Cuando estás planeando en irte de vacaciones piensas sobre todo en lo bien que te lo vas a pasar, el alojamiento, la comida, qué sitios visitarás y luego también un poquito en qué hacer con las plantas que tienes en casa.
Lo ideal es que alguien de confianza pueda ocuparse de ellas mientras no estamos, vigilando cosas como la temperatura de la casa y regar cuando sea necesario, pero no siempre podemos tener un vigilante a domicilio y optamos por otros recursos como dejar platos con agua, ponerlas en la bañera o con jardineras que se riegan solas.
Todas estas soluciones pueden ser suficientes para algunos casos, pero en otros y si ha hecho mucho calor, como ha sido el caso este año, puede que al volver nos encontremos con que algunas plantas han sufrido y tienen mal aspecto. ¿Qué podemos hacer?
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Mis plantas tienen las hojas marrones
Uno de los problemas más habituales es cuando aparece en las hojas un patrón típico en la zona de los bordes, que poco a poco se va extendiendo luego hacia el interior de la hoja. Es algo que suele suceder en las plantas de hojas grandes y carnosas, pero que puede darse en múltiples especies. ¿Por qué pasa y cómo lo evito?
El que las hojas de las plantas se pongan marrones no tiene una causa única, ya que hay varios motivos frecuentes que pueden causarlo, como un sustrato inadecuado, exceso de corrientes de aire o incluso demasiada luz solar directa. Sin embargo, si esto nos ha pasado exclusivamente en verano mientras no estábamos, lo más probable es que se deba a un problema de hidratación general de la planta.
Como explican desde Infojardinería, las manchas amarillas y marrones que aparecen en el borde de las hojas indican una falta de riego, ya que muchas veces nuestras hojas se deshidratan porque no tienen el agua que necesitan y este tejido deshidratado se seca, que nosotros percibimos como esas puntas marrones.
Si la deshidratación es moderada o leve será posible recuperar tus plantas volviendo a suministrar el agua que necesiten, pero no solo al sustrato. De hecho, las plantas de interior con hojas grandes suelen requerir un extra de agua que aportaremos mediante la humedad ambiental. Para ello podemos utilizar un humidificador en interiores o un pulverizador de forma manual para mejorar la hidratación de las hojas y vigilar que no estén expuestas al sol directo en las horas de más calor.
No te pases al regar
Cuidado con pasarse de agua. Esto suele ser uno de los errores más habituales que cometemos al volver, ya que notamos que las plantas tienen falta de agua y empezamos a regar y regar sin mesura. Por agua que no falte, ¿no? Pues no. El exceso de agua tampoco es beneficioso para las plantas. Como cuentan en Singular Green, un riego excesivo puede provocar que se pudran las raíces, lo que impide que absorban correctamente la humedad.
Así, una vez hayamos regado el primer día y el sustrato vuelva a estar húmedo, debemos mantener esta humedad pero sin encharcar la maceta o jardinera. Hay que ir regando en función de lo que la planta pueda ir absorbiendo, algo difícil de saber pero para lo que podemos meter un palito en la tierra. Si sale completamente seco necesitará más agua. Si sale con tierra húmeda pegada podemos parar de regar.
El vinagre al rescate
Otro problema que podemos encontrar al volver es cuando las manchas marrones aparecen en el centro de la hoja y con formas más redondeadas. Entonces el problema puede que no sea por falta de agua, sino por algún hongo o parásito que deberemos tratar de encontrar para quitarlo.
Aquí el vinagre puede ser de ayuda, porque permite mantener alejados a insectos y plagas de tus plantas, puesto que es un potente herbicida, fungicida y repelente de insectos. Mientras que el vinagre blanco por su acidez te ayudará a eliminar bichos, el de manzana ayuda a mantener controladas las plagas que más pueden afectar a tus plantas. Para ello hay que preparar una mezcla de agua con vinagre en una botella de espray, y rociar las hojas de las plantas una vez a la semana.
También sirve para controlar el moho que se genera en algunas especies de plantas. Solo hay que añadir dos cucharadas de vinagre en una garrafa de tres litros de agua, se mezcla bien, y se aplica en las zonas a tratar.
El vinagre ayuda a regular el pH de la tierra. Para usarlo con este fin, tendrás que mezclar una cucharada de vinagre blanco en un litro de agua y regar tu maceta con el resultado. Esta solución es ideal para plantas acidófilas como las hortensias, o el ficus.
Y si te has encontrado las hojas de tus plantas llenas de polvo, el vinagre es un fantástico ingrediente para eliminarlos. Solo hay que preparar una mezcla con una parte de vinagre y dos de agua y aplicarla en un paño de microfibra para limpiar las hojas de tus plantas.
Imagen portada | cottonbro studio
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