En el dormitorio abundan los textiles: sábanas, mantas, cortinas, cojines y, muchas veces, una alfombra que asoma por los lados de la cama. Todos recogen polvo, pero esta última tiene una desventaja práctica: una gran superficie queda fuera de la vista y resulta difícil de alcanzar.
Cambiar las sábanas no limpia todo lo que rodea el descanso. Igual que el colchón acumula polvo, humedad y restos aunque permanezca cubierto, las fibras de una alfombra actúan como refugio de las partículas que caen al suelo.
La alfombra bajo la cama es el detalle conflictivo
La recomendación parte de Gemma Henry, responsable de contenidos de la firma de descanso Bensons for Beds. Henry señala a alfombras, mantas y muebles tapizados como grandes colectores de polvo, y propone replantear esos textiles cuando la acumulación es seria o hay alergias.
El problema no es que una alfombra cree todo el polvo del cuarto. Lo retiene y complica su retirada, especialmente si es grande, tiene pelo alto y buena parte queda atrapada bajo un mueble pesado. Aspirar solo el borde visible deja intacto el centro durante meses. Al caminar, mover la cama o sacudir la ropa, parte de lo depositado puede volver al aire.
El polvo doméstico es una mezcla, no una sola sustancia
En el suelo se juntan partículas llegadas del exterior con polen, caspa de mascotas, escamas de piel, cabello, esporas y restos de ácaros, entre otros materiales. Las personas con asma o alergias pueden reaccionar a algunos de esos componentes, aunque una habitación con polvo no provoca los mismos síntomas a todo el mundo.
Los ácaros encuentran alimento y refugio en colchones, ropa de cama, tapicerías y alfombras. Aspirar el dormitorio y controlar la humedad ayuda a mantenerlos a raya. Retirar un único objeto reduce superficie textil, pero no sustituye la limpieza del resto.
No hace falta renunciar a todas las alfombras
Si alguien sufre alergia y la alfombra ocupa casi todo el espacio bajo la cama, quitarla facilita limpiar el suelo con aspirador y paño húmedo. En una habitación sin ese problema, se puede conservar el efecto decorativo eligiendo una pieza pequeña, lavable y fácil de mover. Sacudirla debe hacerse fuera para no dispersar otra vez el polvo dentro.
La limpieza regular sigue siendo necesaria. Aspirar la alfombra al menos una vez por semana ayuda a retirar suciedad atrapada en las fibras. Si permanece bajo la cama, hay que prever una forma realista de acceder a toda su superficie, no limitarse a rodear las patas con la boquilla.
Un aspirador con filtro HEPA puede reducir la cantidad de polvo aspirado que vuelve a escapar al ambiente. Para quitar el que se deposita en mesillas, cabecero y rodapiés, funciona mejor un paño ligeramente húmedo que un plumero que lo levanta y lo cambia de sitio.
Con alfombra o sin ella, la diferencia llega cuando ninguna gran superficie textil queda permanentemente fuera de la limpieza.
Imágenes | Dall-E con edición
En Xataka Home | La limpieza nos está pasando factura: un 40% de las personas admite que no invita a gente por puro estrés... de limpiar
En Xataka SmartHome | El peligro oculto de tu lavavajillas es la suciedad que acumula. Así puedes eliminarla para que funcione más tiempo y mejor
Ver 0 comentarios