Cuánto cuesta encender el aire acondicionado portátil y qué hacer para sacarle el máximo partido ahorrando en la factura de la luz

En anteriores artículos hemos analizado el coste que puede llegar a suponer usar a diario un sistema de aire acondicionado de tipo split para climatizar la vivienda y mantenerla siempre a la temperatura ideal.

Sin embargo, puede que en nuestro caso no contemos con uno de estos aparatos y en su lugar hayamos apostado por algún modelo de tipo portátil, que como ya vimos en su día son más baratos y sencillos de instalar, aunque tienen también sus inconvenientes como una menor eficiencia energética.

¿Qué significa esto? Pues que en términos generales necesitaremos más frigorías de lo teóricamente recomendado para refrigerar el mismo volumen de aire en la sala. Por ejemplo, si con un aire convencional necesitamos 2.000 o 2.500 frigorías para enfriar una habitación, con uno portátil esta cifra probablemente se incremente a más de 3.000 frigorías dadas sus ineficiencias. Y entonces, ¿cuánta luz gasta y qué podemos hacer para ahorrar lo máximo posible?

Cuánto cuesta usar el aire portátil unas horas cada día

Para empezar, vamos a suponer que contamos con un modelo de aire acondicionado portátil (no confundir con un equipo de tipo evaporador) de gama media de entre 2.000 y 3.000 frigorías con un consumo eléctrico medio que suele situarse entre los 700 y 1.200 vatios, por lo que escogeremos una cifra intermedia de 1.000 vatios (1 KWh) a pleno rendimiento para hacer los cálculos.

Puede que el modelo concreto que tengamos en casa supere esta cifra o quede por debajo, dependiendo de su eficiencia, de la tecnología que monte y de los años que tenga. También vamos a considerar dos tipos de equipos diferentes, los más habituales en los aires portátiles que serán de tipo no Inverter y los más caros y escasos en tiendas que serán los de tipo Inverter.

Estos últimos, los de tipo Inverter, serán mucho más eficientes ya que no estarán todo el rato funcionando a la máxima potencia, sino que tendrán ciclos intermedios con un consumo mucho más reducido que bajará fácilmente del 40-50%. Pero como comentábamos antes, aunque en el mercado de aires fijos sí son los más habituales, en el de los portátiles y sobre todo en las gamas bajas no es habitual ver esta tecnología.

Hay que destacar que en este caso no todas las horas de funcionamiento del aparato tendrán el mismo gasto eléctrico. Habrá unos minutos de máximo consumo cuando encendemos el equipo y hasta que alcanzamos una temperatura de "crucero" cercana a la solicitada por el usuario. Y una vez llegamos a esta temperatura el compresor baja de potencia y se estabiliza en dichos ciclos intermedios con menor consumo para mantener la temperatura marcada en el mando distancia.

¿Cuánto tarda en alcanzar esta velocidad de crucero? Pues depende de cada modelo, del calor que haga y del tamaño de la sala, pero para facilitar los cálculos podemos pensar que estará alrededor de una hora a máxima potencia y que luego, en horas seguidas posteriores bajará de consumo a la mitad.

Con todas estas consideraciones, para ver el coste medio lo primero que tenemos que hacer es averiguar el precio por cada KWh de la electricidad que vamos a consumir, cifra que varia cada hora del día y que dependerá de cada compañía eléctrica, pero que podemos promediar con los datos de las últimas semanas para el horario de tarde (a partir de las 12:00 que es cuando empieza el calor) y atendiendo a lo marcado en la página web de la Red Eléctrica Española con un valor medio de unos 0,4€/kWh, precio en bruto al que habrá que sumar posteriormente impuestos cuando nos llegue el importe real en la factura.

Aire portátil de tipo Inverter

Teniendo en cuenta todo esto, nuestro aparato de aire acondicionado portátil de tipo Inverter con un pico de consumo de 1 KWh y un precio de la luz de 0,4€/kWh tendrá un gasto eléctrico en las horas de "inicio de funcionamiento" de 0,40 euros y de 0,20 euros en las horas "crucero".

Así, si suponemos que lo encendemos por ejemplo unas tres horas seguidas cada día, cuando hace más calor en casa, por ejemplo para comer o en la sobremesa por la tarde, tendremos un coste aproximado de 0,80 euros diarios.

