Se llama Trash Wall y es la última moda de los ricos para sus casas: que parezcan imperfectas y viejas

  • La trash wall quiere usar la humedad como forma de dar a la casa una historia y un aire decadente

  • Las voces en contra sugieren que hay gente que tiene que convivir con humedades y no es por gusto

  • Se trata de un fenómeno que además puede poner en riesgo la salud

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Estamos acostumbrados a ver tendencias llamativas, sobre todo cuando vienen de bolsillos a los que el dinero no les supone un problema. Ya hemos visto el gusto por las puertas enormes o cómo algunos apuestan por tener casas lo más “tontas” posibles. Sin embargo, pocas cosas me han llamado tanto la atención como la Trash Wall.

Bajo ese nombre tan llamativo se esconde la última moda en decoración de interiores: imagina que tienes una habitación impoluta y perfecta y, aun así, quieres que parezca vieja y decrépita. Pues esa es la tendencia que está arrasando en redes sociales entre los más ricos.

Foto de Krakograff Textures

Si te digo que la última moda en decoración de interiores consiste en que tu salón parezca a punto de derrumbarse o qué una fuga de agua se cargue las paredes de cualquier habitación, ¿me creerías? Pues agárrate, porque las redes sociales han hablado y la perfección aséptica ya es historia. Ahora lo que se lleva (y será tendencia en 2026) es el Trash Wall (o "muro de basura"). Y sí, es exactamente lo que parece.

Una tendencia que tuvo su punto de partida el verano pasado a raíz de un vídeo en TikTok de una joven argentina que quería cambiar el aspecto del salón de su piso de alquiler imitando un efecto de pared “envejecida” por la humedad. Para conseguirlo, contó que consultó a ChatGPT y aplicó varias técnicas, como dar varias capas de pintura para luego desgastarlas, usar enduido plástico y raspar la pared con una espátula para levantar capas.

La industria no tardó en frotarse las manos al ver que se convertía en una gran moda: hoy en día, puedes gastarte un buen dineral en papeles pintados de diseño que imitan a la perfección el hormigón agrietado, el yeso viejo o, literalmente, las manchas de humedad.

Lo que en un principio puede parecer algo sin mucho sentido, se ha convertido en tendencia. Quizá tu mismo lo has visto al entrar en algún local de moda. El medio Sipthestyle define que lo que antes se consideraba descuido, ahora se celebra como una decisión de diseño audaz e intencionada” en bares y coctelerías. En la publicación lo llaman “pintura descascarada y paredes envejecidas”.

Hackrea, un portal especializado en tendencias de diseño, apunta que en 2026 la gran novedad es pasar de los patrones visuales a la textura real en las paredes. Según explican, ganan fuerza acabados como el encalado y el yeso, con ese look “perfectamente imperfecto” inspirado en el wabi-sabi japonés, que pone en valor la belleza de la imperfección.

Venimos de una década en la que nos obsesionamos con el minimalismo extremo y ese aburrido "gris millennial" que convertía nuestras casas en espacios que parecían la sala de espera de un dentista. Lógicamente, nos hemos cansado y esta tendencia, en teoría, es todo lo contrario. Como señala el periodista Colin Nagy en The Supersonic, se busca recuperar la sensación de hogar vivido, cálido y con texturas, pero con una estética más caótica, cruda e imperfecta que la pulcritud que imperaba en los años 90 y principios de los 2000 y que explicaba Erin Carlson.

Imagen | Hidrotec

Cansados de la frialdad y el minimalismo, que todo sea pulcro y perfecto, ahora muchos piden a gritos texturas, calidez y hogares que transmitan que ahí, efectivamente, vive gente. Queremos espacios que cuenten una historia y hemos empezado a abrazar la belleza de lo imperfecto. Hasta ahí, todo tiene sentido.

El País cita a Juancho González, interiorista que es un firme defensor de este fenómeno: “A nivel estético me resulta muy atractivo. En nuestro segundo estudio decidimos no intervenir una de las paredes y dejarla tal como estaba, en su estado original, y fue una decisión muy consciente”.

Aunque expertos matizan que no siempre es útil o aconsejable. Según cuenta El País, Clara D’Aussy, fundadora del estudio de interiorismo D’Aussy Interiors, sostiene que es importante fijarse, por ejemplo en el emplazamiento: “En un antiguo palacete, una masía o un local industrial puede tener sentido, pero en un apartamento nuevo y moderno no tiene pies ni cabeza”. Además, según la experta —firme defensora de la belleza de lo imperfecto—, no siempre es recomendable poner en práctica esta tendencia y no todas las habitaciones son adecuadas para aplicarla: “En un dormitorio, un baño o un salón, es un ‘no gracias’ rotundo, pero en un bar o un restaurante underground no veo por qué no”.

Las voces en contra: banalizar la pobreza

Imagen | iStock (Rocky89)

El problema llega cuando esa búsqueda de lograr algo auténtico cruza la línea hacia lo absurdo o eso es lo que opinan muchos. Y es que las voces en contra no han tardado en aparecer: opiniones que no están de acuerdo con ese estilo raw que busca algo que podría definirse como romantizar la pobreza. Porque, mientras algunos presumen de su pared desgastada como si fuera una obra de arte vanguardista, hay miles de familias lidiando con humedades reales.

Quizá se está banalizando algo que no debería ser una broma. Porque el moho real no tiene ningún filtro de Instagram y las humedades no son un adorno. Las humedades son un problema estructural grave que destroza hogares, huele mal y, lo más importante, pone en riesgo directo la salud, provocando asma, alergias y problemas respiratorios.

Las humedades en las casas afectan a la salud, tal como cuentan en Axa los altos niveles favorecen la presencia y el crecimiento de moho y otros tipos de hongos”. El efecto es tan relevante que, en 2009, la OMS publicó una guía sobre la calidad del aire en interiores vinculada al moho y a la humedad. En ese documento alerta de que quienes pasan tiempo en edificios con moho presentan un 75% más de riesgo de desarrollar asma y otros problemas asociados.

En la misma linea, Soler & Palau advierte de que el moho y el exceso de humedad no son solo un problema estético: las esporas en el aire pueden provocar congestión nasal, sibilancias y picor, y en personas asmáticas las reacciones pueden ser más fuertes. 

A todo esto, la la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) insiste en la importancia de prevenir y atajar las humedades en casa de raíz: “cerca del 38% de los siniestros domésticos están relacionados con el agua”. Además, alerta de que ignorar las primeras señales puede salir caro: “Si la humedad se vuelve crónica, puede obligar a realizar obras complejas y costosas, además de favorecer la aparición de moho y problemas respiratorios”

Por eso, esta tendencia ha levantado tantas ampollas y acusaciones de "romantizar la pobreza". Las redes se han llenado de comentarios indignados de usuarios que señalan lo frívolo que resulta adoptar símbolos de precariedad (como una casa cayéndose a pedazos) cuando tienes el privilegio económico de no sufrirlos. Es muy fácil jugar a la ruina estética cuando sabes que, debajo de ese papel pintado tan caro, tu casa está perfectamente aislada y calentita.

Imagen portada | Murprotect

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