Cómo conservar bien el calabacín en casa para que aguante en perfectas condiciones durante semanas o meses

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Podemos optar por guardarlos frescos, enteros, cocinados o utilizando técnicas a largo plazo como la congelación y las conservas

Paco Rodríguez

Editor Senior

Con los precios a los que se encuentran en el súper las verduras frescas no es para andar tirando o desperdiciando ni un gramo de ningún producto, especialmente de los más delicados como aguacates o calabacines.

Precisamente este último vegetal debido a su cantidad de agua y a la piel tan fina que tiene hace que muchas veces los llevemos a casa, los metamos en el frigorífico y a los pocos días notemos como empiezan a estropearse teniendo que tirarlos en muchos casos. ¿Cómo podemos hacer para alargar su vida útil durante muchos días o meses?

Cómo conservar los calabacines frescos y enteros

El proceso de conservación comienza con la elección en el supermercado de los que vamos a llevar a casa, siendo recomendable si queremos una mayor duración, apostar por los que estén más frescos, con la piel lisa, tersa y firme y a ser posible sin daños, arañazos ni golpes, siempre sin arrugas y sin partes blandas. 

Si encuentras moho o sequedad en los extremos son signos de que llevan ya un tiempo cosechados y su almacenamiento no ha sido el mejor. Mejor tratar de descartarlos si buscas guardarlos a largo plazo y únicamente comprarlos para consumir inmediatamente.

Imagen: Polina

Los calabacines frescos enteros conviene guardarlos en la nevera, sobre todo en verano. No hay que lavarlos, salvo que tengan restos de tierra o polvo. Y en ese caso puedes hacerlo con un trapo húmedo en vez de ponerlos bajo el grifo de agua. Luego hay que usar papel de cocina o un paño seco para secarlos, ya que guardarlos húmedos hará que se estropeen antes.

En este estado te pueden aguantar perfectamente entre dos y tres semanas, aunque a partir de los siete días empezarán a ponerse pochos, perdiendo firmeza y volviéndose blandos, pudiendo aparecer hongos y putrefacción. Si tenemos en el frigo un cajón especial para las verduras, mejor usarlo, y más si cuenta con una alfombrilla especial para absorber la humedad.

No los amontones ni coloques otros productos encima, especialmente si hablamos de frutas como las manzanas, aguacates, mangos o tomates, ya que pueden hacer que se estropeen antes.

Calabacines cortados

Imagen: Mateusz Feliksik

Muchas veces puede que nos sobren calabacines cortados o que los tengamos preparados de antemano para ganar tiempo. En este caso la conservación es algo diferente. Una vez lavado, seco y cortado en discos, medias lunas, bastones, tiras tipo juliana o láminas, picado en dados, rallado o con la pulpa extraída, hay que tener en cuenta que cuanto más lo hayamos manipulado, más agua soltarán y menos tiempo se podrán conservar. 

Para maximizar el tiempo de conservación nos convendrá secar la verdura con papel absorbente y cubrir con otra hoja de papel limpia un recipiente adecuado para su conservación dentro del frigo, como un táper con cierre hermético. Y si es de esos que tienen transpiración para que salga el aire, mejor.

Luego ya podemos guardarlo en la nevera durante un máximo de tres o cuatro días en el caso de las rodajas y pedazos grandes. Pero si es de tipo rallado o en daditos pequeños, mejor usarlo cuanto antes pues se estropeará con mayor facilidad.

En el caso de que quieras congelarlo sin cocinarlo, hay que escaldarlo primero. La técnica para congelar verduras y frutas correctamente consiste generalmente en los siguientes pasos: lavar, cortar en rodajas, escaldar en agua hirviendo tres minutos, enfriar rápidamente en agua con hielo, secar, embolsar y congelar, mejor con bolsas al vacío. 

Calabacín cocinado o deshidratado

Imagen: Natalia Gusakova

En el caso de que ya hayamos cocinado el calabación, por ejemplo habiéndolo sometido a una cocción, podremos guardarlo en la nevera dentro de un táper como cualquier otro alimento durante unos cinco días, siempre que sea hermético y no lo habramos en ese tiempo.

También podemos optar por congelar el guiso de calabacín que nos haya sobrado en un táper hermético, alargando así el plazo de conservación durante varios meses. Se congelarán aún mejor si pones los discos escaldados en una bandeja cubierta con papel antiadherente, en una capa, y los congelas dos horas. 

Después ya podrás meterlos en una bolsa de congelación para conservarlos varios meses. También puedes optar por deshidratar el calabacín usando una deshidratadora o aparato similar, así como preparar encurtidos o hacer calabacín en conserva.

Vía | Directo al Paladar

Imagen portada | Angele J

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