Los expertos avisan de la señal en tu aire que no debes ignorar: “te dice por qué no enfría cómo antes”

Aire Acondicionado 2

La aparición de hielo o escarcha es síntoma de falta de gas refrigerante, pero también de otros posibles problemas

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Con la llegada del verano y la subida de las temperaturas, muchos usuarios empiezan a usar el aire acondicionado después de un año en el que, en muchos casos, ha estado parado. Y puede que entonces llegue la sorpresa: el aire acondicionado no enfría lo suficiente.

En este caso, antes de aventurarse a comprar un nuevo equipo o de llamar directamente al servicio técnico, conviene fijarse en una zona básica para el funcionamiento del aparato. Puede darte una pista bastante clara sobre cuál es el problema.

Hielo y escarcha

Unidad exterior. Si los circuitos generan escarcha, falta gas

Si al encender el aire acondicionado, y tras dejar pasar un tiempo prudencial, notas que no enfría como debería, es evidente que algo falla. La ventaja es que puedes hacer una primera comprobación muy sencilla observando la máquina exterior del aire acondicionado.

Aunque lo ideal sería comprobar la presión con un manómetro, hay señales que pueden alertarnos del problema sin necesidad de usar herramientas. Por ejemplo, la aparición de escarcha o hielo en los tubos de la unidad exterior, la congelación de los circuitos de refrigeración o incluso que el split se congele poco después de encender el aire acondicionado.

Si ves que aparece una especie de escarcha o hielo en la zona de los conductos de refrigeración de la unidad exterior, puede ser una señal de que el equipo necesita una carga de gas refrigerante. Así lo advierten los expertos, ya que este síntoma suele estar relacionado con un problema en el circuito de refrigeración.

El gas refrigerante es clave para que el aire acondicionado funcione correctamente. Si el equipo no enfría como debería, una de las posibles causas puede ser la falta de gas en el circuito

Otra pista puede ser que la unidad interior empiece a gotear. En algunos casos, la falta de refrigerante provoca una acumulación excesiva de hielo que, al derretirse, supera la capacidad de la bandeja de condensados y termina generando fugas de agua.

Señal de un problema. La presencia de hielo puede ser normal en momentos puntuales, sobre todo cuando el equipo trabaja en modo calefacción y hace frío en el exterior. Sin embargo, conviene prestar atención si el hielo no desaparece o aparece de forma excesiva.

Puede ser señal de avería cuando recubre por completo la unidad exterior, se acumula en capas gruesas y compactas, no se derrite tras varias horas o vuelve a aparecer rápidamente después de descongelarse.

También conviene sospechar si, además del hielo, notas que la calefacción no rinde bien dentro de casa. En ese caso, puede haber un problema de falta de gas, mala circulación de aire, sensores, válvula de cuatro vías o algún fallo en el ciclo de desescarche.

Por qué puede perderse gas

Imagen | Insotec clima

Con el paso del tiempo, el aire acondicionado puede perder gas refrigerante, y la causa más habitual suele ser una fuga. Estas pueden aparecer por conexiones flojas, juntas deterioradas, corrosión en las tuberías o pequeñas fisuras provocadas por los cambios de temperatura.

El desgaste propio del uso, sobre todo en equipos antiguos, y la falta de mantenimiento también pueden agravar el problema. Por eso, cuando falta gas, no basta con recargarlo sin más: lo importante es localizar primero la fuga y repararla para evitar que el problema vuelva a repetirse.

Qué gas usa mi aire y qué tipos hay

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el mundo de la climatización utiliza una gran variedad de gases refrigerantes. Aunque la normativa actual ha dejado varios de ellos obsoletos, la realidad es que seguimos encontrándolos en aparatos que ya tienen unos cuantos años a sus espaldas. Cada gas tiene unas propiedades únicas; aquí repasamos los más importantes:

  • R-22 (HCFC-22): durante mucho tiempo fue el rey indiscutible de los aires acondicionados. Hoy en día, sin embargo, tiene los días contados y se está retirando progresivamente del mercado porque se ha demostrado que es muy perjudicial para la capa de ozono.
  • R-410A: nació como el relevo natural del antiguo R-22. Se trata de una combinación de gases de tipo HFC que destaca por dos grandes ventajas: respeta la capa de ozono y mejora notablemente el rendimiento del equipo.
  • R-32: es uno de los grandes favoritos en la actualidad. Es un gas puro (HFC) que no solo aprovecha la energía de maravilla, sino que además reduce drásticamente el impacto sobre el calentamiento global.
  • R-407C: esta mezcla específica de gases se hizo muy práctica porque servía de puente; permitía adaptar ciertos sistemas antiguos que usaban R-22 a unas condiciones más respetuosas con el medio ambiente, sin necesidad de cambiar toda la máquina.
  • R-134a: aunque de vez en cuando lo vemos en sistemas de climatización convencionales, su hábitat natural es la automoción. Básicamente, es el gas encargado de mantener fresco el interior de la mayoría de los coches.

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