Descubrió que su pareja era infiel usando el robot de limpieza, pero lo peor fue la sentencia del juez

  • Llevaba sospechando desde hace tiempo y antes ya había usado una cámara de vigilancia para ver qué pasaba

  • Además de ver lo que pasaba, grabó la escena y eso le salió muy caro

Robot
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
jose-antonio-carmona

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Estamos acostumbrados a lidiar con la tecnología, pero hay situaciones que, pese a su cotidianidad, no dejan de resultar sorprendentes. Por ejemplo, descubrir una infidelidad mediante un robot de limpieza y terminar con los huesos en prisión y una buena multa.

Esto es exactamente lo que le ocurrió a un ciudadano taiwanés que, ante la sospecha de que su mujer le era infiel, decidió utilizar la cámara de su robot de limpieza para investigar. Una historia que le permitió confirmar sus sospechas, aunque tuvo que pagar un precio muy alto.

El origen de las sospechas

Sosten

La historia, recogida por el medio NextApple, tiene como protagonista a un matrimonio que, casado desde 2021, disponía de una segunda vivienda destinada a sus vacaciones. Todo parecía un cuento de hadas, pero, en 2023, el marido encontró un cepillo de dientes desconocido en la casa de veraneo (el chivato perfecto)

Con la mosca detrás de la oreja, decidió revisar las grabaciones de seguridad de la entrada y vio cómo un hombre desconocido dejaba a su esposa en casa. Cuando le pidió explicaciones, ella lo negó todo. Sin embargo, él no quedó conforme.

Por eso, el marido decidió utilizar la cámara de su robot aspirador para patrullar la vivienda y observar desde el móvil lo que sucedía. Lo que encontró confirmó sus peores temores: a través de la cámara del robot, sorprendió a su mujer paseándose desnuda y compartiendo la cama con su amante. No contento con ello, grabó toda la escena. Y le salió caro.

Con los vídeos en su poder, el marido interpuso una demanda por infidelidad y exigió una indemnización de dos millones de dólares taiwaneses (unos 54.300 euros). El juez le dio la razón, pero la historia no terminó ahí.

La esposa y su amante lo demandaron por vulnerar su privacidad, y el caso dio un giro radical. El tribunal determinó que grabar a personas en la intimidad sin su consentimiento constituye un delito grave y que el derecho a la privacidad prima sobre la obtención de pruebas de una infidelidad.

Finalmente, el afectado terminó pagando una sanción de 150.000 dólares taiwaneses (algo más de 4.000 euros) y aceptando una pena de cinco meses de cárcel.

Vía | El Chapuzas Informático

En Xataka SmartHome | Mi gran temor al instalar una cámara de vigilancia en casa es que alguien las vea. No hace falta ni hackearlas

Inicio