Hace unas semanas puse una colada de toallas con el mismo programa de siempre, el de algodón a 40 grados que uso desde que compré la lavadora. El contador marcaba hora y veinte al arrancar. Diez minutos después, sin haber tocado nada, marcaba una hora y cincuenta. Mi primera reacción fue pensar que algo se había estropeado, quizá el sensor de carga o alguna avería silenciosa que se estaba gestando.
Después, até cabos con algo que había pasado por alto: hacía mucho calor, y la lavadora llevaba toda la tarde recibiendo agua de una tubería que, tras horas de sol, no estaba precisamente fría.
El aparato calcula, no falla
Como ya contamos en Xataka Home, las lavadoras Samsung con sensor de carga hacen una detección inicial antes de empezar, girando el tambor durante unos segundos para calcular el peso de la ropa, y con esa información deciden cuánta agua necesitan y cuánto va a durar el ciclo.
Ese cálculo no es fijo: se revisa según las condiciones reales que detecta el equipo mientras trabaja, y el tiempo en pantalla al principio es solo una estimación de partida.
Lo que cambia con el agua de la red en verano
En los meses de más calor, el agua que llega por la tubería de suministro suele estar varios grados por encima de lo habitual, sobre todo si las tuberías exteriores o los depósitos de la red han pasado el día expuestos al sol.
Para programas que buscan una temperatura concreta (un lavado en frío o un Eco a 20 o 30 grados, pensados para trabajar con agua bien definida), que el punto de partida ya venga más caliente de lo previsto obliga a la máquina a gestionar mejor ese margen, con fases adicionales de circulación o ajustes en el calentamiento para no pasarse del objetivo.
El aparato no está fallando: está recalculando sobre la marcha, igual que hace cuando detecta más ropa de la esperada o exceso de espuma.
Nada de esto es un problema de fábrica ni una señal de avería. El propio programa Eco, pensado para gastar menos agua y electricidad, ya es conocido por alargar la duración del ciclo a cambio de bajar el consumo de energía, así que un verano caluroso simplemente añade otra variable más a una ecuación que la lavadora ya está acostumbrada a resolver sola.
Si el tiempo sube de forma puntual algún día de mucho calor, no hay nada que revisar. Solo si notas vibraciones fuertes de forma sistemática o el ciclo se dispara de manera desproporcionada en todas las coladas, ahí sí merece la pena comprobar la nivelación del aparato o los filtros de las mangueras de entrada.
Imágenes | Samsung con edición
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