Puede que la situación te suene: estrenas portátil con pantalla OLED, activas el HDR porque se ve espectacular y, cuando llevas un rato con vídeo o un juego, notas que la batería cae más rápido de lo que te gustaría. No es tu imaginación. Y es curioso, porque mientras Samsung presume de HDR a lo bestia en su televisor de 130 pulgadas, en el portátil la pregunta es mucho menos glamurosa: ¿cuánto te cuesta en batería mantenerlo activado?
En muchos equipos, el HDR ha sido durante años ese “modo premium” que se disfruta a ratos, pero que no apetece dejar siempre activado.
Justo ahí es donde entra SmartPower HDR, una tecnología que Samsung Display e Intel han presentado para que el HDR deje de ser sinónimo de gasto extra constante y empiece a comportarse como algo más sensato para el día a día.
El problema del HDR en OLED cuando trabajas con batería
El HDR no solo sube el brillo. También obliga a mover más información y a empujar el panel a rangos de luminancia más exigentes. En OLED, eso se traduce en más energía para la emisión de píxeles cuando el sistema se comporta como si siempre estuvieras en el escenario más “duro”.
Y ese es el quid: muchos modos HDR tradicionales aplican una estrategia conservadora, manteniendo una configuración de alto voltaje de forma fija aunque en pantalla no haya escenas que lo necesiten. Resultado: pagas el peaje incluso cuando estás simplemente navegando o escribiendo.
SmartPower HDR propone algo más fino: analizar el contenido en tiempo real y ajustar la energía que se entrega al panel según lo que se ve en cada momento.
La idea es que el chip del portátil evalúe el brillo pico de cada fotograma y le pase esa información al controlador del panel, el TCON, que calcula el voltaje óptimo usando esos datos y métricas como el On Pixel Ratio, es decir, cuántos píxeles están realmente encendidos y con qué intensidad.
Traducido: si estás viendo una escena oscura con unos pocos puntos muy brillantes, el sistema no se comporta como si toda la pantalla estuviera al máximo. Ajusta, afina y gasta lo justo.
Lo importante: se va a notar en el uso diario
Según las cifras compartidas por Samsung Display, esta gestión dinámica puede reducir el consumo ligado a la emisión del OLED hasta un 22 por ciento en uso general y hasta un 17 % durante reproducción HDR, comparado con comportamientos HDR más tradicionales.
Lo interesante de ese “uso general” es que ataca el problema real: cuando dejas HDR activo y no quieres sentir que el portátil se convierte en un reloj de arena. La promesa, tal y como lo plantean, es que puedas mantener HDR habilitado sin que sea una decisión que te obligue a estar vigilando el porcentaje de batería todo el rato.
De momento, lo que hay es el anuncio y las demostraciones, pero todavía no está claro qué modelos concretos lo adoptarán primero ni en qué plazos exactos empezará a verse de forma masiva en portátiles del mercado.
Aun así, es una pista clara de hacia dónde va la industria: en los portátiles actuales ya no basta con que una pantalla se vea increíble, también tiene que hacerlo sin penalizar autonomía. Y si el HDR quiere ser “siempre encendido”, necesita soluciones como esta, donde el hardware y el panel hablan entre sí para gastar con cabeza.
Imágenes | Samsung
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