
Un técnico de climatización lo resume así: limpiar solo el filtro no es, en realidad, hacer una buena limpieza del equipo
Cada vez que se enciende el aire acondicionado después de meses parado, ese olor a cerrado que sale del split nada más arrancar es la primera pista de que algo no está en condiciones. No es un fallo del aparato, sino la consecuencia de meses de polvo, ácaros y humedad acumulados en los filtros, que además obligan al equipo a esforzarse más para enfriar la misma habitación.
Un electricista consultado sobre el tema lo dejaba claro: un aparato con los filtros sucios puede disparar el consumo de la luz hasta un 10 % más de lo habitual, un extra que se nota bastante en la factura durante los meses de más calor.
La buena noticia es que arreglarlo no lleva ni un cuarto de hora y no hace falta avisar a nadie. Eso sí, conviene no quedarse solo en la superficie, porque, como recuerda un técnico de climatización, limpiar el filtro no equivale a hacer una limpieza completa del equipo. Antes de tocar nada, lo primero es desconectar el aparato de la corriente.
Dónde están los filtros y cómo sacarlos
En la mayoría de los split domésticos, basta con levantar la tapa frontal, que suele tener dos muescas laterales a los lados.
Debajo aparecen dos rejillas de plástico flexible con una capa grisácea de polvo pegada, que se deslizan hacia afuera sin necesidad de herramientas.
Da un poco de aprensión la primera vez, sobre todo si nunca se ha abierto el aparato, pero el mecanismo está pensado para que cualquiera lo maneje sin liarla.
Con los filtros ya fuera, el método más simple para lavarlos es colocarlos bajo el grifo o la ducha y frotarlos con agua templada y un poco de jabón neutro, ayudándose de un cepillo suave para el polvo más incrustado.
Si el olor persiste, otra opción es sumergirlos un rato en una mezcla a partes iguales de agua y vinagre blanco, el mismo truco que sirve para desincrustar la cal de un hervidor. Lo importante en cualquiera de los dos casos es dejarlos secar del todo antes de volver a colocarlos, porque un filtro húmedo dentro del split es la mejor invitación para que aparezcan hongos.
El filtro que nunca debe mojarse
Aquí conviene pararse un momento antes de meter todo bajo el agua. Algunos modelos de gama alta incorporan filtros de purificación adicionales, más allá de la malla estándar, y esos no soportan el agua bajo ningún concepto: mojarlos puede destruir su estructura interna y dejarlos inservibles.
Los propios fabricantes coinciden en advertirlo, así que antes de empezar merece la pena echar un vistazo rápido al manual del equipo para saber qué tipo de filtro se tiene entre manos.
Con esto resuelto dos veces al año, una antes del verano y otra antes de encender la calefacción, el aire acondicionado no solo huele mejor: también enfría como debería y deja de disparar la factura sin que nadie sepa muy bien por qué.
Imágenes | Daitsu
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