Las teles cada vez más grandes, los proyectores domésticos de gran diagonal y los sistemas de sonido modernos rivalizan en calidad de imagen y sonido con las salas comerciales clásicas
Ir al cine a ver una película es todo un espectáculo. Las pantallas son enormes, cada vez con más resolución y nitidez, el sonido es impactante y apabullante, te envuelve y te mete en la acción casi sin darte cuenta.
Pero claro, también hay aspectos negativos como tener que compartirlas con gente que no siempre es tan educada como te gustaría, tienes que salir de casa muchas veces desplazándote lejos y además está el coste de la entrada, que puede dispararse si sois varios en la familia.
Esto ha hecho que el término "cine en casa" resulte cada vez más atractivo para muchos usuarios que buscan tener algo parecido a la experiencia de un cine comercial en la comodidad de su salón. Y gracias a la tecnología podemos conseguirlo cada vez con presupuestos más ajustados y con calidades de imagen y sonido que no tienen mucho que envidiar a las de las salas comerciales.
¿Qué necesito si quiero montarme uno en mi salón, además de lógicamente tener un mínimo de espacio para los equipos y el permiso del resto de miembros de la familia (punto de lo más importante y que acaba con muchos proyectos antes de empezar)? Básicamente dos cosas: un buen sistema de imagen y otro de sonido.
Índice de Contenidos (4)
Proyector o televisor de gran formato
El primer punto a considerar es si queremos un proyector o un televisor gigante para nuestro cine en casa, cada uno con sus ventajas e inconvenientes pero ambos igual de solventes en según que circunstancias de uso.
Los proyectores domésticos han evolucionado mucho en los últimos años, añadiendo más prestaciones y funcionalidades como la llegada y consolidación de los modelos con resolución 4K al mercado, tanto de tiro convencional como equipos de tiro corto, extendiéndose por la gama media y alta ofreciendo mayor nitidez que los Full HD sobre todo si estamos pensando en ver cine con una pantalla de más de 100 pulgadas.
Básicamente tenemos tres tipos de proyectores ahora mismo: los que usan el sistema 3LCD (Liquid Crystal Display), DLP (Digital Light Processing) y el LCoS (Liquid Crystal on Silicon). En esta tercera opción se encuentran las implementaciones D-ILA (Digital Imaging Light Amplification) desarrollado y usado por JVC, y SXRD (Silicon Crystal Reflective Display), desarrollada y usada por Sony.
- 3LCD presente en modelos de marcas como Epson, utiliza una fuente de luz que pasa a través de tres pequeños paneles LCD, a los que se les asignan los colores rojo, verde y azul, para crear y proyectar imágenes. Destacan por la naturalidad de los colores y por ofrecer una luminosidad muy buena con las imágenes a pleno color. En contra tienen que no suelen ofrecer unos negros tan profundos y unos blancos tan brillantes y que salvo excepciones muestran un mayor "efecto rejilla" (se ve la estructura cuadriculada de los píxeles) que las otras tecnologías, aunque esto ha disminuido mucho con la resolución 4K, apenas es visible a más de 1 metro de la pantalla.
- En los proyectores de tipo DLP se emplea una fuente de luz en combinación con una rueda de color y un chip DMD (Digital Micromirror Devices) fabricado por Texas Instruments, la empresa propietaria de la tecnología. Este chip contiene pequeños espejos inclinados, de modo que la luz atraviesa la rueda, se refleja en la matriz de espejos y alcanza la pantalla. Es la tecnología elegida por muchos aficionados por su elevado nivel de contraste, buena luminosidad, gran calidad de los negros y detalles en sombra y estupenda nitidez. No tienen el "efecto rejilla" pero sí el "efecto arco iris" y algunas dificultades para colocar el proyector en la sala si no contamos con un espacio dedicado a tal efecto.
- Los proyectores LCoS integran las ventajas de las tecnologías 3LCD y DLP y minimizan sus defectos. Ofrecen un contraste muy bueno, unos negros profundos, buen nivel de detalle en las zonas oscuras, y, algo muy interesante para cinéfilos: la matriz de píxeles apenas es visible. Su principal hándicap es el precio, ya que suelen ser más caros que los modelos equivalentes que utilizan las tecnologías 3LCD y DLP.
Tradicionalmente las dos principales desventajas de los proyectores frente a las teles han sido la poca duración de sus lámparas (unas pocas miles de horas frente a cientos de miles de horas) y el uso en completa oscuridad. El primer punto ya está casi resuelto gracias a los modelos láser y LED con duraciones que sobrepasan las 20.000-30.000 horas, pero el segundo punto sigue siendo problemático.
