Compras colectivas de luz y gas para ahorrar logrando tarifas más bajas: qué son, en qué consisten y cómo funcionan

Compras colectivas de luz y gas para ahorrar logrando tarifas más bajas: qué son, en qué consisten y cómo funcionan
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Con el precio de los suministros básicos por las nubes, además de tratar de aplicar diferentes trucos y consejos para ahorrar todo lo posible en las facturas a final de mes, lo ideal es escoger bien la tarifa que tenemos contratada con nuestra compañía, tanto en el mercado de electricidad como en el mercado de gas.

Sin embargo, nosotros solos, como consumidores individuales, tenemos difícil acceder a descuentos más allá de los generalistas que ofrecen las compañías en sus sitios web o por teléfono, lo que ha hecho que en los últimos años se hayan ido poniendo de moda las conocidas como "compras colectivas de luz y gas". ¿Qué son, para qué sirven y qué pretenden conseguir? A continuación vamos a verlo.

Compras colectivas de luz y gas: qué son y para qué sirven

La idea de estas compras colectivas de luz y gas es la misma que puede haber tras compras similares al por mayor en otro tipo de productos: lograr una mejor posición de fuerza ante el vendedor gracias a la adquisición de cantidades muy superiores a las que puede comprar un único consumidor doméstico, siendo en este caso el producto kilovatios hora de electricidad o de gas.

La compra colectiva es, por tanto, un medio para que el consumidor particular una fuerzas con otros cientos o miles de clientes accediendo así a productos o servicios con un precio más reducido del que puede encontrar en el mercado individualmente.

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Es un sistema que se ha venido popularizando a lo largo de los años, generalmente a través de iniciativas propuestas por organizaciones de consumidores, aunque cada vez es más frecuente que surjan otras plataformas, empresas y asociaciones o también consumidores individuales que lanzan estas propuestas para captar grupos de clientes más amplios en sitios poco comunes. Es por ejemplo el caso de estos conocidos foros de Internet o incluso de algunos canales de Youtube como este especializados en energía.

Sin embargo, a la hora de tratar de negociar con las grandes compañías de luz y gas lo habitual es que sean las principales asociaciones con gran poder de convocatoria las que logren precios más atractivos. Es por ejemplo el caso de la OCU en España, que lleva con estas iniciativas desde 2013 y que realizó la última compra colectiva en 2022, pero también de grupos como Selectra, que tiene en marcha los formularios de inscripción o de la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética (ANAE).

Compras colectivas: cómo funciona el proceso para darnos de alta

En general el proceso de creación de estas compras colectivas es relativamente sencillo. La entidad que quiere llevarlo a cabo, ya sea de forma gratuita o cobrando una cierta comisión, habilita una página web o una aplicación que permite a los usuarios registrarse para estar informados y para ir contabilizando el número total de posibles clientes.

En esta página se suele requerir en una primera fase de inicio del proceso de compra colectiva la introducción de algunos datos personales, como por ejemplo el nombre y apellidos, un código postal, una dirección de correo electrónico y un número de teléfono, por lo que en general conviene valorar muy bien antes de hacerlo a qué empresa o entidad estamos proporcionando los datos y sobre todo desconfiar si en la primera fase se nos piden más de los necesarios (no deberían pedir nada de cuentas bancarias, número de contrato o similares).

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Cuando el número de posibles usuarios es lo suficientemente amplio (aquí no hay una cifra concreta, pero por ejemplo en el caso de la OCU los primeros años se superaban los 300.000 usuarios y en las últimas ediciones se alcanzaban fácilmente varias de decenas de miles) como para negociar con las compañías, la entidad que propone la compra colectiva pasa a la fase de negociación con las eléctricas, logrando en teoría unos precios más competitivos en el kilovatio hora que los del mercado, con ahorros que pueden ser de varios cientos de euros anuales en una factura de un consumidor medio.

Es en este momento cuando se informa a los que rellenaron la solicitud sobre las tarifas que se ha conseguido negociar con las compañías y, si están interesados, se continúa con el proceso de contratación y se aplica la tarifa negociada durante un periodo que suele ser de un año.

En general, completar el primer formulario de inscripción no supone ningún tipo de compromiso, tan solo se empleará para conocer el volumen de interesados, negociar una tarifa competitiva e informar de cuál ha sido la oferta ganadora, aunque como hemos dicho antes, conviene ver muy bien donde nos apuntamos, saber a quién le estamos dando nuestros datos personales y sobre todo leer bien la letra pequeña de la página donde estamos inscribiéndonos.

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