A la hora de dormir en estas noches tan calurosas y si no tenemos aire acondicionado en casa los ventiladores pueden ser unos grandes aliados que nos faciliten conciliar mejor el sueño, aunque no están exentos de inconvenientes que conviene conocer.
Y no me refiero al coste económico de usarlo, que ya pudimos medir en su día era relativamente pequeño, sobre todo si lo comparamos con otros equipos de climatización, sino a problemas de salud que en principio pueden pasarnos desapercibidos.
Desventajas de dormir con el ventilador encendido
Dormir con un ventilador funcionando demasiado cerca puede provocar no solo una evaporación excesiva del sudor, sino también la sequedad de las vías respiratorias, lo que puede causar molestias o irritación al despertar. Así lo explica Naheed Ali, médico y colaborador principal de Vera Clinic que en declaraciones a LADbible donde afirma lo siguiente:
Dejar encendido el ventilador de la habitación toda la noche puede generar estrés oculto en el cuerpo. El ventilador enfría la piel al acelerar la evaporación, y ese flujo de aire constante puede dejar las fosas nasales y la garganta incómodamente secas por la mañana.
Puede causar una irritación de las mucosas por deshidratación. El motivo es que los ventiladores expulsan aire a temperatura ambiente y ayudan a quitarnos de encima el sudor, pero si la intensidad del aire es elevada, el efecto refrescante no será tan efectivo aunque sí nos estaremos deshidratando más rápido haciendo además que nuestras vías respiratorias se resequen.
Esto puede causar irritación en la piel y de las fosas nasales, así como congestión, dolor de cabeza, irritación en los ojos o sequedad de garganta. Y también puede aparecer rigidez muscular si dormimos toda la noche con el chorro de aire dándonos directamente en el cuerpo.
Están ocasionadas por el flujo constante de aire que hace que los músculos se tensen produciendo dolores musculares e incluso en casos extremos si hemos dormido en alguna postura extraña directamente una contractura.
Si tienes alergias hay que extremar las precauciones. El motivo es que las corrientes de aire generadas por un ventilador pueden arrastrar consigo alérgenos como polvo o ácaros, polen o pelo de mascotas.
Qué hacer para evitar estos problemas
Uno de los trucos más sencillos para evitar estos problemas consiste en intentar que el flujo de aire no incida de forma directa sobre el cuerpo. Para ello, lo ideal es situar el ventilador a una distancia adecuada y activar la función de oscilación, si está disponible.
En cuanto a la sequedad, puede resolverse si combinamos el ventilador con un humidificador o usamos directamente un climatizador evaporativo, aunque tampoco conviene abusar en la expulsión de agua al ambiente y hay que escoger bien cuál es la cantidad óptima para nuestra sala en concreto que mantenga la humedad relativa del aire entre el 45%-60%.
También suele dar buen resultado no dejarlo encendido todo el rato, sino establecer periodos de apagado cada cierto tiempo por ejemplo con un programador.
En cuanto al tema de las alergias, la mejor solución es la limpieza del aparato a fondo así como de la habitación para que no haya partículas que puedan estar circulando por el aire todo el rato molestando.
Imagen portada | José Antonio Carmona
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