Qué fue de los televisores de proyección trasera: el paso previo y más barato a las TV de plasma y LCD para tener un cine en casa

Qué fue de los televisores de proyección trasera: el paso previo y más barato a las TV de plasma y LCD para tener un cine en casa
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A principios de la década de los 2000, el mundo de la televisión doméstica cada vez iba evolucionando a pantallas cada vez más finas y grandes. Las teles de plasma, y posteriormente, el LCD, conquistaron los salones de todo el mundo. Sin embargo, la tecnología de estos paneles era muy costosa de fabricar durante su nacimiento, y para aquellos que deseaban disponer de un completo cine en casa, las pantallas de tubos CRT se quedaban algo pequeñas. Es aquí donde entraban en juego los televisores de proyección trasera o de retro-proyección.

Este concepto cogía las virtudes de la proyección tradicional, y se acoplaba directamente al mueble del televisor, ofreciendo una experiencia todo en uno. De esta forma, la proyección ocurría desde la parte trasera de una pantalla translúcida, y a través de unos espejos se redirigía la imagen a ella, ofreciendo un método eficaz de contar con pantallas más grandes en casa, y a un precio menor que las tecnologías más punteras que había en el mercado.

Cuando el plasma y el LCD no eran soluciones económicas

Además de para sistemas de cine en casa, esta solución también era común verla en algunos bares o establecimientos que deseaban ofrecer a los clientes un sistema de televisión de grandes dimensiones. Y es que en lugar de proyectar la imagen desde la parte frontal, siendo ésta la forma más común de proyección, se hacía desde la parte trasera, integrando la proyección al propio mueble del televisor.

Early Hdtv Setup Mid 2000s Tech
Imagen: Wikipedia

Este tipo de televisores ofrecían un diseño recto y de grandes proporciones, ya que se solía recurrir a esta idea cuando se quería visualizar contenido en un panel de gran tamaño. Fue una de las alternativas a los televisores de plasma y LCD, y hasta el año 2005 aproximadamente, resultaba ser la tecnología más rentable para pantallas con una diagonal de hasta 100 pulgadas.

La señal de vídeo podía provenir de diferentes fuentes, ya sea desde una antena de televisión o cable, ordenador, reproductor, etc. Además, los había de distintos tipos. Y es que según la tecnología de proyección que se utilizara, éstos podían incluir un proyector CRT, LCD, o DLP.

Interior Tele
El interior de un televisor de proyección trasera. Imagen: Reddit

El CRT es el sistema que se solía utilizar en televisores de la época, es decir, a través de tubos CRT que generaban la imagen y que se superponían para obtener una imagen a color. Por otro lado, la proyección por LCD es algo más similar a lo que conocemos hoy día, funcionando a través de la luz que emite una lámpara y que pasa por un prisma o filtros dicroicos que la separan y la redirigen a tres paneles separados (rojo, verde, azul). Por último, los proyectores DLP, crean la imagen a partir de espejos microscópicos dispuestos en una matriz que se encuentra sobre el chip DMD que controla la dirección del haz.

Las televisiones de proyección trasera fueron una solución brillante ante la necesidad de poseer pantallas de mayor tamaño y a un precio asumible en comparación a los desorbitados precios de las pantallas de plasma y LCD. Sin embargo, tenían algunas desventajas, entre ellas, unos desastrosos ángulos de visión, el conocido efecto 'arcoíris' ocasionado a veces por la rueda de color de los proyectores DLP que giraba mientras se emitía la luz para generar la imagen a color, o un sistema de proyección que podía fallar en determinados momentos.

A pesar de las bondades de estos sistemas de televisión, el decremento de los costes de la tecnología plasma y LCD hicieron que los televisores de proyección trasera poco a poco pasaran a mejor vida. Además, las dimensiones y peso de éstos eran mucho menos asumibles en un hogar, haciendo que las propuestas del plasma y el LCD resultaran mucho más atractivas para el consumidor.

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