Si seguimos con esta pauta durante todo el mes y suponiendo que lo encendamos todos los días tendremos un coste que rondará los 24,8 euros mensuales.

Aire portátil no Inverter

En este caso nuestro aire acondicionado portátil estará siempre funcionando al 100% de su capacidad hasta llegar a la temperatura objetivo, momento en el que se para y vuelve a arrancar pasados unos minutos. Dada la baja eficiencia de este tipo de aparatos lo habitual es que estos tiempos de parada sean cortos y al final la mayoría del tiempo estará funcionando al máximo de potencia, por lo que si lo encendemos el mismo periodo de tres horas al día podemos considerar un gasto de 1,2 euros diarios.

Si como en el caso anterior extrapolamos este gasto a todo el mes teniendo en cuenta que lo usamos tres horas cada día (aquí ya no importa que sean seguidas puesto que el consumo es el mismo) tendremos un coste aproximado de 37,2 euros al mes.

Por supuesto, todas estas cifras habría que multiplicarlas en el caso de que queramos tener el aire encendido todo el día, teniendo un coste máximo que por ejemplo para un periodo de 9 horas diarias puede llegar a suponer unos 3,6 euros al día y cerca de 112 euros si lo tenemos puesto todo el mes.

Trucos para sacarle el máximo partido

Muy bien, y ¿no hay nada que podamos hacer para exprimir al máximo todo el potencial de nuestro equipo y que gaste algo menos refrescando igualmente la sala? Pues no se pueden hacer milagros, pero estos trucos pueden ayudar a extraer todo su potencial:

El tubo cuanto más corto mejor

El principal origen de las ineficiencias de este tipo de aires acondicionados es el tubo encargado de expulsar el aire caliente al exterior de la habitación. Suele ser de plástico, sin aislamiento y emite una parte del calor hacia la sala calentando el ambiente que queremos refrigerar.

Normalmente suelen ser tubos extensibles con cierta flexibilidad para facilitar su colocación en cualquier tipo de ventana, pero siempre que podamos debemos tratar de usar la menor longitud posible del tubo para minimizar el área de superficie radiante de calor dentro de la habitación.

Además, tenemos que tratar de que haya los menores recodos posibles, ya que cada vez que se dobla es un obstáculo para la salida del aire y empeorará el rendimiento del equipo.

Tapar fugas de aire en la ventana

Aunque suelen venir con algún tipo de plástico para tapar posibles rendijas en la zona de la ventana o puerta donde lo instalemos, lo normal es que no se adapten perfectamente a las que tengas en casa, por lo que al final siempre quedan rendijas con fugas de aire frío que se escapa al exterior.

Si puedes, trata de taparlas aunque sea con cinta americana, cartulinas, trapos o lo que tengas a mano. No quedará muy estético pero evitarás perder el valioso frío que tan caro te ha costado conseguir.

No instales el aire frente a una puerta o ventana

Al tener que expulsar constantemente aire de la sala a la calle se crea una diferencia de presión que producirá corrientes entrantes hacia ella procedentes de las habitaciones o pasillos que la rodeen. Para evitar que estas corrientes hagan entrar el aire del exterior o de otra habitación calurosa, procura no colocar el aire justo frente a una puerta que no esté bien aislada o frente a una ventana no aislada del exterior.

Si lo hacemos es fácil comprobar poniendo la mano sobre la rendija de la puerta o ventana mal aislada como entra continuamente una corriente de aire caliente procedente del exterior de la sala que evitará alcanzar la temperatura deseada mucho antes y hará trabajar constantemente al compresor incrementando el ruido.

Este es un problema que se soluciona con los modelos que incluyen doble tubo de conexión con el exterior (que no son muy habituales de encontrar en las tiendas), uno que saca el aire hacia fuera y otro que lo recoge hacia dentro, no expulsando el aire de la sala constantemente hacia la calle.

Revisar los filtros con frecuencia

Puede parecer obvio, pero un filtro sucio en este tipo de dispositivos puede hacer que la salida de aire vaya taponándose y la eficiencia del equipo disminuya considerablemente. Conviene revisar y limpiar los filtros por lo menos una vez cada temporada de uso o más frecuentemente si vivimos en una región con mucho polvo en suspensión.

También tenemos que vigilar los recipientes internos donde el dispositivo almacena el agua de condensación para evitar el crecimiento de moho, la corrosión o que implemente se desborden.

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