Cuando hablamos de generar energía limpia con paneles solares, lo más normal es pensar en las típicas placas que vemos en los tejados, pero poco a poco han ido apareciendo alternativas: paneles solares transparentes, otros que se instalan colgados en balcones, integrados en toldos y, ahora, también en forma de persianas.
Un elemento tan típico en nuestro país puede convertirse en una fuente de energía limpia al mismo tiempo que protege el interior de la vivienda del calor y de los rayos del sol. Eso es, al menos, lo que propone la firma alemana EHRET, que ha diseñado SolarSlide, un sistema de persianas correderas que incorpora paneles solares en su propia estructura.
Al mismo tiempo, decoran
Es una solución pensada para edificios con poco tejado que busca servir de complemento a las clásicas instalaciones de paneles solares, aprovechando un espacio que hasta ahora pasaba inadvertido.
Esta empresa ha propuesto una solución que permite convertir elementos pasivos de sombra, como son las persianas, en generadores activos de energía fotovoltaica. En lugar de montar placas tradicionales, el panel solar es la propia persiana.
Se trata de módulos monocristalinos de tipo vidrio-vidrio protegidos por un marco perimetral de aluminio lacado. Y, aparentemente, parecen persianas normales, porque el entramado de las células queda disimulado para conservar la estética de un cerramiento moderno convencional.
De hecho, el fabricante ha presentado en su página web dos soluciones distintas: una versión Estándar y otra a la que ha llamado Pro.
La primera, la versión Estándar, está diseñada para integrarse en la red eléctrica global del edificio. Requiere cableado hasta un inversor centralizado independiente y puede complementarse con baterías domésticas ya existentes.
La SolarSlide Pro va un paso más allá. Es un modelo autónomo que lleva un microinversor acoplado en la propia hoja y cuya superficie total de paneles puede llegar hasta los 2.000 Wp. Esto permite transformar la corriente continua en alterna directamente en el hueco de la ventana. Hay que tener en cuenta, eso sí, que para aprovechar la producción en momentos en los que no hay generación solar es indispensable incorporar acumuladores externos.
Dos tamaños, dos potencias. EHRET fabrica hojas a medida desde 550 × 800 mm hasta un formato máximo de 1.500 × 2.800 mm (4,2 m² de superficie). En este tamaño superior, con 128 células solares integradas, la potencia nominal alcanza unos 653 Wp.
Sobre el papel, todo parece positivo, pero hay aspectos importantes que no conviene pasar por alto, y uno de ellos está relacionado con el peso, ya que estas persianas fotovoltaicas son más pesadas que una tradicional: cada metro cuadrado ronda los 22,6 kg, sin incluir herrajes de sustentación ni inversores. Es algo que no hay que descuidar, sobre todo si lo que se busca es instalar persianas automatizadas.
Además, aunque el fabricante ofrece acabados mate, brillante o texturizado, además de ocho tonos estándar (entre ellos gris antracita, terracota, verde o dorado) para adaptarse al diseño de la fachada, también avisa de la distinta eficiencia según el color: mientras que los paneles oscuros rinden al máximo, los acabados claros o los tonos teja pueden sufrir caídas de producción cercanas al 20%.
Y cuidado con el diseño, porque su rendimiento también está condicionado por la movilidad. Al ser elementos correderos, si la hoja se desplaza sobre una zona ciega de la fachada que queda en sombra, la generación cae de inmediato.
Además, por su posición vertical, con una inclinación de 90°, no ofrecen el mismo rendimiento que un panel correctamente inclinado. Este tipo de instalación puede aprovechar mejor el sol bajo, por lo que puede tener un comportamiento relativamente más favorable en invierno que en pleno verano.
Más información | EHRET
Imágenes | EHRET
Vía | EcoInventos
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