La mejor medida que podemos tomar si tenemos alergia al polen es lo que desde el Ministerio de Sanidad denominan como estrategia de "evitación". Es decir, mantenerse el mayor tiempo posible en el interior de las casas durante el pico de polinización para evitar entrar en contacto con el polen de parques y jardines que se libera en las calles.
Pero claro, las casas no son un búnker hermético y al final en algún que otro momento acaba entrado el aire de fuera cargado de polen y otras sustancias contaminantes que terminan por molestarnos. ¿Qué podemos hacer?
Qué hacer en casa si tienes alergia
El problema se agrava en temporadas como esta primavera, que debido a las abundantes lluvias del otoño e invierno está siendo especialmente intensa en lo relativo a los niveles de polen.
Según explica en una entrevista para Dyson el Dr. Pedro Ojeda, especialista en alergología, los niveles de polen este año están siendo más elevados de lo habitual debido a una combinación de factores, como un invierno y comienzo de estación con lluvias abundantes que favorecen la polinización, junto con episodios de calor precoz que aceleran la liberación del polen.
Además, la contaminación ambiental potencia la alergenicidad del polen al dañar la mucosa respiratoria y facilitar la respuesta inmunológica, añade el experto. Y la exposición a las sustancias nocivas no se limita solo al exterior. De hecho, según explica Ojeda, "la calidad del aire interior suele ser peor que la del exterior debido a la acumulación de alérgenos, partículas finas (PM2.5) y compuestos orgánicos volátiles derivados de la actividad humana dentro del hogar".
¿Qué podemos hacer? Pues tratar de convertir nuestra vivienda en una especie de refugio realizando varias tareas de mantenimiento diarias durante estas semanas de máximo impacto de las alergias:
- Para empezar, el experto recomienda mantener las ventanas cerradas durante las horas centrales del día
- También apoyarse en sistemas de purificación de aire con filtración avanzada, que capturen eficazmente partículas de polen que entran al interior, permitiendo respirar un aire mucho más limpio y libre de alérgenos.
- Controlar la calidad del aire también durante la noche, para lograr mejorar el descanso y recuperación de los síntomas. Al reducir la carga de partículas en suspensión mientras dormimos disminuye la inflamación de la vía aérea superior y mejora significativamente la calidad del sueño, según el alergólogo.
- Cambiar los hábitos de limpieza del interior dejando de lado los clásicos plumeros y cepillos para barrer y sustituyéndolos por aspiradoras, ya sean grandes o pequeñas de mano para los rincones, el sofá, los muebles, las cortinas y zonas difíciles.
Imagen: Dyson
Este último punto parece una tontería, pero es clave para dejar de mover el polvo con partículas de polen de un sitio a otro de la casa. Según el experto, "el problema no es solo la entrada de polen, sino su permanencia y re-suspensión en el ambiente". El Dr. Ojeda insiste en cambiar algunos hábitos cotidianos:
el uso de escobas o plumeros es contraproducente porque vuelve a dispersar los alérgenos. La limpieza con sistemas de aspiración ayuda a reducir de forma significativa la carga ambiental, evitando que las partículas vuelvan al aire tras ser recogidas
No se trata solo de limpiar en profundidad de forma puntual, sino de reducir cada vez que lo hacemos la carga de partículas presentes en el entorno doméstico para minimizar la exposición diaria.
Vía | Dyson
Imagen portada | Alex Jones
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