A veces, a la hora de comprar un nuevo televisor, vemos un buen precio o una diagonal enorme y nos ponemos en piloto automático: es un ofertón y nos vamos a hacer con él, pase lo que pase. Los lamentos vienen después, claro... Hemos comprado una tele enorme a un precio muy ajustadito, pero no se ve cómo esperábamos o no ofrece esta o aquella prestación que teníamos en mente. Por eso, si vamos a comprar una tele barata, hay tres aspectos que no debemos pasar por alto para conseguir algo medianamente decente. Te lo contamos.
Samsung Crystal UHD U7005H 43"
Sistema operativo, la diferencia entre un uso agradable y un engorro de televisor
Comienzo por aquí porque para mí es uno de los detalles más importantes. Lo más normal, al menos si no somos muy aficionados a la tecnología, es comprar por tamaño, por tecnología e incluso por marca, pero casi nadie compra por sistema operativo.
A día de hoy el panorama está más diversificado que nunca: tenemos a nuestro alcance Tizen, webOS, Google TV (o Android TV si es un modelo más antiguo), VIDAA, Fire TV, Titan OS... son muchos nombres para un apartado de la tele que está destinado a lo mismo en todas: aunar las funciones inteligentes y ofrecernos una interfaz intuitiva y cómoda.
Al final, se trata de que nuestra tele nos permita hacer con ella todo lo que queremos, por lo menos en el apartado de software. Se trata de tener una interfaz visual que comprendamos claramente, que no nos cueste demasiado tiempo encontrar las opciones que buscamos porque están escondidas o que podamos instalar las apps que deseemos, sobre todo porque estén disponibles.
Del sistema operativo depende también el disponer de una configuración cómoda y fácil de todos los aspectos de nuestro televisor. Sonido, imagen, modos... Y si además, el televisor que queremos mueve bien, de forma fluida ese software, mejor que mejor. No queremos lamentar luego que nuestra tele va demasiado lenta cuando navegamos por sus menús, ¿verdad?
En ese sentido, los televisores Samsung cumplen a las mil maravillas. Tizen es un sistema operativo que responde muy bien y tiene una interfaz muy clara e intuitiva. Además, ofrece múltiples formas de configuración y personalización que nos permitirán dejar nuestro televisor a nuestro gusto.
El panel, el otro gran pilar
Aquí es donde debemos mirar bien lo que estamos comprando y donde surgen la mayoría de las dudas. Solemos encontrarnos con una sopa de letras de tecnologías, sistemas HDR, etc, que apabullan a cualquiera, y más si no estamos muy puestos en tecnología.
Además de elegir una tele con una diagonal que nos encaje en el espacio del que disponemos, (no vayamos a por la más grande porque "nos quepa" o porque sea simplemente barata, tengamos en cuenta que debemos respetar unas distancias, etc). No es lo mismo comprar un panel OLED que un Crystal UHD. Debemos tener claro donde vamos a colocar la tele y que uso le vamos a dar. Si somos de ver películas a oscuras o con poca luz, hay paneles que redirán mejor. Los OLED precisamente rinden mejor con menos luz, aunque estos se nos escaparán de presupuesto.
Así que, hablando de televisores económicos, mejor un panel VA para ver la tele con poca luz. Si tenemos un salón muy luminoso o preferimos ver la tele a plena luz, mejor un QLED, y si nos llega el presupuesto, incluso un Neo QLED. En cambio, si en casa vemos la tele en compañía y cada uno tiene un ángulo de visión diferente, mejor apostar por paneles IPS. En resumen, también conviene tener en cuenta colocación y altura.
Y esto enlaza con el tema del HDR. Que la tele que elijamos venga con todas las tecnologías HDR no nos va a servir de mucho si no tenemos un panel lo más brillante posible y con un contraste decente.
El sonido, el gran olvidado
Ya lo hemos dicho hasta la saciedad: los televisores de hoy día son tan delgados que, por limitaciones físicas, no pueden albergar altavoces de la calidad que la imagen que ofrecen se merece en la mayoría de los casos. Para encontrar buen sonido, (y sólo relativamente), hay que irse a las gamas altas.
Además, los modelos más baratos, no suelen ofrecer una gran potencia. Unos escasos 20W suele ser lo más habitual, así que, si no estamos pensando en un televisor caro, nos vamos a quedar cortos casi seguro.
Samsung HW-B46CF/ZF
Tampoco conviene no obsesionarse demasiado con esto, porque, por suerte, esto sí es algo que se puede solucionar fácilmente a posteriori, añadiendo una barra de sonido. Si sólo nos interesa tener más potencia, nos valdrá cualquiera, pero si queremos calidad, tendremos que mirar a la gama media o alta de este tipo de dispositivos.
Peor no hace falta comprar una Q990 de Samsung para conseguir un buen sonido. Un modelo más económico también nos servirá bien. Lo que sí debemos tener muy en cuenta son las posibilidades de conexión que nos ofrece el televisor que elijamos. Porque no sacaremos todo el provecho de la barra si no la conectamos adecuadamente.
En ese sentido, nos será imprescindible que nuestro televisor cuente con puertos HDMI ARC o eARC, y si no, una salida de audio óptica. Si contamos con estas opciones, conseguiremos un mejor sonido y control de ambos dispositivos, televisor y barra, de manera sincronizada en el caso de los HDMI.
Al final, elegir un televisor barato no es sólo cuestión de precio. Lo primero es tener claras sus limitaciones, (como la del sonido). Luego, es mejor revisar bien el espacio del que disponemos, el uso que queremos darle y estudiar bien las características del o los que tenemos en mente. Conviene más dedicar algo de tiempo a la compra que apresurarnos y tener que pasar unos cuantos años arrepintiéndonos o lamentándonos de alguna carencia. Sólo hay que pensar que un televisor es junto con la pantalla del ordenador, el dispositivo de nuestra casa frente al que seguramente pasemos más horas.
Imágenes | Samsung
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