El famoso modo invierno de las ventanas existe, pero no es como nos lo cuentan: los fabricantes aclaran cuándo merece la pena usarlo

Ventana

Este sistema utiliza unas pequeñas piezas metálicas, los bulones excéntricos, situadas en el canto de la hoja

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Con la llegada del frío, llega también el momento de preparar la casa para mantener una temperatura agradable sin que la factura de la calefacción se dispare. Y entre los trucos que circulan por Internet hay uno que llama especialmente la atención: activar el conocido como modo invierno de las ventanas. Pero ¿qué hay de cierto en esta recomendación y qué no lo es tanto?

La idea parece sencilla, pero para salir de dudas lo mejor es acudir a lo que dicen los fabricantes. De entrada, la respuesta corta es que sí, aunque con bastantes matices. Además, hay un detalle no menos importante: no todas las ventanas ofrecen esta posibilidad.

Lo que hay que tener en cuenta

La premisa del modo invierno es que algunas ventanas cuentan con un sistema de ajuste que permite modificar la presión de cierre. En teoría, basta con girar una pequeña pieza situada en el lateral de la hoja para conseguir que cierre con más fuerza y evitar que entre el aire frío. Pero ¿realmente funciona? Vamos por partes.

Las ventanas no tienen necesariamente un modo invierno y otro verano, como si se tratase de un aparato de aire acondicionado o un ventilador de techo. Lo que sí incorporan algunos modelos, especialmente los de PVC con herrajes oscilobatientes, es un mecanismo que permite regular la presión de cierre.

La asociación de fabricantes ASEFAVE y fabricantes como Kömmerling recogen en su documentación técnica la posibilidad de regular los bulones excéntricos para aumentar o reducir la presión de cierre. Al girar estas pequeñas piezas metálicas, en los modelos que permiten este ajuste, se puede modificar la presión que ejerce la hoja de la ventana sobre las juntas de estanqueidad.

Imagen | ASEFAVE

Pero No es un modo invierno como tal. ¿Y para qué sirve entonces? Para corregir problemas de ajuste. Si una ventana no cierra correctamente y deja pasar aire por sus juntas, aumentar ligeramente la presión puede ayudar a mejorar su estanqueidad y reducir las pérdidas de calor.

Por qué no conviene cambiarlo cada invierno

Aquí está el detalle que muchas veces se pasa por alto. Una ventana bien instalada y correctamente ajustada debe cerrar de forma adecuada durante todo el año, tanto en verano como en invierno.

Por eso, no es necesario aumentar la presión cuando llega el frío y reducirla cuando vuelve el calor. De hecho, hacerlo sin necesidad puede provocar un mayor desgaste de las juntas, dificultar el cierre e incluso someter los herrajes a esfuerzos innecesarios.

Tampoco tiene demasiado sentido aflojar el cierre en verano para favorecer la ventilación. Si tenemos el aire acondicionado funcionando, lo que nos interesa precisamente es evitar que entre el aire caliente del exterior.

Lo recomendable es comprobar si existen filtraciones, revisar el estado de las juntas y, si es necesario, ajustar los herrajes siguiendo las indicaciones del fabricante o recurriendo a un profesional.

En Xataka SmartHome | Si vas a cambiar las ventanas de casa, ojo: no pases por alto el artículo 396 del Código Civíl

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