El Gobierno recomienda los 21 grados como tope para no pasar frío en invierno. Pero hay letra pequeña

Ajustar la calefacción a las necesidades reales del hogar permite reducir el consumo energético sin renunciar al bienestar

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Llega el cambio de hora en unos días y casi al mismo tiempo tocará ver cómo bajan las temperaturas. Es el momento de desempolvar estufas y radiadores y volver a poner a funcionar cualquier sistema de calefacción. Y para estar calentitos en casa sin tirar dinero, lo mejor es hacer caso a lo que recomiendan desde el Gobierno.

Para ahorrar energía y mantener el confort, ya hemos visto que es fundamental contar con un buen aislamiento en la vivienda. Pero, además de tener claro esto, el Gobierno de España ofrece a través del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), una serie de consejos para lograrlo que ahora vamos a conocer.

Estas directrices forman parte del Plan de Contingencia Energética y del Plan +SE para optimizar el consumo de climatización y son el complemento a la medida estrella que ya conocemos: mantener la temperatura de la casa entre 19 °C y 21 °C en invierno y en 27 °C en verano.

Entre 19 y 21 °C

Temperatura

Y por eso vamos a empezar por la temperatura idónea. Según el  Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), lo ideal es que la temperatura que tengamos en casa sea de 21 °C, ya que de esta forma podremos tener un ambiente confortable, pero, eso sí, con una ropa adecuada (se trata de no estar en manga corta y con el termostato disparado).

Ajustar la calefacción a las necesidades reales del hogar permite reducir el consumo energético sin renunciar al bienestar. Por ello, conviene evitar temperaturas excesivas y adaptar su funcionamiento a los horarios y a la ocupación de las distintas estancias.

Por eso debemos tener en cuenta que no vamos a tener las mismas necesidades durante todo el día. Por la noche podemos apagar la calefacción si la vivienda ya tiene una temperatura adecuada y, por la mañana, lo mejor que podemos hacer es esperar a ventilar y, después de cerrar las ventanas, volver a encender la calefacción si nos hace falta y si vamos a estar en casa. De esta manera, se evita consumir energía mientras el calor se pierde directamente hacia el exterior.

Ventilar también en invierno

Ventana 2

Este punto es fundamental: la ventilación es necesaria para renovar el aire y mantener un ambiente saludable, pero debe realizarse procurando limitar las pérdidas de calor. En invierno, suele bastar con abrir las ventanas durante unos pocos minutos, aunque el tiempo necesario dependerá de las características de la vivienda y de las condiciones de ventilación.

También, al llegar la noche, lo mejor que podemos hacer es cerrar las persianas y las cortinas, lo que ayuda a conservar el calor acumulado en el interior. Este sencillo gesto hace que la vivienda esté mejor protegida frente al frío, sobre todo el que puede entrar por las ventanas. Con esto, lo que estamos haciendo es reducir la necesidad de mantener la calefacción funcionando durante más tiempo.

Estas medidas que hemos mencionado hacen referencia a un piso en el que vamos a estar desarrollando nuestro día a día, pero, si nos vamos a ausentar durante unas horas, desde el IDAE aconsejan bajar la temperatura del termostato a unos 15 °C, una temperatura que en muchos dispositivos corresponde a la posición «Eco». Así se limita el consumo durante la ausencia. No obstante, conviene adaptar este ajuste al aislamiento de la vivienda, al clima y al tiempo que se vaya a estar fuera.

Cuidar los radiadores

Chair 5727263 1280 Imagen | Zandria Ross

Mantener los radiadores en buen estado es fundamental y, en este sentido, lo ideal es purgarlos al menos una vez al año, preferiblemente justo cuando vaya a empezar la temporada de calefacción. Con este sencillo gesto, lo que vamos a hacer es eliminar el aire que los radiadores han ido acumulando en el interior y que puede dificultar la circulación del agua caliente y provocar que se calienten de forma irregular.

Y, junto al purgado, también es fundamental mantenerlos despejados: nada de colocar ropa, muebles u otros obstáculos que dificulten la distribución del calor de una forma adecuada por la estancia.

Si quieres, puedes aprovechar termostatos programables o incluso válvulas termostáticas en los radiadores para regular mejor la temperatura, ya que de esta forma puedes ajustar la calefacción en función del uso de cada habitación y de los horarios de presencia en casa.

Revisar la caldera

Calefacción

Respecto a la caldera, no olvides que es fundamental realizar una revisión al año para comprobar el estado de la instalación. No es aconsejable esperar a que aparezca una avería para revisar los equipos: un mantenimiento adecuado ayuda a conservar su rendimiento, detectar posibles problemas y prolongar su vida útil.

Por último, cuando sea necesario renovar los equipos de calefacción y agua caliente sanitaria, conviene valorar alternativas más eficientes. Entre ellas se encuentran las bombas de calor, como los sistemas de aerotermia o geotermia, y las instalaciones que aprovechan energías renovables, como la biomasa o la solar térmica. La elección debe ajustarse a las características de la vivienda, al clima y a las necesidades del hogar, con el objetivo de reducir el consumo energético y el impacto ambiental.

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