Un enchufe conectado es el mejor aliado contra el frío este invierno: así uso el mío

Un enchufe conectado es el mejor aliado contra el frío este invierno: así uso el mío
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Las soluciones domóticas de calefacción son una opción de lo más interesante para quien no quiere pasar frío este invierno y a la vez optimizar su gasto energético. Pero no todo tiene que ser comprar un termostato inteligente o, en su defecto, optar por una estufa conectada: basta con un modesto y barato enchufe inteligente para combatir el frío.

En casa de mis padres, aunque hay un sistema de calefacción de leña, no falta una pequeña y vieja estufa eléctrica que nos viene de cine, por ejemplo para calentar el baño antes de la ducha o para cuando me toca teletrabajar allí, que por la mañana y justo después de ventilar no está la cosa como para sentarse delante del ordenador.

De vieja estufa a estufa conectada en un abrir y cerrar de ojos

Estufa

La estufa en cuestión es una vieja conocida en muchos hogares: con sistema antivuelco, un par de barras de cuarzo e interruptor mecánico (o ruleta) que pasan a estar al rojo vivo en poquísimo tiempo y diría que lleva en casa más años que yo. Muy similar a la que veis sobre estas líneas. Pues bien, desde hace un tiempo he modernizado la estufa con un enchufe inteligente que tenía de sobra.

¿Puedo conectar cualquier estufa a cualquier enchufe conectado? Esta cuestión es extensiva a cualquier otro aparato eléctrico y la respuesta es que no, depende esencialmente de dos factores: la potencia máxima soportada por el enchufe y que el aparato tenga un manejo clásico físico, con interruptores, ruletas, etc. Y como hemos visto, mi estufa tiene los controles más rústicos del mundo. Ahora toca el asuntillo eléctrico.

Dos puntos clave para que no haya un desastre: la potencia de la estufa y las especificaciones técnicas del enchufe inteligente. Del enchufe nos interesa conocer la potencia máxima o la intensidad máxima soportada (el rango habitual está entre 10 - 16 Amperios), lo mismo nos da, porque refrescando un poco la física del insti:

Potencia (W) = voltaje (V) x intensidad(A)

Teniendo en cuenta que el voltaje doméstico es de 230V, podremos obtener mediante un cálculo directo cuál es la potencia máxima que puede tener la estufa que vamos a enchufarle. La estufa en cuestión es de 1000W y el enchufe es el Xiaomi Mi Smart Power Plug (13 euros), que compré en alguna oferta por menos de 10 euros y que está diseñado para funcionar en un rango de voltajes 220 - 240 V, intensidad máxima de 16 A y potencia máxima de 3680 W. Buena señal.

Así, puedo conectar o desconectar la estufa desde el móvil sin tener que levantarme. Es más, hasta puedo configurarlo para que entre en acción diez minutos antes de ponerme a trabajar y así encontrarme la sala a una temperatura más agradable. También puedo programar algunos periodos de funcionamiento, por ejemplo esos 10 minutos antes de comenzar a trabajar y que después se vaya encendiendo cinco minutillos cada hora hasta que encendamos la calefacción. ¿Me la he dejado encendida o apagada? Puedo mirarlo directamente en el móvil y proceder a su apagado. No estoy pasando frío y trato de optimizar al máximo su uso.

Como ya conté en otro artículo, en mi viejo y mal aislado piso lo que compré fue una estufa conectada, una maravillosa inversión que nos permite ponerlo en marcha a distancia un ratito antes de volver de viaje, imagínate esa casa a 13 grados después de estar dos semanas fuera en Navidad. Gracias a este montaje, esto mismo también podríamos hacerlo en casa de mis padres.

Agua caliente sin malgastar electricidad

Termo

Hay pocas cosas que templen más que una buena ducha calentita. En mi casa anterior tenía calefacción central y el agua caliente funcionaba mediante un termo eléctrico. Teniendo en cuenta que vivía sola y su gran tamaño, lo primero que hice al llegar a ese inmueble (matizo, lo primero fue cambiar todos esos focos por LEDs de bajo consumo) fue ponerle en medio precisamente ese enchufe. El objetivo era disponer de agua caliente para una buena ducha, fregar y otras tareas y que el termo funcionase lo justo y necesario.

El termo en cuestión era un modelo clásico con un sencillo mecanismo de ruleta para elegir la temperatura y un interruptor físico, nada de funciones programación... hasta que le coloqué el enchufe.

Desde ese momento y con una sencilla rutina de puesta en marcha de 4 a 6 de la mañana cada día (cuando me iba de vacaciones la detenía) conseguí ahorrar al usar un termo eléctrico sin que me faltara el agua caliente.

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