Cinco consejos esenciales si estás pensando en instalar una cámara de seguridad en casa: evitarán que te espíen

  • Desde el momento de la compra, hay que estar pendiente: elegir un modelo de una marca reconocida y de calidad es clave

  • Vigilar las actualizaciones y reforzar la contraseña de acceso es lo primero que debemos tener en cuenta

  • Si la cámara es hackeada, podemos encontrar nuestras imágenes circulando por la red o en cualquier foro

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Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Llega el momento de controlar lo que está ocurriendo en casa cuando estamos ausentes, y la forma más cómoda y económica de hacerlo es instalando un sistema de vigilancia con cámaras. Hay modelos para todos los gustos y todos los bolsillos, pero también conviene tener en cuenta una serie de consejos prácticos para hacerlo con seguridad.

Ya no se trata solo de evitar que entren a robar en casa o, sencillamente, de controlar lo que hace nuestra mascota cuando no estamos en el piso. Más allá de instalar cámaras en puntos estratégicos, hay que fijarse en una serie de aspectos para evitar cualquier tipo de problema.

Porque ya no se trata solo de tener bajo control lo que ocurre en casa, sino también de asegurarnos de que los datos que vamos a compartir y que las cámaras van a registrar no caen en manos de gente que no debería tenerlos. El mayor riesgo de un hackeo (puede estar más cerca de lo que creemos) es que las imágenes robadas puedan usarse para espiar tus rutinas, grabarte o difundirse en foros ilegales y, por eso, vamos a repasar algunos consejos que, aunque sean básicos, son oro.

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Una buena clave de acceso

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La contraseña es tu primera línea de defensa y, por eso, es importante dedicarle algo de tiempo a encontrar una que sea segura y cambiar la que viene por defecto. Lo mismo que hacemos con el router —o eso es lo que siempre aconsejamos— hay que hacerlo con las contraseñas de fábrica que vienen en las cámaras de seguridad.

El problema es que existen bases de datos con las contraseñas que usan los fabricantes, y los ciberdelincuentes las conocen. Además, utilizan programas informáticos para rastrear la red y colarse en los dispositivos.

Por eso, lo mejor es cambiar la clave de acceso a la cámara inmediatamente, usando una contraseña robusta en la que se mezclen mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Y una regla de oro que no nos cansaremos de repetir: nunca reutilices la misma contraseña que usas para tus redes sociales o el correo electrónico.

Actualizar el software

Este punto no es tan difícil de solucionar, ya que muchos de los sistemas de vigilancia incluyen avisos en la aplicación que indican cuándo hay una actualización pendiente. Sin embargo, no hay que descuidarlo.

Como cualquier otro aparato inteligente, tu cámara necesita mantenimiento y requiere estar pendiente de los parches y mejoras que lanza el fabricante de forma periódica. Ya no solo se trata de adquirir nuevas funciones, sino, sobre todo, de tapar agujeros de seguridad que van apareciendo con el tiempo.

Lo mejor que puedes hacer es activar la opción de “actualizaciones automáticas” o, en su defecto, adquirir la costumbre de revisar la aplicación cada pocas semanas para asegurarte de que tienes la última versión instalada.

La mejor ubicación

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No hace falta convertir tu casa en un Gran Hermano. No tienes por qué colocar cámaras en todas las habitaciones. Para una mayor seguridad, lo mejor es evitar aquellas que puedan grabar zonas íntimas, como cuartos de baño, dormitorios o incluso las habitaciones de los niños.

Si por motivos de seguridad necesitas vigilar una habitación concreta, enfoca la cámara estratégicamente hacia el punto de interés, como una caja fuerte, una ventana o la puerta de entrada, evitando grabar el resto del cuarto. Además, muchos modelos incluyen funciones que permiten excluir de la zona de vigilancia una parte concreta de la habitación. Se puede llamar zona de privacidad y, si navegas por la aplicación, puedes comprobar si tu cámara la tiene para configurarla y activarla.

Además, algo que siempre recomiendo es que, durante el tiempo que estés en casa, nunca dejes la cámara encendida. También puedes aprovechar alguna pequeña tapa o sistema de ocultación que tienen muchos modelos para evitar ser grabado si la cámara está activa. Y, si no, siempre puedes tapar el objetivo de forma tradicional.

Cuida tu WiFi

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Estos dispositivos dependen de la red de Internet de tu casa y, por lo tanto, una clave WiFi que no sea robusta, o una clave de acceso al router vulnerable, puede poner en peligro todo el tráfico de red y, con ello, el contenido que están grabando tus cámaras.

Por eso, lo mejor que puedes hacer es controlar y reforzar la contraseña que usas en tu router, siguiendo los consejos que otras veces hemos dado:

  • Sustituye la contraseña predeterminada que trae tu router.
  • Asegúrate de que tu red utiliza un sistema de cifrado moderno y robusto.
  • Activa el cortafuegos (firewall) si tu equipo dispone de esta opción.
  • Sé selectivo a la hora de dar la clave del WiFi a las visitas.
  • Instala un buen antivirus en todos tus dispositivos personales, como móviles y ordenadores.

Busca calidad

Desconfía de aquellas cámaras con precios sospechosamente bajos o de marcas completamente desconocidas. En muchas ocasiones, este tipo de equipos no cuenta con servicio técnico, sus sistemas están desactualizados de fábrica o, en el peor de los casos, incluyen software de dudosa procedencia. Antes de comprar, investiga en internet y apuesta por empresas que tengan un buen servicio de atención al cliente y opiniones reales de otros usuarios.

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