La "silla de la ropa" que tienes en el dormitorio hasta los topes es un desastre. Cómo puedes mejorar el orden y el cuidado de las prendas

Hay quien usa todo tipo de accesorios para este fin, como la bicicleta estática, una mesa o la cinta de correr 

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Paco Rodríguez

Editor Senior

Que levante la mano quien no haya tenido nunca una de las llamadas "sillas de tránsito" donde deja ropa, más comúnmente conocidas como "sillas de la ropa". Ese lugar generalmente en el dormitorio donde dejas las prendas que has usado y piensas volver usar recientemente, ahí, amontonadas.

Es un sistema de desorganización organizada que muchos hacemos de forma natural, sin pensar. Simplemente nos quitamos la ropa, como un pantalón o un jersey y, en vez de guardarlo en su sitio o echarlo a lavar, lo ponemos encima de una silla, en un galán, en el borde da la cama o por supuesto colgando de la bicicleta estática. 

Poniendo un poco de orden

Es cierto que esta costumbre es de lo más cómoda y práctica, pero también que da un aspecto de desorden y dejadez en la habitación o el resto de la casa si sois varios convivientes los que vais haciéndolo por las diferentes estancias.

Generalmente lo solemos aplicar para la ropa que vamos a usar pronto y que nos hemos puesto una o dos veces por cortos periodos de tiempo, no estando lo suficientemente sucia como para meterla en la lavadora, pero tampoco limpia como para volverla a guardar en el armario. ¿Qué podemos hacer?

Pues es posible aplicar diferentes estrategias para tratar de aligerar esta silla de la ropa que muchos tenemos en el cuarto. Por ejemplo, desde Leroy Merlin recomiendan prescindir completamente de este búfer textil: "la ropa que te quites debe ir directamente al armario (si está limpia) o al cesto de la colada (si está sucia)".

Pexels Cottonbro 6555220 Imagen: cottonbro studio

Pero hay otras alternativas para reducir el caos visual, como por ejemplo crear un espacio de transición más adecuado que el respaldo de una silla o el mango de la bicicleta estática:

  • Percheros detrás de la puerta: son una opción interesante donde podemos colgar los pantalones o chaquetas que nos vamos a volver a poner esa misma semana, permiten ampliar el espacio de almacenamiento y que la ropa no quede a la vista.
  • Reservar un cajón o estante exclusivo para la ropa en tránsito: nos permite tener un espacio dedicado dentro del armario para este tipo de ropa en tránsito preservándola además del volvo del ambiente
  • Cestas cerradas para la ropa en tránsito: algo parecido a las cestas para la ropa sucia, pero para estas prendas que vamos a ponernos en pocos días u horas. Una cesta decorativa puede quedar bonita en el cuarto evitando que esté a la vista la ropa dando aspecto desordenado.
  • Un cuarto a modo de vestidor: si tenemos una vivienda lo suficientemente amplia es posible dedicar una habitación o espacio que no usemos a este fin. Es decir, para tener una especie de vestidor donde poner la ropa en tránsito y que no esté a la vista. Aunque corremos el peligro de acostumbrarnos y que este cuarto acabe por convertirse en un caos aún mayor.

Y, ¿qué pasa con la ropa que dejamos en estas sillas pensando en que nos las vamos a poner pronto y al final están ahí días y días? Pues acaban por coger polvo, humedad y olores a comida y tabaco, por lo que lo mejor hubiera sido haberlas guardado.

En general podemos aplicar una regla de tiempo límite para esta ropa en tránsito. Por ejemplo, si una prenda pasa más de 3 o 4 días en esta zona de transición hay que guardarla directamente o meterla en la lavadora.

Imagen portada | Hazel J

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