Dejar que las palomas campen a sus anchas por tu terraza o balcón no solo es peligroso, puede hasta causarte un multazo

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Además de problemas para el mobiliario pueden ocasionar riesgos para la salud

Paco Rodríguez

Editor Senior

Adoradas y odiadas a partes iguales, las palomas pueden considerarse en algunas localidades como una plaga que perjudica la habitabilidad de ciertos espacios públicos, pero también la convivencia en algunos hogares, sobre todo si se agrupan y su población crece de forma descontrolada.

Son portadoras de numerosas enfermedades y sus excrementos pueden afectar negativamente no solo a la estética del mobiliario o los coches, sino también a la salud de las personas por contener diferentes bacterias causantes por ejemplo de la salmonelosis. 

Esto hace que el aparente inocente buen gesto de dejar que se instalen en tu edificio, en la terraza, azotea o balcón pueda resultar además de peligroso para la salud algo que puede ir contra la ley, ya que no solo te afecta a ti, sino también potencialmente al resto de vecinos.

Las palomas de la discordia

Estos problemas de convivencia con las palomas han quedado recogidos en esta sentencia dictada el 11 de marzo donde se estudia la responsabilidad de un propietario a la hora de no actuar sobre la colonización de los balcones de su casa por parte de estos pequeños animales voladores.

El caso es que los vecinos llevaban meses denunciando una situación según la que las palomas habían anidado en la casa de este propietario y sus excrementos caían de forma reiterada sobre sus terrazas manchando la ropa y evitando que pudieran tender fuera.

A medida que la situación empeoraba pasó además a ser un problema de salud pública, porque algunos vecinos se quejaron de malos olores, suciedad y de que los ácaros transportados por las palomas empezaban a afectar a su piel causando lesiones cutáneas y urticaria.

Imagen: William Chen

Así que se decidieron a tomar medidas y denunciaron la situación, primero ante el Ayuntamiento y más tarde ente el Tribunal de Instancia de la localidad que inicialmente desestimó la demanda. Finalmente recurrieron ante la Audiencia Provincial y finalmente la Audiencia de Huesca responsabilizó al dueño del piso por las molestias causadas por las palomas, imponiéndole una indemnización hacia sus vecinos.

¿En qué se basó el tribunal? Pues en el artículo 9.1 de la LPH, donde se explica que cada propietario tiene la obligación de mantener en buen estado de conservación su propio piso o local e instalaciones privativas:

Mantener en buen estado de conservación su propio piso o local e instalaciones privativas, en términos que no perjudiquen a la comunidad o a los otros propietarios, resarciendo los daños que ocasione por su descuido o el de las personas por quienes deba responder.

Así, aunque los balcones y terrazas del edificio sean de uso privativo del propietario, en realidad forman parte de la configuración exterior del edificio, por lo que el dueño del piso tiene la obligación de mantenerlos limpios y en buen estado

Por ello, dejar que aniden palomas o cualquier otro animal no está permitido, y menos si incluso puede causar molestias y problemas de salud asociados. Y da igual si el dueño no vive en el piso en esos momentos, su deber de conservación en buen estado sigue estando vigente.

Vía | Idealista

Imagen portada | Mathias Reding

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