La llegada del verano, además de más calor, también trae consigo la aparición en casa de invitados inesperados como moscas, hormigas, cucarachas y todo tipo de insectos. Y para espantarlos, no todo el mundo sabe que tenemos en casa un aliado perfecto.
En lugar de gastarte un dineral en productos específicos, que además no suelen ser baratos ni especialmente beneficiosos para el medio ambiente, o incluso de comprar algún dispositivo tecnológico preparado para tal fin, en casa contamos con una especie de kryptonita para los insectos: el vinagre.
Cómo y dónde aplicarlo
Imagen | Maria Lancha
Usar vinagre como repelente de insectos es un remedio casero muy popular y sencillo. El motivo es que los insectos no se sienten atraídos lo más mínimo por su acidez, y el vinagre funciona como una barrera invisible que no se atreven a franquear.
La mejor forma de evitar que los insectos entren en casa pasa por pulverizar un poco de vinagre blanco en el marco y el umbral de la puerta. De esta forma estarás creando un auténtico escudo protector. En el caso de las hormigas, el truco es mano de santo: el vinagre borra al instante el rastro de feromonas que usan para guiarse unas a otras. Dicho de otra forma, les corta la comunicación y frena la invasión en seco antes de que logren colarse en casa.
Además de funcionar como repelente de insectos, al aplicarlo en la puerta de casa ya estamos obteniendo un segundo beneficio. Y es que, aunque no sustituye a la limpieza periódica que tendremos que llevar a cabo, el vinagre actúa como un limpiador suave que funciona como complemento en el día a día. Gracias a sus propiedades naturales, neutraliza los olores más pesados y ayuda a frenar la aparición de bacterias y hongos.
Además, si la puerta de tu casa da directamente a la calle, este remedio también puede ayudarte a combatir el mal olor provocado por la orina de los perros. El ácido del vinagre actúa neutralizando el amoníaco del pis, responsable del mal olor, y al mismo tiempo ayuda a evitar que el animal vuelva a marcar la zona.
Cómo prepararlo
Hacer tu propio repelente casero te llevará apenas unos segundos. Lo único que tienes que hacer es mezclar agua y vinagre blanco a partes iguales en una botella con pulverizador. Al rebajarlo con agua, el olor no resultará tan intenso para nosotros, pero mantendrá su eficacia contra las plagas.
Con la mezcla ya preparada, solo te queda rociarla en la entrada una vez cada semana o cada quince días. Será más que suficiente para mantener la protección activa.
Cuidado con los materiales
Dicho todo esto, debes tener en cuenta el material de la puerta o la ventana, ya que en determinadas superficies el vinagre puede llegar a provocar daños si se aplica de forma continuada.
En el caso de puertas, marcos y ventanas de madera, el uso continuado de vinagre puede acabar deteriorando el barniz, dañando los acabados de poliuretano y resecando la madera natural, dejándola opaca y más vulnerable a la intemperie. Si decides usarlo, asegúrate de que la mezcla esté muy diluida y seca la superficie inmediatamente con un paño limpio de microfibra para evitar que el líquido penetre en las vetas.
En superficies de piedra natural, ya sea mármol, granito o piedra caliza, el vinagre es aún más problemático. Su acidez reacciona químicamente con estos materiales porosos y puede disolver los minerales de la superficie. Esto provoca manchas blanquecinas permanentes y la pérdida de brillo, un proceso conocido como “grabado”. En estas zonas, es mejor aplicar el repelente solo en suelos de baldosas cerámicas o recurrir a alternativas no ácidas.
En el caso del metal, ya sea hierro, acero o aluminio, aunque no resulta tan perjudicial como en los casos anteriores, con el paso del tiempo puede acelerar la corrosión o dañar las capas protectoras y la pintura exterior. Por eso, también conviene evitar el uso de vinagre en estas superficies.
Donde sí puedes usarlo con tranquilidad es en PVC, fibra de vidrio o cristal, ya que estos materiales resisten sin problema la acidez del vinagre. Puedes rociar la mezcla de forma generosa en los bordes y marcos de PVC sin riesgo de dañar la superficie. Solo recuerda pasar un paño después si no quieres que queden marcas de gotas al secarse.
Foto de portada | Jonathan Borba
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