Sin embargo, en cuanto a su gran principal ventaja, que ha sido el tamaño de la pantalla, las cosas se han igualado en los últimos años, ya que en la actualidad es posible encontrar televisores que rondan o sobrepasan las 100 pulgadas por precios relativamente asequibles, como veíamos aquí.
Es cierto que los proyectores aún ofrecen diagonales muy superiores de hasta 200-300 pulgadas, pero en el uso real pocos pueden tener algo así en casa, siendo los tamaño más frecuentes de pantalla entre 100-120 pulgadas frente a las 98-115 pulgadas de las teles más punteras con precios asequibles (sin contar las de tipo microLED que cuestan decenas o cientos de miles de euros).
Así, si lo que quieres es un sistema de cine en casa que puedas ver en salas iluminadas o donde no vas a poder controlar completamente la luz que te rodea, un proyector no es la mejor alternativa, por mucha potencia luminosa que tenga o incluso aunque compres una pantalla de rechazo a la luz ambiental. Un televisor gigante será tu mejor aliado.
Sin embargo, las teles enormes de más de 75-85 pulgadas tienen también sus inconvenientes, comenzando porque no siempre es posible llevarlas e instalarlas en tu salón por problemas de espacio dentro de casa o incluso en los propios accesos de la vivienda, como ascensores, pasillos, etc., como ya vimos a fondo en este artículo.
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Proyector |
Televisor gigante |
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Tamaño de pantalla |
Hasta 200-300 pulgadas según modelo |
Hasta 98-115 pulgadas según modelo |
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Uso con luz en la sala |
No recomendado |
Sí recomendado |
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Problemas de instalación |
Mínimos |
La cosa puede complicarse para llevar y montar una tele gigante en casa |
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Ventajas adicionales |
Los puedes poner y quitar, algunos tienen sonido y plataforma Smart TV |
Plataforma Smart TV potente, sintonizador de TDT, sistema de sonido integrado, reproductor multimedia integrado, mayor tiempo de duración de su sistema de iluminación. |
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Coste de adquisición |
Gama media entre unos 1.000-3.000 euros |
Gama media a partir de 2.000-3.000 euros |
Sistema de sonido
El siguiente gran elemento de un sistema de cine en casa es el sonido, imprescindible para recrear un ambiente adecuado en el que sumergirnos y del que dependerá gran parte de la experiencia final que tendremos como usuarios. Aquí básicamente tenemos tres opciones: usar el sistema de sonido que tenga el televisor o proyector de serie, comprar un equipo tipo barra de sonido o kit multicanal o hacernos con un receptor AV más altavoces.
El primer caso puede ser recomendable solo si hemos comprado una tele con un sistema medianamente decente y queremos ahorrar un poco al principio, ya que no lograremos una auténtica experiencia de audio envolvente ni una buena pegada, escenario sonoro y sensación de realismo por muy buena que sea la Smart TV. Y por supuesto si has comprado un proyector y viene con altavoces, mejor dejarlos solo para una emergencia.
Barra de sonido y kits home cinema
La siguiente opción más inmediata es la socorrida barra de sonido. Son el complemento ideal para un televisor de pantalla plana y suelen quedar muy decorativas junto a él en el salón de casa. Por menos de 600 euros hay infinidad de modelos (también las hay mucho más caras). El problema es que su calidad sonora no suele estar a la altura de los equipos de cine en casa dedicados presentando una serie de ventajas e inconvenientes claros:
- Sencillez de instalación, uso y compatibilidad: en general basta con conectar estos equipos a la tele o reproductor por medio de un cable óptico, HDMI o RCA y ya está, tenemos todo listo para empezar a funcionar. No hay que preocuparse de asuntos como impedancias, amplificadores, procesadores de sonido, etc. Incluso tampoco de instalar ningún reproductor de sonido o de que los altavoces no sean compatibles con las etapas de amplificación. Todo funcionará desde el primer minuto ( o por lo menos eso prometen los fabricantes).
- Preparados para el cine en casa: vienen con todo lo necesario para la decodificación directa de las pistas de sonido en formatos como DTS, Dolby Digital o Dolby Atmos (dependiendo de cada modelo), muchas barras y kits cuentan con un canal central dedicado, con altavoces extra para recrear espacios de sonido envolvente simulado o real si traen altavoces extra para colocar tras el espectador, suelen contar con subwoofer para mejorar las bajas frecuencias y encargarse del canal LFE de la pista de sonido, etc.
