Las mejores formas, según la ciencia, para refrescar tu cuerpo en plena ola de calor cuando no tienes aire acondicionado en casa
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Las mejores formas, según la ciencia, para refrescar tu cuerpo en plena ola de calor cuando no tienes aire acondicionado en casa

Estamos inmersos en plena ola de calor con temperaturas que superan ampliamente los 45 grados a la sombra durante buena parte del día, unas cifras que tampoco se quedan cortas dentro de casa, sobrepasando fácilmente los 30-32 grados en el interior de nuestras viviendas, incluso por la noche.

Ante esta situación lo normal es utilizar y optimizar nuestros sistemas de refrigeración como un aire acondicionado, evaporadores o similares, pero si no contamos con estos equipos en casa ¿qué podemos hacer para sobrellevar mejor la ola de calor?

En un artículo anterior comentamos algunos trucos y medidas que podíamos tomar para refrigerar nuestras viviendas sin no contábamos con aire acondicionado en casa. Son pequeñas acciones que funcionan bien pero con suerte solo bajarán un par de grados la temperatura general de la casa.

Hay otra opción que incidirá mucho más rápidamente en nuestra sensación de confort en casa y que pasará no por refrescar la sala, sino por refrescarnos nosotros mismos directamente. ¿Cuáles son las mejores formas de hacerlo según la ciencia?

Tomar bebidas templadas y comidas ligeras

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Pues para empezar hidratándonos por dentro tomando todos los líquidos que podamos para que el mecanismo natural de evaporación basado en sudor de nuestro cuerpo se encargue de refrescarnos. La recomendación para una persona media que no hace esfuerzo físico es de entre dos y tres litros al día, aunque esa cifra puede incrementarse hasta los 10 litros en situaciones de calor y ejercicio extremos, siempre que los líquidos tengan sales minerales suficientes para compensar la pérdida en el sudor.

Aquí puede que nos surja la duda de si es mejor beber bebidas calientes o frías, ya que como hemos visto en anteriores ocasiones hay una tendencia que afirma que es recomendable tomar bebidas calientes cuando hace mucho calor porque estas ayudan a regular la temperatura corporal mejor que las frías.

El aumento de la carga de calor en el cuerpo por beber una bebida caliente produce un incremento en la producción global de sudor cuya evaporación compensa el calor interno. Sobre todo porque las bebidas calientes se digieren muy rápido. Sin embargo, como beber cosas calientes no es lo más apetecible estos días podemos probar a tomar líquidos templados y en cualquier caso tomar bebidas con hierbas refrescantes, ya que pueden bajar la temperatura del cuerpo y enfriar sus tejidos.

Algunos ejemplos son: la hierba de limón, crisantemo, bálsamo de limón, lavanda, menta verde, menta y manzanilla, hierba gatera, flor de saúco y manzanilla. También es recomendable no consumir bebidas alcohólicas, puesto que producen una deshidratación en el organismo y un mayor esfuerzo metabólico, ni café o refrescos con cafeína y ricos en azúcar.

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En cuanto a las comidas, la ciencia recomienda que para no subir la temperatura corporal en exceso conviene hacer comidas ligeras cada menos tiempo, con menor aporte calórico y evitando alimentos ricos en proteínas.

Otra opción es consumir comida picante. En este caso el calor que sentimos termina dando buenos resultados térmicos al organismo incrementando la sudoración y refrescando el cuerpo, a costa de una mayor pérdida de líquidos que tenemos que reponer de algún modo como por ejemplo tomando las bebidas recomendadas en los párrafos anteriores.

Duchas templadas

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Siguiendo la forma de pensar del apartado anterior, ¿entonces las duchas frías no son lo mejor para bajar nuestra temperatura? Pues sí, son el método más rápido y eficaz, pero tienen un gran inconveniente: si ya hemos sufrido un incremento de la temperatura corporal elevada, el cambio brusco puede provocar un shock o choque térmico.

Sería el clásico "corte de digestión" que nos han dicho las madres toda la vida y por el que nos proponían amablemente no meternos en la piscina o el mar sin esperar dos horas después de comer.

Las duchas frías sirven para bajar la temperatura corporal muy rápidamente, pero el organismo se adapta y una vez has terminado de ducharte el cuerpo vuelve a ajustar su temperatura a la del ambiente y la regula al alza.

Para sudar menos cuando hace calor lo mejor es darse una ducha con agua tibia para que el cuerpo no regule su temperatura hacia arriba. Aunque hay una fórmula todavía mejor, refrescar partes del cuerpo de forma aislada.

Enfriar zonas clave del cuerpo

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Nuestros cuerpos responden mejor a los cambios localizados en la temperatura de la piel. Si refrescamos una parte del cuerpo el flujo sanguíneo de la piel disminuye y la temperatura de la piel baja. Por eso nos "sentimos" más frescos.

Por eso, como afirman algunos estudios, lo que podemos hacer para sentirnos más cómodos es refrescar algunas partes clave del cuerpo por las que circula la sangre de forma superficial y así ir enfriando el organismo poco a poco sin choque térmico.

Para ello podemos optar por enfriar con agua fresca pies, tobillos, muñecas, la parte trasera del cuello, los antebrazos y las sienes. De hecho, hay científicos que afirman que uno de los métodos más efectivos para refrescarnos cuando hace mucho calor pasa por meter los pies en un barreño con agua fresca.

Los ventiladores por sí solos no son la solución

ventilador

Si no tenemos aire acondicionado en casa puede que sí tengamos ventiladores y que, al hacer mucho calor, los pongamos de forma que su corriente de aire nos incida directamente.

Esto sin duda nos dará una rápida impresión de menor sensación térmica, pero según la Organización Mundial de la Salud tiene un inconveniente: a temperaturas superiores a los 35 grados centígrados usar ventiladores de forma directa sobre nosotros no reducirá nuestras posibilidades de sufrir un golpe de calor ni tener otros malestares causados por exceso térmico como mareos, dolor de cabeza, cansancio, etc.

Es decir, si el calor es extremo, los ventiladores pueden dar una falsa sensación de frescor haciendo que la rápida evaporación del sudor producida por la corriente de aire elevada que nos proporcionan no dé tiempo a enfriar el organismo, causando a la larga más calor y una posible deshidratación.

Esto puede evitarse haciendo que la corriente de aire no nos dé de forma directa, poniendo los ventiladores en modo oscilación y giro si tienen esta función y sobre todo rociando la piel frecuentemente con agua por ejemplo con un pulverizador.

Imagen portada | Phil Goodwin

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