Las nuevas viviendas cambiarán a partir de 2026 por orden de la UE. Estos son los cambios que apuntan a (más) encarecimiento

Espara deberá trasponer la directiva antes de mayo de 2026 si quiere evitar sanciones

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Antonio Sabán

Colaborador
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Antonio Sabán

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La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa la hoja de ruta definitiva para transformar las viviendas de los Estados miembros. No se trata de simples recomendaciones, sino de un paquete normativo técnico que obligará a España a reescribir reglamentos clave como el Código Técnico de la Edificación (CTE) o el RITE. El objetivo es claro: atacar al sector responsable del 40% del consumo energético y de un tercio de las emisiones de CO2.

El fin de los combustibles fósiles en casa. La medida más contundente es la fecha de caducidad para las calderas tradicionales, algo que ya era conocido. Bruselas establece que cualquier equipo que queme gas natural o gasóleo deberá retirarse progresivamente, con el año 2040 como fecha límite para su eliminación total. A partir de 2030, nace la categoría de "edificios de cero emisiones": nuevas construcciones que no podrán generar emisiones y cuya baja demanda energética tendrá que cubrirse al completo con renovables.

Paneles solares como estándar. La instalación de placas solares deja de ser opcional. La normativa comunitaria fija que desde finales de 2026, los edificios públicos y no residenciales de nueva construcción tendrán que incorporar placas solares. La obligación se extenderá a todos los edificios residenciales nuevos en 2029. Los Estados miembros tendrán que definir qué constituye una instalación "adecuada". La idea es evitar que se adopten soluciones mínimas que solo sirvan para cumplir el expediente sin aportar autoconsumo real.

Infraestructura de recarga y el coche eléctrico. La directiva endurece los requisitos para garajes. En edificios de oficinas, será obligatorio instalar un punto de recarga por cada dos plazas de aparcamiento. En las obras residenciales nuevas, si hay más de tres plazas, deberá haber al menos un cargador y precableado en el 50% del garaje. Además, se añade la obligatoriedad de reservar espacio para bicicletas con previsión de carga eléctrica.

Automatización y control. Bruselas amplía el concepto de "instalación técnica". Ya no basta con poner una buena calefacción; ahora se exigirá el equilibrado hidráulico (para evitar el desperdicio de energía) y sistemas de automatización en grandes edificios no residenciales. A partir de 2026 todas las viviendas tendrán que contar con mecanismos de monitorización de la calidad del aire interior.

Un certificado energético mucho más exigente. Las etiquetas de eficiencia van a sufrir un reajuste grande. La letra A quedará reservada exclusivamente para los edificios de cero emisiones, mientras que la letra G señalará al 15% de inmuebles menos eficientes de cada país. Para guiar las reformas, se impulsa el "pasaporte de renovación", una herramienta que ofrecerá a los propietarios un diagnóstico y una hoja de ruta clara para transformar su vivienda en un edificio de consumo casi nulo.

Imagen | Heiko Ruth en Pexels y Juan Pablo en Unsplash

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