Muebles IKEA, frigorífico Samsung Bespoke y paneles de color: la forma más sencilla de cambiar la cocina sin meterse en obras

Samsung E Ikea

Cambiar el aspecto de una cocina no siempre requiere reformas: con los paneles intercambiables de Samsung Bespoke puede ser sencillo

Manuel Naranjo

Editor

Si alguna vez has mirado tu cocina pensando que necesita un cambio, pero la sola idea de meterte en obras te ha echado para atrás, es probable que el problema no sea el presupuesto ni el tiempo. Es que nadie te ha contado que hay una forma de renovar una parte importante de ese espacio sin taladros, sin polvo y sin esperar semanas a que los operarios terminen.

Se puede hacer de forma sencilla con apenas tres "ingredientes": muebles de IKEA, un frigorífico de la gama Bespoke de Samsung y los paneles de color que van con él.

Puede sonar a cosa de catálogo, pero la lógica detrás es bastante sólida. La cocina ha dejado de ser el cuarto donde se guarda la comida para convertirse en uno de los espacios más visibles del hogar, especialmente en los pisos con distribución abierta. 

Eso ha cambiado lo que la gente le pide a sus electrodomésticos: ya no basta con que funcionen bien, también tienen que encajar en un conjunto. Samsung lleva años construyendo esa idea con Bespoke, y la gama ha ido creciendo bastante desde que llegó a España.

Qué permite hacer Bespoke que no permite cualquier otro frigorífico

El sistema de paneles de Samsung Bespoke es lo que diferencia esta gama del resto. Los frigoríficos de la línea Bespoke tienen las puertas diseñadas para que sus paneles frontales sean intercambiables: se retiran y se colocan sin herramientas, mediante un sistema de pestañas que cualquier persona puede manejar sin instrucciones previas. El resultado es que puedes cambiar el color del frigorífico en cuestión de minutos.

Los acabados disponibles en España incluyen opciones bastante distintas entre sí. Están los tonos neutros como el Satin Beige o el blanco, que encajan sin conflicto en casi cualquier cocina. Y están los más decididos, como el Glam Navy o el Glam Lavender, para quien quiera que el frigorífico sea un elemento visual con peso propio. Lo que hace interesante el sistema es que no tienes que elegir uno para siempre: puedes comprar paneles de recambio y cambiarlos cuando te apetezca o cuando cambies el resto de la cocina.

Además, los modelos Bespoke están disponibles en formato modular. Eso significa que puedes combinar una unidad combi estándar con módulos adicionales si en algún momento necesitas más capacidad, sin tener que cambiar todo el electrodoméstico.

Por qué IKEA encaja tan bien en esta ecuación

IKEA no necesita presentación en este contexto. Sus sistemas de cocina, basados en módulos estandarizados, llevan décadas siendo la opción de referencia para quien quiere montar o renovar una cocina sin recurrir a un interiorista.

La combinación con Bespoke funciona por una razón concreta: los acabados de ambas marcas comparten una estética que no se pisa. Los frentes de IKEA en blanco, gris o madera clara conviven bien con los tonos de la gama Bespoke sin que el conjunto resulte forzado.

El frigorífico, además, es el único electrodoméstico que no suele ir integrado dentro del mobiliario. Está a la vista, ocupa espacio visual y su color o acabado influye en cómo se percibe toda la cocina. Elegir un panel Bespoke que dialogue con los frentes de los armarios de IKEA es, en la práctica, uno de los gestos de decoración con más retorno visual por poco esfuerzo.

Lo que hay que tener en cuenta antes de lanzarse

Cambiar los paneles es sencillo, pero hay un par de cosas que conviene revisar antes. Los paneles son específicos de cada modelo y altura: no todos los paneles son compatibles con todos los frigoríficos de la gama, así que hay que asegurarse de que el panel que se compra corresponde exactamente al modelo que ya tienes o que vas a comprar.

El otro punto es la planificación del espacio. IKEA tiene módulos de cocina muy bien documentados, con medidas estándar que facilitan la integración de cualquier electrodoméstico de tamaño convencional. Antes de hacer nada, vale la pena revisar las dimensiones del hueco disponible y contrastarlas con las medidas del modelo Bespoke que interesa, que las encontrarás en la ficha de producto de la web de Samsung.

Con eso resuelto, el cambio en sí no tiene mucho misterio. Y el resultado, en términos de aspecto, puede ser bastante más llamativo de lo que cabría esperar de algo que no ha necesitado ni un albañil.

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