
La climatización de espacios interiores con equipos de aire acondicionado va más allá de variar la temperatura, hay otro factor importante que se modifica en el ambiente
Los aparatos de aire acondicionado son sistemas que pueden resultar muy eficaces bajando la temperatura, pero que no están exento de peculiaridades que hay que conocer para poder extraer todo su potencial.
Y una de ellas es la variación de la humedad ambiental en la habitación donde los utilizas, algo que puede llegar a ser un problema en algunas regiones secas de interior o una bendición en otras como las cercanas a la costa.
Un ambiente más reseco
Según una encuesta de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID) citada por Kernpharma en este artículo, el 20% las personas expuestas a aires acondicionados han sufrido problemas respiratorios, como resfriados, afonías o faringitis.
Y parte de la culpa de estas dolencias la tiene el que el ambiente queda frío y reseco, lo que daña las mucosas. El problema está originado porque el sistema de compresión de los aires acondicionados produce la condensación de la humedad ambiental, que es expulsada al exterior de la vivienda por un tubo de evacuación, resecando el aire.
Esto hace que descienda el porcentaje de humedad relativa en la habitación hasta valores que pueden resultar en molestias claras para los usuarios. Todo depende de la humedad relativa de la que partamos en casa antes de encender el aire.
Por ejemplo, si vivimos en una zona de costa donde suele haber el clásico calor húmedo y pegajoso con humedad relativa de más del 60 %, el aire acondicionado puede ser una bendición, ya que nos hará bajar de estos valores hasta cifras más moderadas que ronden el 40-45 %, valores recomendados por los expertos en verano.
Pero si vivimos en una zona de interior donde ya partimos de humedades relativas por debajo del 40 % en verano, encender el aire hará descender mucho más esta cifra favoreciendo la sequedad de las mucosas. Según el doctor Entrenas, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, esto puede traducirse en ciertas molestias, ya que sacar fuera de la vivienda la poca humedad que hay en el aire puede causar algunos síntomas como labios agrietados, ojos irritados o incluso sensación de agobio a pesar de que el aire esté a buena temperatura.
De hecho, como vimos en su día al hablar de la temperatura ideal de una vivienda, la humedad relativa que conviene tener dentro de casa se sitúa entre el 45%-60% en verano. Y usar un aire acondicionado varias horas cada día puede hacer que descienda.
Para evitarlo en primer lugar conviene que tengamos alguna forma de medir esta humedad relativa. Para ello hay multitud de termómetros digitales que incluyen esta función. Luego podemos tomar ciertas medidas para devolver la humedad perdida a la habitación:
- Usar un climatizador evaporativo o humidificador, aparatos que permiten añadir vapor de agua al ambiente incrementando esta humedad relativa del aire logrando un microclima menos reseco y más agradable.
- Colocar diferentes recipientes con agua por la casa y al evaporarse se producen dos efectos: por un lado se refresca el ambiente y por otro se incrementa la humedad relativa del aire en las habitaciones.
- Poner macetas que podamos regar a diario. Las plantas ayudarán a mejorar la humedad creando su propio microclima en la habitación
- Usar ventiladores con nebulizador integrado. Se trata de equipos con una gran capacidad para expulsar agua al ambiente y que lo hacen de forma muy visible.
Imagen portada | Jakub Zerdzicki
En Xataka Smart Home | Esta es la temperatura ideal del aire acondicionado para ahorrar en la factura de la luz sin pasar calor en verano
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