Soy alérgico desde hace muchos años y esto es todo lo que hago para que la primavera no sea un infierno dentro de casa

  • Hay compañeros que incluso tratan de evitar los textiles y el papel de los libros

  • Algunos incluso se han visto obligados a renunciar a las mascotas

Jose Antonio Carmona

Editor Senior

Si eres de los que padecen algún tipo de alergia, tengo malas noticias: la gran cantidad de agua caída en forma de lluvia durante la primera parte de este año hace que la primavera pinte muy mal para los alérgicos. En Xataka, y también en otros medios, hay compañeros que sufren algún tipo de alergia, así que he decidido preguntarles cómo afrontan esta complicada época del año.

Y es que, aunque a veces pueda parecer que estás solo, sufrir alergia primaveral es algo muy común y hay muchísima gente que convive a diario con estas molestias: desde un simple picor de ojos y algunos estornudos hasta problemas de salud más serios. Vamos a repasar qué consejos ponen en práctica los compañeros de Xataka y puede que te sientas identificado con alguno de ellos.

Muchos de los consejos que vamos a ver son clásicos que ya recomiendan los expertos, mientras que otros forman parte de esos remedios que siempre han repetido madres y abuelas. También los hay más curiosos, nacidos del día a día y de la experiencia personal.

Gracias a lo que me han contado los distintos compañeros que sufren algún tipo de alergia, he recopilado los mejores consejos para mantener a raya a estos pequeños intrusos. Desde la ventilación, todo un clásico, hasta evitar textiles y papel. Se trata de ver qué medidas ponen en práctica en su día a día en casa para intentar combatirla y mantener la mejor calidad de vida posible.

Chema Mansilla

Chema me cuenta que, en “su caso la alergia empieza justo en estos días y tiene un pico grande a principios de junio y luego desaparece de golpe ya hasta el año siguiente”. Y, de paso, me da una de las claves para sobreponerse a este problema, que pasa por “limpiar todo lo posible para evitar que se acumule el polvo”. Me cuenta que es fundamental ventilar la casa, pero no a cualquier hora, sino en el momento en el que no polinicen las plantas a las que tenga alergia.

En este caso, me cuenta que “si sabes a qué tipo de planta eres alérgico, es cuestión de mirar en Internet”, aunque en un primer momento también puedes optar por el clásico “prueba-error”, que también funciona muy bien.

Él me pone como ejemplo un tipo de planta que suele polinizar a principios de verano, a última hora de la tarde, así que procura ventilar a lo largo de la mañana, “preferentemente a primera hora que hace algo más de fresquito”.

También me cuenta que trata de evitar alfombras y moquetas y, si hay mantas, cojines en el sofá y cosas así, lo que hace es lavarlos cada dos por tres. Y, por supuesto, renunciar a toda mascota que no viva en una pecera y tener macetas o tarros con agua en los cuartos para que haya un pelín de humedad.

Javier Lacort

Otra de las consultas que he hecho es al bueno de Javier Lacort, que me explica que es alérgico a los ácaros desde que tiene uso de razón y que, para colmo, “la humedad alta me empeora muchísimo la situación”. Me cuenta que toma el antihistamínico a diario y así consigue controlar bastante los síntomas, pero con el tiempo ha aprendido que la medicación no hace milagros por sí sola.

Javier me cuenta que hace falta llevar a rajatabla unas cuantas rutinas en casa para estar lo mejor posible

Para Javier, la higiene constante es innegociable. Me cuenta que pasa el aspirador todos los días por cada rincón de la casa, “y siempre me aseguro de que tenga filtro HEPA. No me olvido de pasarlo por el sofá y, por supuesto, aprovecho cada cambio de sábanas para aspirar el colchón a fondo”.

Al final, los ácaros se alimentan de nuestra piel muerta, así que la cama y el pijama son un auténtico paraíso para ellos si te descuidas. Por eso mismo, me cuenta que en su cama “nunca falta una buena funda antiácaros y lavo todas las sábanas, además de las mantas del sofá, una vez a la semana con agua bien caliente”.

Otra de las cosas que me comenta es que intenta secarlo todo al sol, al aire libre. “Si algún día no puedo, lo tiendo en alguna zona de paso de la casa que esté bien ventilada, pero nunca en el salón o en el dormitorio, para evitar que suba la humedad en las habitaciones donde paso más tiempo”.

La organización y el orden de casa también han cambiado en la vida de Javier. Según me cuenta, presta especial atención a los libros y al papel, ya que los ácaros y la celulosa hacen buenas migas. Por eso trata de reducir el papel cerca de donde pasa muchas horas, pero me confiesa algo: “esto último me cuesta bastante cumplirlo”.

