“Dormir con el aire acondicionado obliga a trabajar a la nariz de forma excesiva”: los otorrinos explican por qué puede pasarnos factura al despertar

Dormir con calor
  • Una buena forma de usarlo es enfriar la habitación media hora antes de acostarse

  • El aire acondicionado enfría el ambiente de forma artificial y eso afecta a nuestras vías respiratorias

  • Además reseca el ambiente y por eso es interesante usar un humidificador si la humedad baja del 40%

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Nos estamos preparando para la llegada de la primera gran ola de calor del verano: llegan esas noches en las que el termómetro se convierte en el peor enemigo del descanso y muchos ven el aire acondicionado como el aliado perfecto para conciliar el sueño. El problema es que lo que puede ser una ayuda para dormir puedes pasarnos factura a la mañana siguiente.

Seguro que has escuchado alguna vez que no es bueno dormir con el aire acondicionado encendido durante toda la noche (y no solo por lo que cuesta en la factura). Y aunque pueda parecer una simple recomendación popular, tiene una base científica que los médicos explican al detallar qué ocurre en el cuerpo cuando dormimos con el aire acondicionado puesto y cómo podemos evitar sus efectos negativos.

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Un problema que va más allá del sueño

Foto de Pixabay

Cuando hace calor y ponemos el aire acondicionado, es mucho más fácil conciliar el sueño. Esto se debe a que nuestro cuerpo necesita bajar su temperatura interna para descansar mejor. Sin embargo, lo que no todo el mundo sabe es que ese descenso debería producirse de forma natural, y no mediante una exposición directa y constante al frío.

Cuando recibimos un chorro de aire frío de forma continua, estamos alterando ese proceso fisiológico. Así lo ha comprobado un estudio de Extreme Physiology & Medicine: recibir aire frío directamente mientras dormimos puede provocar microdespertares; es decir, interrupciones casi imperceptibles del sueño que aceleran el ritmo cardíaco y dificultan alcanzar las fases de descanso profundo.

Pero no solo puede afectar al descanso. ¿Te suena eso de despertarte con el cuerpo dolorido? El frío continuo hace que los vasos sanguíneos se contraigan. ¿El resultado? Los músculos se tensan para intentar conservar el calor, y es entonces cuando pueden aparecer las temidas tortícolis o los dolores de espalda por la mañana.

Puede debilitar las defensas y favorecer los resfriados

¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan fácil resfriarse en pleno agosto, incluso cuando las temperaturas exteriores no bajan de los 20 grados? El culpable, en muchos casos, es el contraste térmico que provoca el aire acondicionado. Así lo explican algunos expertos en otorrinolaringología, que relacionan una parte importante de los catarros de verano con estos cambios bruscos de temperatura.

La explicación está en la temperatura de nuestra nariz. Normalmente, el interior de las fosas nasales se mantiene en torno a los 36-37 ºC, pero tal y como explican en la Universidad de Yale, al respirar aire frío de forma continuada, esa temperatura puede descender. Algunas investigaciones han observado que, con temperaturas más bajas en las vías respiratorias, la respuesta inmunitaria local puede verse reducida. En otras palabras: las defensas de la nariz funcionan peor y perdemos parte de la capacidad de atrapar y neutralizar patógenos.

Si a esto le sumamos que muchas personas pueden ser portadoras de virus del resfriado sin saberlo, el aire frío y los cambios bruscos de temperatura pueden facilitar que estos se multipliquen con más facilidad.

Reseca el ambiente

Lo normal es que la humedad esté en torno al 30%. Si se acerca al 50% hay un problema

Ya hemos visto en distintas ocasiones que el aire acondicionado es un buen aliado para reducir el exceso de humedad. En verano, esto también se nota: estos aparatos no solo enfrían el ambiente, sino que también eliminan parte de la humedad del aire.

El problema es que esta combinación puede ser perjudicial para el sistema respiratorio. Para que funcione correctamente, lo ideal es que la humedad relativa de la habitación se mantenga entre el 40 % y el 60 %. Sin embargo, los equipos de climatización pueden hacer que esa cifra baje por debajo del 40 %, e incluso acercarse al 20 % en algunos casos.

Cuando el aire es demasiado seco, los pequeños filamentos de la nariz, conocidos como cilios, que actúan como una especie de escoba para expulsar bacterias, virus y partículas, pueden funcionar peor. Esta sequedad ambiental también puede provocar picor de ojos, sequedad en la piel y empeorar síntomas de asma, rinitis o alergias.

Cómo usar el aire acondicionado por la noche

¿Significa esto que no debemos usar el aire acondicionado cuando llega la hora de dormir? Todo lo contrario. Se puede utilizar perfectamente durante la noche, siempre que se sigan algunas pautas que ayuden a proteger nuestra salud.

Por eso, los expertos recomiendan enfriar la habitación con antelación. Si vas a usar el aire acondicionado, lo ideal es encenderlo unos 30 minutos antes de acostarte para que la estancia alcance una temperatura agradable. De este modo, incluso puedes apagarlo justo antes de irte a la cama.

Además, si hace demasiado calor y no puedes prescindir completamente del aparato porque la temperatura vuelve a subir rápidamente, puedes aprovechar el modo Sleep (sueño), presente en muchos equipos, o simplemente programar un temporizador para que se apague automáticamente al cabo de un tiempo.

Lo hemos repetido en innumerables ocasiones: la temperatura es fundamental. Para que el aire acondicionado no perjudique a tu salud, lo recomendable es mantener la habitación entre 23 y 25 ºC. Bajar de los 22 ºC aumenta las probabilidades de sufrir molestias como congestión nasal, irritación de garganta o resfriados.

También es importante evitar que la corriente de aire incida directamente sobre el cuerpo. Para ello, asegúrate de orientar las lamas hacia el techo o hacia una zona donde el flujo de aire se distribuya de forma indirecta.

Por último, si notas que el ambiente se reseca demasiado, puedes utilizar un humidificador en la habitación. Te ayudará a mantener unos niveles de humedad adecuados, situados entre el 40 % y el 60 %, favoreciendo así el bienestar de las vías respiratorias.

Foto de portada | Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

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