Cuando se trata de mantener la casa limpia y libre de polvo y suciedad, hay una zona especialmente sensible. Uno de los sitios más rebeldes de la casa y que más problemas da, con independencia de la estación del año en la que nos encontremos, es el alféizar.
También llamado popularmente poyete de la ventana, esta parte de la vivienda es todo un imán para atraer suciedad de todo tipo. Polvo de la calle, restos de barro cuando llueve, la polución que se acumula… Y, si a esto se suma la humedad ambiental, aumenta el riesgo de moho y lo más probable es que el material se deteriore antes de tiempo. Por eso vamos a ver la forma correcta de limpiar esta zona y cuándo es conveniente hacerlo.
Las empresas de limpieza de hecho lo recomiendan. Al encontrarse en una zona intermedia entre el interior de la vivienda y la calle, el alféizar de la ventana se convierte en un imán para la suciedad. Una suciedad que, si no se elimina, puede terminar entrando en la casa cuando abrimos las ventanas para ventilar. Por eso, y para prevenir un deterioro del material con el que está fabricado el poyete, ya sea en forma de manchas que no desaparecen o de daños en la pintura, lo conveniente es limpiarlo de forma periódica.
Cuidado con el mármol
Dicho esto, antes de iniciar una rutina de limpieza, hay que tener en cuenta el material, puesto que no todos admiten el mismo tipo de productos. Por ejemplo la empresa Limpiezas Cándara advierte de que los ácidos, incluido el vinagre, deterioran el mármol
La ventaja es que limpiar esta zona de la ventana es mucho más fácil que, por ejemplo, limpiar la persiana. Además, no hace falta recurrir a productos específicos de limpieza: podemos hacerlo con productos que ya tenemos en casa:
- Aspiradora con boquilla de cepillo suave
- Lavavajillas líquido concentrado
- Agua tibia
- Vinagre blanco de limpieza (opcional)
- Cepillo de dientes viejo o cepillo pequeño de cerdas suaves
- Esponja multiusos
- Bayetas de microfibra
- Botella con pulverizador
Paso a paso: cómo dejarlo impecable
Con todos estos productos, basta seguir una serie de pasos para dejar el alféizar de la ventana como nuevo. Y el primero de ellos pasa por despejar la superficie que vamos a limpiar, retirando macetas y cualquier otro elemento decorativo que pueda molestar a la hora de llegar a todos los rincones.
Con el alféizar despejado, lo mejor que podemos hacer es pasar la aspiradora en seco con un cepillo suave para eliminar el polvo superficial que hay acumulado (si no tenemos aspiradora, basta un cepillo de barrer tradicional). Retirar el polvo seco de entrada evita que, al mojarse, se forme un barro difícil de retirar que termine incrustado en las guías y esquinas.
Con el polvo superficial ya eliminado, toca imitar a Breaking Bad y mezclar en un pulverizador una taza de agua templada con unas gotas de detergente para platos (y un chorro de vinagre si hay grasa acumulada). Con esta mezcla, rociamos el alféizar de manera uniforme.
Mientras buscamos el resto de materiales que hacen falta, dejamos reposar el producto entre cinco y diez minutos para que el jabón ablande la suciedad. Después, frotamos la superficie con la esponja y usamos el cepillo (sirve un cepillo de dientes viejo) para llegar a las juntas, carriles y ángulos difíciles.
Para el final, solo tenemos que pasar una bayeta de microfibra húmeda para retirar el producto y la suciedad desprendida. Acto seguido, secamos por completo con la segunda bayeta seca, asegurándonos de no dejar humedad residual.
Para los perfiles de aluminio. Klearfy, empresa de limpieza en Madrid, recomienda agua tibia y jabón neutro para los cristales y una microfibra humedecida en agua jabonosa para los perfiles de aluminio blanco
Cómo actuar frente al moho o la humedad
Esta rutina de limpieza es muy útil cuando se trata de suciedad que se acumula con el paso del tiempo, pero ¿qué ocurre cuando esta ya se ha incrustado y aparecen puntos negros o manchas oscuras que ya no se pueden eliminar con el método anterior?
En esos casos, la solución es otra distinta. Se trata de preparar una solución en la que mezclaremos un chorro de lejía en agua fría, o bien un poco de vinagre blanco con agua o una cucharada de bicarbonato o bórax, también con agua, tal y como recomiendan en limpiezas Crespo. Aplicaremos esta mezcla sobre las manchas que queremos eliminar, dejándola actuar unos minutos para luego frotar suavemente y aclarar con cuidado.
Si el moho ha penetrado bajo la pintura o la madera muestra signos de descomposición estructural, la solución escapa de nuestro control y, en este caso, lo mejor es consultar con un profesional para determinar cómo solucionar el problema.
Para mantener el alféizar de la ventana limpio y sin desgaste durante el mayor tiempo posible, lo ideal es hacer un repaso superficial de forma periódica, al menos una vez al mes, para lo que basta una simple pasada de aspiradora y una bayeta húmeda para retirar la suciedad residual.
Además, en jornadas en las que hay mucho viento o niveles altos de polen, o, sobre todo, si vivimos en una zona en la que la contaminación es mayor, debemos procurar ventilar solo en las horas más tranquilas del día.
Y, muy importante, debemos secar el agua acumulada en los cristales y perfiles tras duchas calientes o mañanas de invierno húmedas.
Foto de portada | Ömer Acar
Vía | Southern Living
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