Hay noches de verano en las que apagar el aire acondicionado parece la decisión lógica: ya está fresco, no hace falta gastar más. Y sin embargo, mucha gente nota que justo entonces empieza a dar vueltas en la cama. No es casualidad ni manía. Hay un motivo bastante sencillo detrás, y no tiene que ver con la temperatura que marque el termostato.
El motivo se llama enmascaramiento sonoro, y aunque suene a término técnico, el concepto es de los más intuitivos que hay. Samsung lleva tiempo insistiendo en esta idea desde que presentó su gama WindFree Première, pensada precisamente para quienes asocian el aire acondicionado a algún tipo de molestia nocturna. Y es que ese ruido grave y constante de un split en marcha puede acabar trabajando a tu favor.
El enmascaramiento sonoro, la explicación que pocos conocen
El sonido constante de un compresor en marcha actúa como una especie de telón acústico que cubre otros ruidos más irregulares y, paradójicamente, más molestos para el cerebro: el tráfico que pasa por la calle, una conversación en la acera, el portazo del vecino.
La ciencia del sueño lleva años estudiando este fenómeno con ruido blanco, y la conclusión que se repite en distintos estudios es bastante consistente: enmascarar los sonidos puntuales del entorno reduce los despertares nocturnos y mejora la sensación de descanso, incluso cuando el ruido de fondo no desaparece del todo.
Lo curioso es que no hace falta un generador de ruido blanco específico para conseguir este efecto. Cualquier sonido constante y predecible, como el de un aparato de climatización funcionando, puede cumplir esa misma función sin que nos demos cuenta de que lo está haciendo.
Por qué el ruido de tu aire acondicionado no suele ser el problema
Aquí es donde entra un matiz importante. Mientras que un aire acondicionado portátil de los de toda la vida puede generar entre 50 y 65 decibelios (un nivel que sí puede interrumpir el sueño en lugar de favorecerlo), los sistemas split con compresor en el exterior suelen quedarse en una franja mucho más baja, de entre 20 y 30 decibelios en la unidad interior.
La tecnología WindFree, que reparte el aire a través de miles de microorificios en lugar de lanzarlo en un chorro directo, ha ido bajando ese nivel sonoro generación tras generación.
No es casual, además, que la propia marca haya construido toda una función alrededor de esta idea. Si tienes un Galaxy Watch junto a uno de estos equipos, la función Good Sleep ajusta automáticamente la temperatura objetivo a lo largo de la noche siguiendo las fases del sueño registradas por el reloj, sin que el ruido de fondo varíe de forma brusca y rompa ese efecto de enmascaramiento.
Esto no significa que cualquier aparato de aire acondicionado sea bueno para dormir solo por estar encendido. Si el equipo hace ruidos intermitentes (chasquidos, vibraciones contra la pared o ciclos de encendido y apagado muy seguidos), el efecto es justo el contrario: en lugar de un telón sonoro estable, lo que se genera son sobresaltos repetidos que sí interrumpen el descanso. La clave está en la constancia del sonido, no en su mera presencia.
Así que la próxima vez que dudes entre apagar el aire o dejarlo en marcha toda la noche, quizá merezca la pena pensarlo dos veces: puede que ese zumbido de fondo esté haciendo más por tu sueño de lo que crees.
Imágenes | Dall-E con edición
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