Dormir con el aire puesto toda la noche cuesta menos que el café de mañana. Lo que te dispara la factura no es dejarlo puesto, es ponerlo a 16°C ¿A cuantos grados lo pones tú? #aireacondicionado #ahorraluz #facturadelaluz #ahorroenergetico #trucosdeahorro ♬ sonido original - Alex Bermúdez|Asesor Energía
Bermúdez lo resume con una frase bastante gráfica: “tener el aire acondicionado de la habitación encendido toda la noche puede costar menos que el café de la mañana”. Según sus cálculos, el gasto puede rondar los 45 céntimos por noche, siempre que el equipo sea eficiente y esté configurado a una temperatura razonable. El problema que hace que se dispare “la factura no es dejarlo puesto, es ponerlo a 16°C”.
Otros factores que influyen
Pero cuidado, porque esta cifra no se puede aplicar a todos los casos. No consume lo mismo un aire acondicionado moderno con tecnología Inverter que un equipo antiguo. Recuerda que, a diferencia de los aparatos más veteranos, los de tipo Inverter no funcionan siempre al máximo. Cuando alcanzan la temperatura marcada, reducen la potencia y se limitan a mantener el ambiente estable. Por eso, en muchos casos, dejar el aire funcionando de forma continua a una temperatura moderada puede ser más eficiente que apagarlo y encenderlo cada poco tiempo.
Tampoco es lo mismo una habitación bien aislada que otra en la que entra calor por ventanas, paredes o persianas durante todo el día. No es igual dejarlo toda la noche a 25 grados en una estancia protegida del sol que ponerlo a 18 grados después de haber tenido las persianas abiertas toda la tarde. Y, por supuesto, también influyen la tarifa eléctrica, la potencia del aparato, la temperatura exterior y las horas reales de funcionamiento.
Pero, volviendo al centro de la cuestión, lo cierto es que muchas veces usamos peor el aire acondicionado por miedo a gastar más. Lo apagamos y lo encendemos varias veces durante la noche y eso, como ya hemos visto en otras ocasiones, es un error.
Otro fallo es ponerlo a temperaturas demasiado bajas porque pensamos que así vamos a enfriar más rápido la habitación. Y justo ahí, con esa práctica errónea, es donde el consumo puede aumentar, ya que lo que hacemos es obligar al equipo a trabajar con más intensidad durante más tiempo. Uno de los errores más habituales es bajar el termostato a 18, 19 o incluso 16 grados, y no debemos olvidar que cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura que pedimos y la temperatura real de la habitación, más esfuerzo tiene que hacer el aparato.
Por eso Bermúdez insiste en una idea importante: por cada grado que bajamos la temperatura, el consumo puede subir entre un 6% y un 8%. Puede parecer poco, pero durante varias horas y repetido noche tras noche en plena ola de calor, la diferencia termina notándose en la factura.
La recomendación pasa por moverse en una horquilla de temperaturas más razonable, entre 23 y 25 grados. De hecho, ya conocemos lo que dice un estudio del IDAE (Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Energía) e incluso las recomendaciones de la OMS en esta página web. En muchos casos, esa temperatura es suficiente para dormir con una sensación agradable sin convertir el dormitorio en una nevera.
Además, no debemos olvidar que el aire acondicionado tiene otras funciones que, aunque no enfrían igual, sí hacen que el ambiente sea más agradable y, además, con un menor consumo de electricidad. El mejor ejemplo son el modo Sleep o modo Noche, que ajustan el funcionamiento para reducir el ruido, evitar cambios bruscos y contener el consumo. Incluso el modo ventilador, que funciona sin compresor, puede servir para mover el aire cuando ya hemos rebajado la temperatura.
Además, no olvides algo que ya contamos ayer: mantener limpios los filtros y en buen estado el aire acondicionado es fundamental. Unos filtros sucios reducen el rendimiento del equipo, empeoran la calidad del aire y obligan al aparato a esforzarse más. Limpiarlos de forma periódica es una de esas tareas sencillas que pueden marcar la diferencia, sobre todo en verano, cuando el aire acondicionado trabaja muchas horas seguidas.
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