En relación con el orden, también me cuenta que ha descartado por completo los textiles decorativos, “como esos cojines de adorno que quedan muy bonitos pero que no se usan para nada”. Y cumple con uno de los consejos que antes dan los expertos: “tengo la regla estricta de no acumular ropa en ninguna silla ni, por supuesto, en el suelo. Toda la ropa va dentro del armario, que siempre tiene que estar cerrado; eso de tener la ropa expuesta en un burro es impensable para mí”.

Y una cosa que hasta ahora no había leído por ningún sitio, pero que está cargada de lógica: prestar atención a la ropa que lleva tiempo guardada en el armario. “Hay que tener cuidado incluso con la ropa que se pasa mucho tiempo guardada en el armario sin usar, porque también tiende a acumular polvo”.

El tema del aire y la ventilación es otro punto clave. Ventila la casa con muchísima frecuencia y, para lidiar con la humedad, su gran enemiga —vive en una zona donde la humedad es altísima todo el año—, el aire acondicionado ayuda muchísimo a resecar el ambiente. Eso sí, cuenta que es muy estricto y mantiene sus filtros siempre limpios.

Por último, también me cuenta que tuvo que desaprender la forma en la que limpiaba. Como ya hemos comentado antes, el mejor método de aprendizaje fue el de ensayo y error. Limpiar sacudiendo es lo peor que se puede hacer, al igual que barrer con una escoba normal o pasar el plumero. Javier me cuenta que ahora “todo se hace aspirando, fregando y desinfectando las superficies con un paño húmedo para atrapar la suciedad sin levantarla”.

Jose García

Otro de los compañeros que ha pasado por mi consulta es Jose García (uno de los más activos en las redes sociales de Xataka) y me cuenta que es alérgico al polen de olivo y a la gramínea.

Lo que él pone en práctica a la hora de ventilar es hacerlo siempre que puede por la tarde-noche, cuando termina de trabajar y, al mismo tiempo, pone el purificador de aire a funcionar, si bien me cuenta que el purificador suele estar funcionando todo el rato, ya que tiene las impresoras 3D en el despacho.

Otro de los elementos a los que presta especial atención es el robot aspirador cuando llega el momento de limpiar: “siempre que me acuerdo (no lo puedo programar porque cables, gata, en fin) y limpiar con un paño húmedo más a menudo”.

Además, pone el foco en algo que no hemos tratado tanto y que es cómo se tiende la ropa cuando eres alérgico. En su caso, comenta que se trata de todo un drama: “vivo cerca de la sierra y si tiendo fuera para que se seque más rápido…”.

Vanesa Soto

Vanesa es otra de las compañeras que deja sus impresiones. En este caso, ella me cuenta que es alérgica “a todas las gramineas, olivo, plátano de sombra”…, algo que no casa bien con el hecho de vivir en Extremadura y estar bajo una alerta roja para alérgicos.

Me cuenta que, para ventilar la casa, lo que hace es hacerlo a primera hora de la la mañana y que, entre las medidas que pone en práctica, destaca la de “ir con gafas de sol”, y eso sin dejar a un lado la importancia de la vacuna y de las medicinas, que es lo que mejor le ha funcionado.

Ana Boria

Por último, otra de las compañeras, Ana, me cuenta que tiene alergia a los ácaros y al polen de algunas plantas. En su caso, la suerte que tiene es que las ventanas de su casa dan al interior de la urbanización, y eso la libra de que entre una gran cantidad de polen.

Lo que hace para ventilar es aprovechar la microventilación, un concepto del que raramente había oído hablar. Según me cuenta, lo que hace así es “que se rompa el sello de la ventana o puerta de la terraza pero evitas que entre suciedad de fuera”.

Para mejorar el ambiente en casa también me dice que tiene un purificador de aire en el salón y que, para ella, en el tema de la limpieza es indispensable el uso de un robot aspirador, que aspira a diario y friega dos veces a la semana. Y, para limpiar el polvo, nada de hacerlo en seco: “paso el polvo con un paño de microfibra húmedo, para que se queden los ácaros en el paño y no se muevan a otro sitio”.

En el arsenal de limpieza también tiene otro aspirador de mano con accesorios para tejidos, para limpiar el nórdico de la cama, el sofá, etc. Además, y para protegerse mejor, me cuenta que “intento limpiar con mascarilla cuando voy a limpiar sitios a los que se accede poco (típico rincón de cables detrás de una mesa que acumula mucha suciedad)”.

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