Hay una ley no escrita en mundo de las mudanzas: peregrinar a los estancos o panaderías en busca de cajas. Eso o gastar un buen dinero en kits de cartón reforzado. Tras unas siete mudanzas en 10 años, llegué a la conclusión de que lo mejor era algo más cutre: la herramienta definitiva de transporte cuestan 65 céntimos y las encontramos en las cajas en los supermercados.
Hablo de las bolsas reutilizables de rafia, específicamente las de Mercadona, aunque el concepto aplica a las de IKEA. Mi primo empezó a usarlas en mudanzas en su época de estudiante y yo me reía de él: como decía, me resultaba extremadamente cutre, casi como usar de plástico. Pero haciendo un par de traslados con él me di cuenta de por qué, para mí, son la solución definitiva cuando he cambiado de hogar. Si se te han roto, los compañeros de Trendencias proponen un gran uso de reutilización.
El tetris me lo enseñó: la flexibilidad gana a la rigidez. Cuando cargas un coche o una furgoneta de alquiler, las cajas de cartón no son mala opción, pero a su vez son enemigas del espacio. Son rígidas y dejan "aire" muerto entre ellas si no encajan perfectamente. Las bolsas, por el contrario, se ajustan. Si quedan huecos libres en el maletero, una bolsa con ropa o cables es maleable y se adapta a la forma del espacio disponible. En un mismo coche, la experiencia me dice que me cabe mucho más en una bolsa de este tipo.
Ergonomía y resistencia al agua. Una caja de cartón cargada de libros es una pesadilla ergonómica: hay que levantarla desde abajo, fuerza la espalda y, si el cartón cede, hay desastre. Me ocurrió la semana pasada con una caja que llegó al coche de milagro. Las bolsas tienen asas "reforzadas." Esto permite cargar dos o tres a la vez (una en cada mano e incluso otra al hombro), acelerando el proceso de carga. Además, en mi última mudanza llovió, y el suelo del portal estaba mojado. Las pocas cajas que usé llegaron blandas y húmedas. Las bolsas de Mercadona, por el contrario, mantuvieron el contenido seco.
Lo mejor: son eternas, con peros. Yo empecé a usar en 2015 las de Mercadona, y desde entonces he ido picoteando entre bolsas de distintos supermercados. Recientemente, estábamos en LIDL y se nos olvidó llevar las bolsas desde casas, así que optamos por comprar un par de rafia en la caja. Grave error. Una de ellas, bastante cargada, pero lo esperable, llegó al coche con las asas rotas/despegadas. En otros supermercados he vivido cosas similares. Frente a esto, las de Mercadona y las de IKEA llevan años con nosotros, y el único mantenimiento que hacemos ha sido limpiarlas cada cierto tiempo.
Todo tiene un precio: la sensación de "mercadillo". No todo es perfecto. Renunciar al cartón o a soluciones más duras tiene un coste visual y de privacidad. Las bolsas no cierran por completo dejan ver el contenido por arriba. Tus vecinos verán tus sábanas, tu tostadora o tus cables.
Además, lo admito: una mudanza con bolsas da una sensación "cutre". No tiene ese aspecto profesional de una pared de cajas marrones etiquetadas y cerradas con celo grande. Mi portal ha acabado pareciendo más un mercadillo que el lugar de paso una mudanza. Sin embargo, cuando terminas el traslado y, en lugar de tener que desmontar y reciclar mucho cartón, simplemente pliegas las bolsas y las guardas en un cajón ocupando el espacio de una caja de zapatos, te das cuenta de que la estética es lo de menos. La eficiencia ha ganado.
Imagen | María Lancha en Trendencias, Vitaly Gariev en Unsplash
En Xataka Smart Home | Antes tiraba las bolsas del Carrefour, Eroski, Mercadona y del Hipercor. Ahora me he dado cuenta que son un tesoro para la casa
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