
Puedes aprovechar dispositivos viejos, sus fuentes de ventilación y ventiladores refrigerar el router, el equipo de música...
Estamos en pleno verano, con una ola de calor tras otra que calienta nuestras viviendas y nos obliga a utilizar el aire acondicionado, tratando de no pasarnos con el consumo eléctrico, o a recurrir a otros métodos de ventilación y refrigeración más tradicionales para no pasar demasiado calor ni gastar una fortuna en la factura de la luz.
Pero no solo nosotros sufrimos estas altas temperaturas. Nuestros queridos equipos, consolas, televisores, sistemas de sonido, gadgets y dispositivos electrónicos sufren más que nunca sobrecalentamientos que pueden reducir su vida útil y, en algunos casos extremos, llegar a estropearlos por completo.
Dos son las causas principales de este exceso de temperatura. En primer lugar, el aumento del calor ambiental, ya que a nuestros dispositivos les cuesta más expulsar al exterior el calor generado para refrigerarse. Además, con el verano suelen llegar las vacaciones y, con ellas, el uso masivo y continuado de algunos equipos electrónicos que durante otros periodos del año utilizamos con menor frecuencia por falta de tiempo.
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Refrigerar un amplificador
Hoy os vamos a dar un par de ideas sencillas para que montéis vuestro propio sistema de refrigeración activa, basado en ventiladores, con el que podréis enfriar los gadgets y dispositivos que más sufren durante estas semanas, como routers, amplificadores, televisores, receptores de TDT y de vídeo bajo demanda, discos duros multimedia, etc.
Antes de empezar, debemos advertir que, aunque los procesos que vamos a llevar a cabo son muy sencillos, requieren un mínimo de habilidad con el bricolaje. Por tanto, si no os veis capacitados, es mejor que no os pongáis con ello, ya que podríamos sufrir un accidente al trabajar con elementos conectados a la electricidad, como las fuentes de alimentación.
Fuentes de alimentación antiguas para mover nuestros ventiladores
Seguro que la mayoría de vosotros tenéis almacenada en casa una buena colección de antiguos gadgets y dispositivos que ya no utilizáis porque se han quedado anticuados o se han estropeado total o parcialmente y que, probablemente, jamás volveréis a usar.
Me refiero a teléfonos móviles y tabletas, lectores portátiles de CD y DVD, cortapelos eléctricos, impresoras antiguas en las que cuesta más el cartucho de tinta que comprar una nueva, monitores LCD que ya no funcionan, etc.
La mayoría de estos dispositivos incluye una fuente de alimentación externa que, por un lado, se enchufa a la corriente eléctrica y, por el otro, al propio aparato. Lo que vamos a hacer es aprovechar esas fuentes de alimentación, que transforman la corriente alterna de 220 voltios que llega a casa en corriente continua capaz de alimentar los típicos ventiladores de ordenador que podemos tener guardados o comprar por poco dinero.
En primer lugar, necesitamos una fuente de alimentación que proporcione el voltaje y la intensidad adecuados. Las que suelen ofrecer mejores resultados son las que suministran una tensión de 12 voltios y una corriente de 500 miliamperios, es decir, 0,5 amperios.
Con una de estas fuentes podremos alimentar sin problemas la mayoría de los ventiladores para ordenador de hasta 12 centímetros, que suelen funcionar a 12 voltios y 0,25 amperios. Incluso podremos utilizar una sola fuente para alimentar dos ventiladores simultáneamente.
Si no tenéis en casa una fuente de 12 voltios y 500 miliamperios, quizá os sirva alguna otra con un voltaje similar —por debajo de 10 voltios puede dar problemas— o que entregue una intensidad menor. Por ejemplo, con una fuente de 300 miliamperios podemos alimentar un solo ventilador sin problemas.
También podéis optar por ventiladores más pequeños, que consumirán menos, aunque, por lo general, harán más ruido que los de mayor tamaño, que en muchos casos pueden pasar prácticamente desapercibidos.
