Así de bueno o malo es dormir con la calefacción encendida. Esto es lo que dice la ciencia

Usar la calefacción por la noche puede provocar problemas de salud, desde despertares a dolores de cabeza o deshidratación

Además, el consumo energético se puede disparar. Es mejor combinar su uso con otras medidas

Llega la hora de dormir y para tener un descanso adecuado es ideal tener la temperatura adecuada, ni frío pero tampoco calor. Y lo mismo que en verano podemos usar ventiladores o aire acondicionado y puede ser peligroso, en invierno debemos vigilar el uso de la calefacción.

Y es que dormir durante toda la noche con la calefacción encendida no solo repercute en el consumo energético, y por ende en la factura, sino también en nuestra salud. No quiere decir que tengamos que pasar frío, pero la ciencia nos advierte sobre lo bueno y lo malo de esta práctica.

Sin pasar frío pero con cuidado

Foto de Ivan Oboleninov

La ciencia no tiene una respuesta única sobre si es bueno o no dormir con la calefacción encendida, ya que la tolerancia al calor y la preferencia de temperatura pueden variar entre las personas (los hay más calurosos y más frioleros). Sin embargo, hay algunos aspectos que se deben considerar al tomar esta decisión.

Hay que buscar la temperatura ideal para dormir. La National Sleep Foundation sugiere que la temperatura ideal para dormir suele estar entre 16.5°C y 19.5°C (por debajo de 12,5ºC es difícil conciliar el sueño). Mantener la habitación a una temperatura agradable puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y podemos usar la calefacción para hacerlo... pero ojo.

Y es que los efectos de la calefacción en el aire pueden afectar a la salud debido a que el uso constante de la calefacción puede reducir la humedad del aire en el interior, lo que podría causar sequedad en la piel y las vías respiratorias. Esto podría afectar a algunas personas, especialmente si ya tienen problemas respiratorios.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), insiste en que es muy importante tener bajo control la temperatura de la habitación, ya que incide en la calidad del sueño, tanto si es más alta como si es más baja.

Foto de Maksim Goncharenok

De hecho, si alguna vez lo has hecho, puede que te hayas despertado con mal cuerpo y síntomas como dolor de cabeza y deshidratación. Y eso por no decir que podemos pasar demasiado calor y despertar sudando, lo que perturbará la temperatura natural de nuestro cuerpo.

Hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo funciona como un termostato regulando al temperatura a lo largo de la noche. Al principio es más alta y según avanzamos en el sueño y gracias a un proceso de vasodilatación, comienza a bajar para encontrar un valor óptimo para el descanso y volver a subir cuando despertamos.

Además de interferir en nuestro sueño, provocando que nos despertemos pasando calor, usar la calefacción puede provocar un cambio repentino y excesivo de temperatura si nos movemos y cambiamos de habitación. Esto se traduce en que podemos pasar de calor al frío en muy poco tiempo y puede afectar a nuestro organismo generando problemas en la circulación sanguínea al aumentar la presión arterial y reducirse  la cantidad de sangre que llega al corazón.

Dormir en un ambiente ligeramente más fresco puede ayudar al cuerpo a regular mejor su temperatura interna y mejorar la calidad del sueño

Pero además de la salud, hay que valorar también la seguridad. Es importante asegurarse de que la calefacción esté en buen estado y no represente un riesgo de incendio. Además, si se utiliza calefacción eléctrica, es necesario tener precaución con el consumo de energía y los costos asociados.

Y no se puede pasar por alto el consumo de energía, puesto que hay que tener en cuenta la eficiencia energética y que por cada grado adicional de temperatura el consumo se dispara un 7 %.

En el caso de dormir con calefacción, se pueden adoptar medidas que ayuden a que el ambiente sea lo más agradable posible. Además de adapta la ropa (incluida la de cama), que sea ligera y adecuada, se puede usar un humidificador para que la humedad en el ambiente esté entre el 50 y el 70%. En su defecto se pueden colocar recipientes con agua o un trapo o toalla húmeda encima de los radiadores.

En resumen, no hay una respuesta única que se aplique a todos. Lo más importante es encontrar un equilibrio que sea cómodo y seguro para ti. Puedes experimentar con diferentes temperaturas y observar cómo afectan a tu sueño y bienestar general. Además, asegúrate de mantener un ambiente seguro y bien ventilado en tu habitación.

Imagen de portada | Pixabay

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