Inventaron sistemas de aire acondicionado natural para enfriar edificios en climas cálidos
Cuando hablamos de sistemas de climatización, solemos pensar que son un invento moderno. Pero lo cierto es que hace más de dos mil años el ser humano ya buscaba formas ingeniosas de escapar del sofocante calor del verano refrigerando el lugar en el que vivía.
Y si eso ya sorprende, aún más increíble es saber que, mucho antes de lo que imaginamos, ya se había desarrollado un sistema natural de refrigeración capaz de refrescar los hogares sin necesidad de electricidad. Surgió en las áridas tierras de Oriente Medio y recibía un nombre que, visto en 2025, tiene un toque poético (y muy descriptivo): torres de viento.
Dónde surgieron
En una zona caracterizada por las altas temperaturas, los habitantes lograron crear un sistema de climatización con el que lograban refrescar sus viviendas. El más popular y conocido de todos recibe el nombre de badgir o torres de viento.
Originarios de Oriente Medio. Surgido en la antigua Persia, en lo que hoy corresponde en parte al territorio iraní, los habitantes desarrollaron un sistema de climatización natural que aprovechaba la fuerza del viento y las diferencias térmicas del aire para mantener frescas las casas incluso en pleno desierto.
Aunque nacidas en Irán, las torres de viento se difundieron por el Golfo Pérsico y el Mediterráneo oriental. En ciudades como Yazd, aún se conservan muchas de estas construcciones, que en su época simbolizaban riqueza y prestigio. Su mayor desarrollo llegó durante la época islámica medieval, cuando los arquitectos persas las perfeccionaron y las combinaron con los qanats, sistemas subterráneos de agua que permitían mantener las viviendas frescas incluso en climas con más de 40 °C.
Cómo funcionan
Las torres de viento funcionaban aprovechando la brisa y la diferencia de temperatura entre el aire frío y el caliente. Con aberturas que estaban orientadas en varias direcciones (para aprovechar vientos de distintas direcciones), canalizaban el viento al interior y expulsaban el aire caliente por la parte superior, creando ventilación natural. ¿Te suena a corrientes de aire?
Construidas con materiales como barro y yeso, mantenían el interior fresco, y en algunos casos el aire pasaba por cisternas conectadas a los qanats para enfriarse aún más. Este sistema lograba un confort térmico similar al del aire acondicionado, siglos antes de su invención.
Adaptables a distintos entornos. Hemos visto que tenían aperturas en distintas direcciones para aprovechar viento que venía de zonas opuestas, pero también había modelos que buscando la adaptación al entorno podían tener una o varias aberturas según la dirección del viento, y su altura y forma variaban según el clima y el terreno. Además de funcionales, aportaban un valor estético que daba identidad a cada ciudad.
Sin embargo, con la llegada de la electrificación y los modernos sistemas de climatización, estas torres de viento fueron quedando en desuso, pasando a ser más bien elementos decorativos. No obstante, siguen teniendo un gran valor, no solo histórico, sino también como ejemplo de arquitectura sostenible.
Por ello, en países como Irán y los Emiratos Árabes Unidos se están desarrollando proyectos que aprovechan la herencia de las torres de viento, reinterpretando el concepto de los badgir y combinando su diseño ancestral con tecnologías contemporáneas para crear edificaciones más eficientes.
Vía | National Geographic
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