El proceso de montaje es muy sencillo. Cortamos la punta del conector, normalmente cilíndrico, de la fuente y dejamos al descubierto los dos cables: positivo y negativo o masa. A continuación, conectamos estos cables directamente al ventilador que vayamos a utilizar, respetando siempre la polaridad.
Si tenemos un soldador en casa, lo mejor es soldar la conexión con estaño. En caso contrario, podemos utilizar clemas o conectores adecuados. No es recomendable limitarse a enrollar los cables y cubrirlos con cinta aislante, ya que la conexión podría soltarse o quedar mal aislada. Este es el sistema más sencillo para alimentar un ventilador. Cuando enchufemos la fuente de alimentación, comenzará a girar y a refrigerar nuestros dispositivos.
También podemos instalar un interruptor para controlar cuándo se enciende y se apaga. Para ello, podemos utilizar el típico interruptor para lámparas que venden en las tiendas de bricolaje o alguno reciclado que tengamos por casa. Solo tendremos que intercalarlo en el cable positivo que va hacia el ventilador.
Sistema multiventilador con una fuente ATX antigua
Otra opción que podemos tener en cuenta es utilizar una fuente de alimentación ATX antigua procedente de algún ordenador en desuso para proporcionar energía a nuestros ventiladores.
De esta forma, podremos instalar un número bastante elevado de ventiladores, ya que la fuente de alimentación será capaz de suministrar la energía necesaria sin demasiados problemas.
Y en este punto debemos hacer varias recomendaciones de seguridad.
- En primer lugar, nunca debemos manipular la fuente mientras esté conectada a la electricidad, ya que corremos el riesgo de sufrir una descarga.
- En segundo lugar, manipular la fuente puede hacer que perdamos su garantía, por lo que es mejor no probar este sistema con una unidad nueva si no queremos quedarnos sin cobertura.
Las fuentes más adecuadas para nuestros intereses son las silenciosas y aquellas que incorporan un interruptor en la parte trasera, ya que nos permitirán encenderlas y apagarlas cuando queramos.
Lo primero que tenemos que hacer es puentear la fuente para que pueda encenderse sin estar conectada a la placa base de un ordenador. Para ello, hay que unir el pin correspondiente a la señal de encendido con uno de masa en el conector principal ATX. Habitualmente se trata del cable verde y uno negro, aunque conviene comprobar siempre el esquema concreto de la fuente antes de realizar ninguna conexión.
De este modo, hacemos que la fuente se encienda al accionar el interruptor trasero. Si no cuenta con uno, permanecerá encendida siempre que esté enchufada. Una vez activada, comenzará a suministrar energía a los elementos que conectemos.
En nuestro caso, estos elementos serán los ventiladores, que podremos enchufar directamente a los conectores que la fuente incorpora de serie y en un número bastante elevado.
Por ejemplo, en mi caso he llegado a tener seis ventiladores conectados a una de estas fuentes para refrigerar al mismo tiempo el receptor de TDT, el receptor A/V, el reproductor de DVD y el router. Todo ello con ventiladores silenciosos que apenas se percibían durante el funcionamiento diario.
Podemos encontrarnos con el inconveniente de que los cables que salen de la fuente no sean lo suficientemente largos como para llegar hasta el dispositivo que queremos refrigerar.
En ese caso, podemos fabricar un alargador entre el ventilador y el conector que irá enchufado a la fuente utilizando un cable adecuado y respetando siempre la polaridad y el aislamiento de las conexiones.
Como veis, el sistema es sencillo y barato. Solo hace falta tener algo de habilidad para trabajar con las fuentes de alimentación y extremar las precauciones.
Después tendremos que buscar la ubicación más adecuada para colocar los ventiladores y asegurarnos de que el flujo de aire favorece la ventilación natural del dispositivo. De esta forma, podremos mantener nuestros equipos a una temperatura más baja durante los días de más calor.
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