En China han puesto a llover desde los tejados para combatir el calor: no es aire acondicionado, pero busca lo mismo

China calor

Este sistema crea una especie de escudo térmico para bajar la temperatura superficial y así reducir parte del calor que el edificio absorbe y transmite después al interior

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Cuando en Europa se preguntan cómo combatir el calor —algo que en España conocemos bien desde hace tiempo—, en China han ideado un sistema bastante llamativo para intentar refrescar los edificios: crear una especie de lluvia artificial que cae desde los tejados.

Y ojo, porque aunque lo de “lluvia artificial” suene exagerado, no se trata simplemente de una forma de hablar. En China han tirado de inventiva para combatir la ola de calor que también están sufriendo allí, y este sistema, según cuentan, permite rebajar unos grados la temperatura del entorno del edificio.

Nebulización a gran escala

Imagen | Mao Ning en X

En un complejo residencial de Yuncheng, en la provincia de Shanxi, se ha hecho viral un sistema que pulveriza agua desde las cubiertas de los edificios para crear una especie de lluvia artificial. Desde abajo, el efecto es casi el de una nube de niebla cayendo sobre las fachadas y las zonas comunes.

<blockquote class="twitter-tweet" data-media-max-width="560"><p lang="en" dir="ltr">In central China’s Shanxi, a residential community has drawn attention for its “rooftop rain” — a mist cooling system that drops surface temperatures by 5–8°C in minutes. <a href="https://t.co/AuXyJ0LFtJ">pic.twitter.com/AuXyJ0LFtJ</a></p>&mdash; Mao Ning 毛宁 (@SpoxCHN_MaoNing) <a href="https://x.com/SpoxCHN_MaoNing/status/2072308419835641896?ref_src=twsrc%5Etfw">July 1, 2026</a></blockquote> <script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>

La imagen, que parece sacada de una película de ciencia ficción, se ha difundido como la pólvora en redes sociales. En los vídeos que por ejemplo comparte la Portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, se ven edificios enteros cubiertos por una fina capa de agua nebulizada. Pero detrás de esa escena tan espectacular no hay magia, sino un principio físico muy conocido: el enfriamiento evaporativo.

En los edificios que forman parte de este complejo residencial han instalado una red de tuberías y boquillas de alta presión que pulverizan el agua en partículas muy finas, creando una especie de niebla. De esta forma, parte de esa agua se evapora y, al hacerlo, absorbe calor del entorno. Es el mismo principio por el que una terraza con nebulizadores puede resultar más fresca en verano, o por el que notamos alivio al mojarnos la piel cuando hace calor y corre algo de aire.

La diferencia está en la escala. En lugar de usar unos pocos pulverizadores en una terraza, el sistema se instala en la parte alta del edificio para actuar sobre cubiertas, fachadas y espacios exteriores. De ahí que se haya popularizado como una especie de “lluvia de tejado”.

Pero conviene matizarlo: no se trata de un sistema de climatización capaz de enfriar directamente el interior de las viviendas, como sí puede hacerlo un aire acondicionado. Su función es reducir el calor que llega a la fachada y el que se acumula en las paredes exteriores del edificio. En la práctica, lo que consigue es que la cubierta y las superficies expuestas se recalienten menos, algo que puede acabar reflejándose en una menor temperatura dentro de casa, sobre todo en las zonas más castigadas por el sol.

Foto de Sonny Sixteen

Dicho de otra forma: no sustituye al aire acondicionado, pero sí puede funcionar como una medida complementaria para reducir el sobrecalentamiento del edificio.

Según las cifras que se han difundido, este sistema puede reducir la temperatura de las superficies entre 5 y 8 ºC en apenas unos minutos. Pero, de nuevo, conviene ser prudentes: en ninguna de las informaciones que se han hecho eco de la noticia se afirma que la temperatura interior de las viviendas baje esos grados. Por tanto, lo lógico es entender que esa reducción se refiere a superficies exteriores, cubiertas, fachadas o zonas comunes próximas al sistema de pulverización.

La parte menos bonita: no es gratis

Otro matiz importante es que, aunque en algunos vídeos difundidos en redes sociales se afirma que este sistema enfría sin gastar nada en climatización, eso no es del todo cierto. Es verdad que no usa compresores como un aire acondicionado tradicional, pero sí necesita agua, presión, electricidad para bombearla y mantenimiento. Dicho de otra forma: el sistema requiere una instalación, un mantenimiento periódico y un consumo de agua y electricidad que alguien tiene que pagar.

Además, respecto a su eficacia, hay que tener en cuenta que no funcionaría igual en todas las zonas. Cuando el ambiente es seco, el agua se evapora con más facilidad y el efecto refrescante es mayor. En cambio, cuando la humedad es alta, el aire ya está cargado de vapor de agua y le cuesta más absorber esa humedad extra.

También influyen otros factores, como el viento, la orientación del edificio, el tipo de fachada, la radiación solar o la forma en la que se gestiona el agua pulverizada. Y eso por no hablar de que, en edificios mal diseñados o con una instalación deficiente, pulverizar agua sin control puede generar más problemas que soluciones.

Este sistema no sirve para todos los edificios ni para todos los climas. Tampoco es gratis ni sustituye a un aire acondicionado en plena ola de calor. Pero sí apunta a algo que veremos cada vez más: soluciones pensadas para enfriar los edificios desde fuera, reducir el calor acumulado y aliviar las zonas comunes sin depender únicamente de equipos individuales.

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