- Mejor comprensión de los diálogos: la mayoría de las barras cuentan con alguna función específica para mejorar la comprensión de los diálogos, uno de los problemas más frecuentes y de las críticas más habituales al sonido de nuestros televisores planos.
- Gran obsolescencia programada: son productos de uso muy concreto que sirven para una finalidad muy específica. Una vez que las sacas de ahí poco uso posterior podemos darle. Si por ejemplo sale un nuevo formato de sonido, un nuevo tipo de conector, función, servicio o simplemente en un futuro queremos usarlas como altavoz adicional de un sistema de cine en casa multicanal más grande, en general no podremos hacerlo.
- Excesiva dependencia del subwoofer: tanto las barras como los kits de home cinema suelen contar con woofers pequeños que no son capaces de bajar para representar las frecuencias medio-graves, necesitando obligatoriamente un subwoofer adicional que cubra estas bandas. Esto hace además que debamos colocarlo muy cerca de la barra o de lo contrario el sonido final obtenido no será óptimo, como hemos visto en anteriores ocasiones.
Receptor AV más altavoces
Si quieres un sonido similar o incluso mejor que el de algunas salas comerciales, la única opción que te queda es la de apostar por un receptor A/V que te garantice buena conectividad, potencia y la capacidad para ir agregando posteriormente los altavoces que necesites. Para los que no tengáis mucha idea sobre qué son este tipo de dispositivos, cómo funcionan o qué pueden hacer, os recomiendo leer nuestro especial sobre receptores A/V en el que tratábamos todos estos y más aspectos.
¿Tengo que gastarme una fortuna? No es necesario. Podemos elegir bien las funcionalidades que necesitamos ahora y en el medio plazo y olvidarnos de extras como el Dolby Atmos o DTS:X, que para la mayoría de viviendas normales son más una utopía que una realidad. Personalmente prefiero un buen sistema 5.1 o 7.1 de calidad que uno Dolby Atmos regulero con altavoces de emisión frontal.
Con un receptor de gama media-baja que ronde los 550-750 euros te garantizarás una calidad de sonido bastante decente (dependiendo de los altavoces, claro), aunque si buscas un sonido como en el cine probablemente tengas que ir a modelos más caros y potentes que ya sobrepasan los 1.000 euros. En este artículo teníamos una guía con algunos de ellos.
En cuanto a los altavoces, esto es ya un mundo aparte. Lo ideal es comenzar por un conjunto 5.1 completo con todos los altavoces de la misma gama, con drivers y timbre similar. Pero si queremos componentes de calidad hacerte con un conjunto completo puede resultar una inversión cara al principio.
Sin embargo, la gran ventaja de los receptores AV es que puedes ir comprando los altavoces poco a poco, según tus necesidades y posibilidades económicas. Por ejemplo, puedes empezar por comprar una buena pareja de altavoces para su uso en estéreo, con drivers capaces de entregar bajos de calidad o en su defecto dos altavoces más un subwoofer para tener un buen equipo 2.1. Esto ya te dará más calidad que cualquier barra de sonido del mercado.
Después puedes ira ampliando meses o años más tarde añadiendo altavoces extra para efectos traseros, un subwoofer adicional si no teníamos uno, un altavoz central para mejorar los diálogos, etc.
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Sonido integrado del televisor o proyector |
Barra de sonido y kit home cinema |
Receptor AV más altavoces |
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Potencia |
Poca |
Suficiente para salas pequeñas o medianas |
La mejor para una experiencia completa de cine en casa |
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Sensación de inmersión |
Escasa o nula |
Intermedia |
Total, dependiendo de la cantidad de altavoces que tengamos |
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Facilidad de instalación y uso |
Máxima. Encender la tele o proyector y listo |
Muy buena, solo hay que conectar a la tele o reproductor y listo |
Escasa. Hay que conectar múltiples cables, ajustar la corrección acústica, configurar, calibrar, etc. |
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Calidad sonido envolvente |
Escasa |
Intermedia. Mejor si tenemos altavoces traseros de verdad |
Excelente. El límite lo marca tu presupuesto |
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Posibilidades de ampliación futuras |
Ninguna |
Escasas. En algunos modelos puedes añadir algún subwoofer o altavoz trasero después |
Excelentes. Puedes comprar y cambiar altavoces a tu gusto |
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Coste de los equipos |
Ninguno, vienen integrados en la tele o proyector |
Medio, con modelos que rondan entre 600-1.500 euros |
Alto. Si sumas el receptor AV más los altavoces puedes gastar a partir de 3.000 euros para un sistema mediano |
Imagen portada | Klipsch
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