Una queja habitual de quienes llevan unos meses con una aspiradora sin cable: que la autonomía prometida en la caja no tiene nada que ver con lo que dura en casa.
Se compra pensando en una hora de limpieza y a los veinte minutos ya está parpadeando el indicador de batería. Lo curioso es que en muchos casos el aparato funciona exactamente como debe. El problema es que nadie lee los modos de potencia con suficiente atención, y se termina usando siempre el mismo sin pensar en qué está haciendo realmente.
Con las aspiradoras de la gama Bespoke Jet de Samsung, o con cualquier aspiradora sin cable que tenga varios niveles de succión, este malentendido es más frecuente de lo que parece. El modo turbo está ahí, al alcance del dedo, y es tentador usarlo siempre porque parece que así aspira mejor. Pero hay una razón por la que ese modo se llama turbo y no estándar.
Qué hace el modo turbo en realidad
El modo turbo no está diseñado para usarlo en cada pasada por el salón. Su función es la de sacar de apuros en situaciones concretas: alfombras muy cargadas de polvo, acumulaciones de pelo de mascota en una esquina, suciedad que lleva días sin tocarse. Para eso sí tiene sentido apretar al máximo. Para el suelo de la cocina de todos los días, no tanto.
Cuando se usa el turbo de forma constante, el motor trabaja a plena carga todo el tiempo y la batería se vacía a una velocidad que puede reducir la autonomía real a la mitad o incluso menos. Una aspiradora que en modo normal dura 60 minutos puede quedarse en 15 o 20 en turbo continuo. Ahí está la trampa: no es que la batería falle, es que está siendo drenada mucho más deprisa de lo que debería.
Lo que conviene hacer en el 90 % de los casos es usar el modo normal o el modo automático si el modelo lo tiene. En la Bespoke Jet, por ejemplo, la pantalla LCD muestra el tiempo restante de batería en todo momento, así que es fácil ver la diferencia entre usar un modo u otro. En modo estándar o automático, el consumo se regula, la succión sigue siendo más que suficiente para la mayoría de superficies y la batería llega donde tiene que llegar.
Alfombras, pelos y el cepillo que estás usando
Hay otro factor que drena la batería sin que se note: el cepillo. Muchas aspiradoras sin cable vienen con varios accesorios, y no todos consumen igual. El cepillo motorizado, el que tiene rodillo y está pensado para alfombras o para recoger pelo de mascota, exige más al motor que un cepillo plano para suelo duro. Si se usa el cepillo motorizado en suelo liso, se está pidiendo al motor un esfuerzo que no necesita.
El reparto lógico sería: cepillo plano o Slim LED para el parqué y los suelos lisos del día a día, cepillo motorizado cuando toca alfombra o hay pelo concentrado, y turbo solo si hay una suciedad que el modo automático no está levantando. Así la batería aguanta lo que debe aguantar.
La batería extraíble, el filtro y el mantenimiento
Otro detalle que afecta a la autonomía real con el tiempo es el estado del filtro. Un filtro sucio obliga al motor a trabajar más para mover el mismo caudal de aire, y eso tiene un coste directo en batería. Limpiarlo con regularidad, según recomienda Samsung, cada mes aproximadamente, mantiene el rendimiento donde debe estar.
En los modelos con batería extraíble, como los de la gama Bespoke, hay además la opción de tener una segunda batería cargada. Cuando la primera se agota, se cambia en segundos y se sigue limpiando sin esperar. Para pisos grandes o casas con varias plantas, esa posibilidad cambia bastante la ecuación. La autonomía del aparato deja de depender de un solo ciclo de carga y pasa a depender de cuántas baterías se tienen a mano.
Imágenes | Samsung con edición
En Xataka Smart Home | Samsung desvela la aspiradora sin cables más potente de su catálogo y un filtro para reducir las emisiones de microplásticos
Ver 0 comentarios